¿Quiénes son los miembros de la realeza que se han divorciado a lo largo de la historia?
Conoce los divorcios más famosos que han marcado la historia de las familias reales.

Durante siglos, un divorcio dentro de una familia real era prácticamente impensable. Los matrimonios de reyes, reinas, príncipes y princesas no solo representaban una unión sentimental, sino también un compromiso político, religioso e institucional que debía mantenerse a toda costa.
Sin embargo, con el paso del tiempo, se han transformado las monarquías, quienes hoy enfrentan las separaciones matrimoniales con una perspectiva muy distinta a la del pasado.
Carlos III y Diana de Gales
Si existe una familia real asociada a divorcios mediáticos es la británica. La década de los noventa fue especialmente complicada para la reina Isabel II, quien llegó a describir 1992 como su famoso annus horribilis debido a la acumulación de problemas familiares.

El caso más recordado es el del entonces príncipe Carlos y la princesa Diana de Gales. Su boda en 1981 fue presentada como el cuento de hadas perfecto, pero detrás de la imagen pública existían profundas diferencias.
La relación estuvo marcada por la presión mediática, las infidelidades y la persistente presencia de Camila Parker Bowles en la vida del heredero. La separación llegó en 1992 y el divorcio se formalizó en 1996, apenas un año antes de la muerte de Diana en París.
Aquella ruptura cambió para siempre la percepción pública de la monarquía británica y sigue siendo considerada uno de los divorcios más famosos de la historia contemporánea.
Príncipe Andrés y Sarah Ferguson
Ese mismo año también terminó oficialmente el matrimonio del príncipe Andrés y Sarah Ferguson. Los duques de York, casados desde 1986, vivieron una relación constantemente perseguida por los tabloides.

Aunque se divorciaron en 1996, mantuvieron una estrecha amistad durante décadas e incluso continuaron compartiendo residencia durante muchos años.
Princesa Ana y Mark Phillips
La princesa Ana, única hija de Isabel II, también puso fin a su matrimonio con el capitán Mark Phillips en 1992, después de casi dos décadas juntos. Poco tiempo después contrajo matrimonio con Timothy Laurence, con quien continúa casada.

Princesa Margarita y Antony Armstrong-Jones
Años antes, en 1978, la princesa Margarita había protagonizado otro acontecimiento histórico al divorciarse del fotógrafo Antony Armstrong-Jones. Fue el primer divorcio de un miembro tan cercano de la familia real británica en más de siete décadas y provocó un enorme debate público.

Peter y Autumn Phillips
La siguiente generación tampoco estuvo exenta de rupturas. Peter Phillips, nieto mayor de Isabel II, anunció en 2020 el final de su matrimonio con Autumn Phillips tras doce años de relación. Ambos señalaron que la decisión respondía al bienestar de sus dos hijas y mantuvieron una relación cordial después de la separación.

Infanta Elena y Jaime de Marichalar
La Casa Real española también ha vivido importantes divorcios, aunque siempre con un perfil mucho más discreto. La primera gran ruptura moderna fue la de la infanta Elena y Jaime de Marichalar.

Después de anunciar un "cese temporal de la convivencia" en 2007, formalizaron su divorcio en 2010. El matrimonio había durado quince años y tuvo dos hijos: Felipe Juan Froilán y Victoria Federica.
Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin
Más reciente fue el divorcio entre la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin. Su matrimonio quedó profundamente afectado por el Caso Nóos y, años después, por la difusión de imágenes de Urdangarin con otra mujer.

La separación se anunció en 2022 y el divorcio quedó formalizado en 2024, poniendo punto final a casi tres décadas de vida en común. Desde entonces, ambos han centrado su relación en el bienestar de sus cuatro hijos, mientras Urdangarin ha compartido parte de su experiencia en unas memorias publicadas tras la ruptura.
Príncipe Joaquín y Alexandra Manley
Otras monarquías europeas también han tenido que adaptarse a los cambios sociales. En Dinamarca, el príncipe Joaquín sorprendió al anunciar en 2004 su separación de Alexandra Manley. El divorcio se convirtió en el primero registrado en la familia real danesa en más de 150 años.

Princesa Carolina de Mónaco
Mónaco también figura en esta lista gracias a la princesa Carolina, cuya vida sentimental ha estado marcada por varios cambios. Su primer matrimonio con Philippe Junot terminó en divorcio en 1980, mientras que su posterior relación con Ernesto Augusto de Hannover concluyó con una separación de hecho, aunque nunca se formalizó legalmente el divorcio.

Princesa Haya de Jordania y el Sheikh Mohammed de Dubái
Las casas reales de Oriente Medio tampoco han permanecido al margen. Uno de los procesos más mediáticos fue el protagonizado por la princesa Haya de Jordania y el jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, emir de Dubái.

Tras abandonar Emiratos Árabes Unidos y refugiarse en Londres, Haya inició una batalla judicial que culminó con uno de los acuerdos de divorcio más costosos registrados en Reino Unido, acompañado de un largo litigio por la custodia y la seguridad de sus hijos.
Sheikha Mahra de Dubái
En 2024, otra integrante de la familia gobernante de Dubái acaparó titulares. Sheikha Mahra sorprendió al anunciar públicamente su divorcio mediante un mensaje en redes sociales utilizando la expresión tradicional del talaq.

El gesto se volvió viral y marcó un precedente por tratarse de una práctica históricamente reservada a los hombres dentro de determinadas interpretaciones del derecho islámico.
Si hace apenas unas décadas un divorcio podía poner en riesgo el prestigio e incluso la estabilidad de una corona, hoy la realidad es muy diferente. En la actualidad, la mayoría de estas rupturas se gestionan como asuntos personales.
Los títulos, la línea de sucesión o la participación en determinadas actividades oficiales suelen mantenerse según cada caso, demostrando que las monarquías modernas han aprendido a convivir con situaciones que antes parecían incompatibles con la realeza.