De Woody a Lilypad: Toy Story retrató el fin de los juguetes tradicionales y la llegada de la era digital
Descubre la evolución que ha tenido la franquicia de Toy Story y cómo ha marcado generaciones a través de tramas que reflejna los cambios en las infancias en las últimas tres décadas.

Entre nostalgia, humor y personajes entrañables, Toy Story es una de las franquicias mejor posicionadas de Pixar en colaboración con Disney, además del mundo de la animación. Con su quinta entrega da un paso adelante y toca un tema que preocupa a muchos: los niños y las pantallas.
En 2019, datos revelaron que Toy Story 4 se posicionó como la cuarta película animada de mayor recaudación en un estreno, alcanzando entre 140 y 150 millones de dólares el fin de semana de su lanzamiento, un éxito que espera repetirse este 2026.
Toy Story, la película que cambió la forma de hacer animación
Esta franquicia es considerada uno de los pilares del cine de animación moderna, pues cambió la forma de hacer estas películas, al ser la primera cinta animada completamente por computadora. Pero su éxito va más allá de lo técnico.
Toy Story nos conecta con lo que todos tuvimos: un juguete que marcó nuestra infancia. Estas películas tienen un componente emocional supera a sus personajes; nos recuerdan las historias que inventamos y las aventuras que vivimos con esos compañeros de juego.
Muchas generaciones han crecido con Woody y Buzz Lightyear. La primera entrega llegó en 1995, más de 30 años han pasado desde que su rivalidad se convirtió en una amistad invencible, capaz de soportar 4 secuelas y la llegada de muchos personajes.

Toy Story 5 y el fin de la era de los juguetes tradicionales
Toy Story 5 plantea una premisa: ¿la época de los juguetes y los juegos tradicionales murió? Niños inmersos en tablets, celulares y otros dispositivos electrónicos aparecen en las primeras escenas, mientras los juguetes están olvidados en el patio o la cochera.
La película sigue la historia de Bonnie, la pequeña niña a quien Andy le regaló sus juguetes en Toy Story 3 y que ahora tiene 8 años, pero continúa jugando con Jessie, Buzz, Rex, Tiro al Blanco y el resto de los personajes que se han sumado con los años.
Sin embargo, la mayoría de los niños de su edad cambió la forma de jugar: sus juegos dependen de las pantallas, lo que le ha impedido a Bonnie relacionarse con ellos. Es así como llega la villana y heroína de esta película: Lilypad.
La tableta de moda incluye aplicaciones donde los niños juegan en línea con otros niños, además de chats que los mantienen conectados. Los padres de Bonnie deciden comprarla para ayudarla a vencer su timidez e interactuar con niñas de su edad
Todo parece ir bien, hasta que Bonnie nos enfrenta a una pregunta: ¿los niños están creciendo más rápido con la tecnología? Sus amiguitas parecen estar preocupadas por cosas que deberían ser ajenas a su edad, como el qué dirán y la necesidad de aparentar ser alguien más.
Es así como Bonnie termina rechazando a sus fieles amigos: los juguetes, y comienza la aventura de Jessi por recuperar su amor, para terminar entendiendo que el papel de un juguete va más allá de pertenecer a un niño.
Aunque ellos crezcan, habrán sido parte de su historia y lo más importante es que sean felices y creen lazos verdaderos.
Al final, entendemos que la tecnología no es necesariamente el enemigo, puede convertirse en un aliado cuando se usa con responsabilidad, algo que los expertos han insistido en más de una ocasión.
Pantallas en la infancia: ¿el enemigo a eliminar?
Como explica la Universidad Nacional Autónoma de México, la tecnología no es negativa en sí misma, el problema es el uso desmesurado, especialmente en la primera infancia. Este se asocia con menor desarrollo del lenguaje y un retraso en hitos motores y lingüísticos.
Sin embargo, cuando los niños usan las pantallas en compañía de un adulto, los efectos negativos se reducen e incluso puede haber beneficios. Eso no quita la recomendación de la Unicef de evitarlas en los niños entre los 0 y los 6 años, pues no les aportan nada.
En caso de usarse en la primera infancia o en preadolescentes y adolescentes, el uso debe ser regulado y limitado por un adulto responsable. Hacer de las pantallas un aliado en el desarrollo de los niños es obligación de los padres.

La evolución de Toy Story: un guiño a los cambios que han enfrentado las infancias
En 1995 los niños seguían jugando con juguetes, pero llegaban versiones modernas, con baterías y funciones que antes no se veían. Buzz Lightyear materializó esta premisa, mostrándose como una amenaza para Woody y el resto de los juguetes clásicos.
Desde entonces, la franquicia se convirtió en un espejo de las transformaciones culturales que han marcado a las generaciones. Toy Story no es solo sobre juguetes, sino sobre la transición de las infancias analógicas a aquellas influidas por la tecnología.
La primera película es un reflejo de los niños de los años 90, donde los juguetes cobran vida gracias a la imaginación. Con la segunda parte, se plantea un problema que creció en la década de los 2000: los juguetes como algo desechable.
A diferencia de los juguetes de generaciones previas, que tenían un valor sentimental, capaz de convertirse en elementos coleccionables, como lo demostró Al con su obsesión por tener todos los juguetes de la serie “El Rodeo de Woody”, se volvieron reemplazables cada que salía una nueva versión.
Fue en Toy Story 3 donde la nostalgia golpeó a quienes vieron la primera película siendo niños, pues 15 años después la infancia quedó atrás y llega la pregunta: ¿qué hacer con los juguetes que nos acompañaron?
Aquí nace la premisa de compartir con otros lo que alguna vez nos hizo felices. La cuarta entrega, que para algunos es de relleno, nos plantea el tema de la identidad con Forky, un juguete que no se siente tal, así como la autonomía y capacidad para elegir nuestro camino.
Finalmente, Toy Story 5 refleja la realidad que viven los niños hoy, donde la imaginación ya no es protagonista de los juegos, tanto como las pantallas, creando la necesidad de volver al origen para reconectar con las infancias.
De esta forma se confirma que Toy Story ha sabido envejecer con su público, quien hoy lleva a sus hijos al cine para hacerlos parte de este mágico mundo.

La industria del juguete: ¿nostalgia o entretenimiento?
A lo largo de 5 películas Toy Story ha mostrado los sube y bajas del mundo del juguete, lo que nos lleva a preguntarnos si ante la tecnología y nuevas infancias, siguen siendo un medio de entretenimiento o ya son solo parte de la nostalgia.
Por décadas, los juguetes tradicionales (desde pelotas hasta muñecas y sets de ciencia y cocina) dominaron la forma de los niños de jugar e interactuar con el mundo. Sin embargo, los avances tecnológicos y hasta la IA los han puesto en segundo plano.
Por eso muchas marcas han apostado por la nostalgia para reconquistar a aquellos niños que todavía jugaron con ellos. Así hemos visto el relanzamiento de productos clásicos y líneas coleccionables dirigidas a los adultos, principalmente de la generación millennial.
De esta forma, los juguetes ya no son solo para los niños, sino para quienes quieran conectar con su infancia. Pese a ello, la industria del juguete como forma de entretenimiento de los más pequeños, no ha muerto.
Como podemos ver en Toy Story 5, simplemente se ha reinventado y corresponde a los padres la responsabilidad de que los niños continúen desarrollando sus habilidades sin quedar inmersos en las pantallas.