Banco Mundial ajusta a la baja crecimiento global a 2.5%; advierte que podría caer más
El Banco Mundial ajustó a la baja su pronóstico de expansión global para 2026

El Banco Mundial ajustó a la baja su pronóstico de expansión global para 2026, situándolo en un 2.5% a raíz de las hostilidades en Oriente Medio.
La institución advirtió que el dinamismo económico podría desplomarse hasta el 1.3% si las fallas en el abastecimiento energético se agravan y desestabilizan los mercados financieros internacionales.
De acuerdo con su informe semestral "Perspectivas Económicas Mundiales", la economía global avanzó un 2.9% en 2025, lo que representó una mejora de 0.2 puntos porcentuales frente a los cálculos de enero.
En contraste, la nueva cifra para 2026 es 0.1 puntos porcentuales menor a la proyectada a inicios de año, convirtiéndose en la expectativa más baja desde la crisis sanitaria de covid originada a finales de 2019.
El organismo redujo las estimaciones para las dos terceras partes de las naciones debido al conflicto armado.
Las correcciones más severas golpearon a los Emiratos Árabes Unidos, Irak y otros estados de Oriente Medio, cuyas ventas de energía al exterior sufrieron un fuerte impacto por la guerra.
Este desalentador panorama coincide con el cuarto mes de enfrentamientos, detonados por las incursiones de Estados Unidos e Israel en Irán el pasado 28 de febrero.
El bloqueo del estrecho de Ormuz disparó los costos energéticos, reactivó las presiones inflacionarias a nivel global y reforzó la probabilidad de que los bancos centrales endurezcan sus políticas monetarias.
Asimismo, los precios de los fertilizantes experimentaron un alza notoria, encendiendo las alarmas ante una eventual crisis de seguridad alimentaria global.
En los mercados de crudo, el petróleo subió cerca de 2 dólares el miércoles, luego de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, advirtiera que su nación respondería "con gran fuerza" contra Irán si no se alcanzaba un pacto de paz. Esto ocurrió tras uno de los choques armados más intensos desde la tregua pactada en abril.
La previsión central del Banco Mundial contempla un precio promedio de 94 dólares por barril de crudo Brent para este año (un incremento del 36% comparado con 2025), bajo el supuesto de que el desabasto energético comience a ceder a finales de julio y la inflación mundial se estabilice en un 4%.
No obstante, si las trabas energéticas se prolongan y el petróleo promedia los 115 dólares por barril, el crecimiento global caería al 2.1%, impulsando la inflación hasta el 4.4%.
El peor escenario prevé un freno drástico hasta el 1.3% si las turbulencias energéticas contaminan el sector financiero, lo que hundiría los precios de los combustibles pero dispararía la volatilidad y minaría la confianza empresarial.
"Estos modelos de riesgo evidencian la velocidad con la que el panorama puede empeorar si las tensiones financieras y energéticas se potencian entre sí", explicó Ayhan Kose, economista jefe adjunto del organismo, añadiendo que un contagio hacia los mercados financieros destruiría rápidamente la confianza de los inversores.

Un ritmo de expansión por debajo del promedio de la década pasada
Aunque se prevé una recuperación del crecimiento al 2.8% para 2027 y 2028, esta cifra sigue estando 0.4 puntos porcentuales por debajo del promedio registrado en la década de 2010.
Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial, atribuyó este freno a factores como la desaceleración demográfica, el débil repunte de la inversión privada, el recorte de fondos públicos, el endeudamiento de los Estados y un menor dinamismo en el comercio global.
"La economía global actual posee mucha menos resiliencia que en 2008 o incluso en 2018", apuntó Gill ante los medios, anticipando un ciclo marcado por la inestabilidad política, la inflación persistente y los altos tipos de interés.
El lento avance de los países en desarrollo ha estancado su convergencia con las economías ricas. Excluyendo a China y la India, decenas de estas naciones enfrentan una "década perdida", al ser incapaces de acortar la brecha en el ingreso por habitante frente al mundo desarrollado, detalla el documento.
Los mercados emergentes han llevado la peor parte de la guerra; el banco estima que su crecimiento caerá al 3.6% este año (su peor nivel desde la pandemia), tras haber alcanzado un 4.4% en 2025.
Por otro lado, la entidad mantuvo en 2.2% su previsión para Estados Unidos en 2026, aunque proyecta moderaciones al 2.1% en 2027 y al 2% en 2028. Para la eurozona se augura un avance del 0.8% en 2026 (frente al 1.4% de 2025), mientras que Japón crecería un 0.7% en 2026, por debajo del 1.1% previo.
Finalmente, el PIB de China se reajustó a la baja en 0.2 puntos porcentuales, quedando en un 4.2% para 2026, tras el 5% alcanzado en 2025.

Oriente Medio se lleva la peor parte
El Banco Mundial recortó drásticamente en 2.7 puntos porcentuales la expectativa de crecimiento para Oriente Medio, el norte de África, Afganistán y Pakistán, situándola en un 1.6% para 2026 (una caída notable frente al 4% de 2025), con miras a un posible repunte al 5% en 2027.
Para los Emiratos Árabes Unidos se calcula una expansión de apenas 2.4% en 2026, un desplome considerable frente al 5% estimado en enero y al 6.2% registrado en 2025. Turquía también sufrió un recorte de 0.9 puntos porcentuales, dejando su previsión para 2026 en un 2.8%.
En contraste, la India se consolida como la gran economía con mayor velocidad de expansión en el mundo, con un PIB proyectado del 6.6% para 2026, tras el 7% de 2025. De acuerdo con Gill, se espera que el gigante asiático mantenga un ritmo de crecimiento robusto durante las próximas dos décadas.

Con información de Reuters