Acuerdo entre EU e Irán: se acabó el pánico, pero no el riesgo de escasez de petróleo

El acuerdo entre EU e Irán reduce la presión sobre el petróleo, pero persiste el riesgo de escasez. El Brent cae 38.9 dólares por barril.

Acuerdo entre EU e Irán: se acabó el pánico, pero no el riesgo de escasez de petróleo.
Acuerdo entre EU e Irán: se acabó el pánico, pero no el riesgo de escasez de petróleo.Canva

El mercado petrolero dejó de cotizar el peor escenario. Aunque la guerra en Oriente Medio no puede darse por concluida, los precios ya no incorporan una disrupción persistente de los flujos de crudo. El acuerdo interino entre Estados Unidos e Irán, la expectativa de reabrir gradualmente el estrecho de Ormuz y el alivio temporal a las sanciones sobre el petróleo iraní desmontaron buena parte de la prima geopolítica. Entre su pico de mayo y el anuncio del memorándum de entendimiento, el Brent perdió más de 38.9 dólares por barril. Al 1 de julio cotizaba en 71.5 dólares, el WTI en 68.4 y la mezcla mexicana en 67.2 dólares.

El patrón se parece al de choques anteriores. Tras el cierre de Ormuz, el Brent llegó a subir alrededor de 70% respecto del día del choque, un salto similar al de la primera guerra del Golfo. Noventa días después, el alza prácticamente se había borrado.

Pero el alivio financiero no equivale a un mercado físico normalizado. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), los inventarios globales cayeron 143 millones de barriles en mayo, a un ritmo de 4.6 millones de barriles diarios (mbd). Los inventarios gubernamentales de la OCDE tocaron su nivel más bajo desde diciembre de 1990. La reserva estratégica de Estados Unidos descendió a cerca de 300 millones de barriles, menos de la mitad de su máximo de 2010.

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El episodio confirmó que, en el corto plazo, la demanda de petróleo responde poco al precio. Transporte, aviación y petroquímica no sustituyen combustibles de un mes a otro, así que el ajuste recae sobre el precio. Esta vez, sin embargo, el encarecimiento llegó a gasolina, diésel y turbosina junto con escasez de producto. Hubo racionamiento, márgenes de refinación elevados y mayores costos logísticos: el ajuste se dio por cantidad, no sólo por precio.

Eso reveló una demanda más frágil de lo previsto. En las economías avanzadas, la AIE estima que el consumo de 2025 quedó 1.7 mbd por debajo de su nivel de 2019, por eficiencia, electrificación del transporte y biocombustibles. En las emergentes, la combinación de precios altos y falta de producto obligó a recortar compras. China, comprador marginal del mercado, redujo sus importaciones de crudo de más de 50 a unos 33 millones de toneladas mensuales. Sus compras de refinados cayeron a cerca de una cuarta parte de su nivel previo.

La recuperación de la oferta también será gradual. Las rutas del Golfo deberían liberar barriles retenidos, aunque siguen pendientes el desminado y los arreglos de tránsito. El Tesoro estadunidense emitió una licencia general de 60 días, vigente hasta el 21 de agosto, que autoriza producir y vender crudo y derivados iraníes. Esa licencia podría destrabar unos 67 millones de barriles de inventario flotante. La producción fuera de la OPEP (Brasil, Canadá, Argentina, Guyana y Estados Unidos) seguirá como amortiguador, aunque con menos ímpetu por mayores costos de financiamiento.

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El cuello de botella no está sólo en los pozos, sino en toda la cadena que va del yacimiento al consumidor. Las refinerías todavía reajustan sus corridas tras meses de operación irregular, y los inventarios deben reconstruirse antes de que los barriles adicionales presionen los precios. En el caso de los productores fuera de la OPEP, la prudencia también es financiera: los accionistas exigen privilegiar retornos sobre crecimiento de volúmenes, y las empresas son más selectivas al aprobar nuevos proyectos.

La curva del Brent en ICE marca 71.9 dólares para diciembre de 2026, 71.4 para marzo de 2027, 70.8 para junio y 70 para diciembre. Las posiciones especulativas netas largas, que superaron los 400 mil contratos en el pico de tensión, cayeron por debajo de 100 mil. La pendiente descendente refleja menor prima y balances más holgados. Que la curva se estabilice cerca de 70 dólares indica que el mercado aún incorpora costos marginales de oferta, riesgos residuales y una normalización logística más lenta que la financiera. El crudo no volvería a niveles previos al conflicto: aun tras la corrección, el Brent acumula un alza de 17.5% en el año.

Las proyecciones más recientes ubican al Brent en un promedio de 81 dólares en 2026 y 71.5 en 2027. Los riesgos al alza son una ruptura del acuerdo, retrasos en la reapertura de Ormuz o mayor disciplina de la OPEP+. A la baja están una extensión del alivio a Irán, más producción no-OPEP y una China débil.

Queda una consecuencia de largo plazo. Ormuz redefinió la seguridad energética: ya no basta con acceder a hidrocarburos, hay que reducir la exposición a rutas críticas y proveedores concentrados. Si gobiernos y empresas diversifican, el choque podría acelerar la transición energética, impulsada ahora más por la resiliencia que por el clima. La normalización llegará, pero por etapas.

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