El campo mexicano vive su peor crisis en 40 años: GCMA
Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, señaló que la falta de financiamiento de la banca privada y la eliminación de esquemas de aseguramiento han descapitalizado a los productores en estados como Sinaloa, donde la siembra de maíz se redujo de 500 a 330 mil hectáreas.

El decrecimiento de 0.4 por ciento en el sector agrícola de México en el tercer trimestre responde a la reducción en los volúmenes de producción y a la pérdida de rentabilidad en cultivos clave como granos y oleaginosas, consideró Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
En entrevista con Rogelio Varela para Imagen Radio, el especialista advirtió que las autoridades se han dedicado más a programas asistenciales en lugar de productivos y agregó que ello está demostrando que México es actualmente ya el segundo importador de granos y oleaginosas, tras la publicación de los datos de la Encuesta Nacional Agropecuaria y las estimaciones del PIB del INEGI.
"Es la peor crisis que yo he visto en mis 40 años del sector, donde hay una caída tremenda en la producción derivado a que los programas que existían que daban certidumbre al productor fueron eliminados", afirmó.
Caída en la producción de granos y frutas
El director del GCMA detalló que entre los periodos comparados por el INEGI se registró una disminución de 11 por ciento en la cosecha de los siete granos básicos, lo que equivale a casi cuatro millones de toneladas menos.
Señaló que entre las reducciones sobresalen en granos básicos sobresalen la del trigo, con un descenso de 46.4 por ciento y la del maíz blanco, con una baja de 6.7 por ciento.
"El trigo y el maíz blanco representan el 78 por ciento de la producción agropecuaria y eso habla de la dependencia que México está teniendo cada día más de las importaciones, que no está en el análisis de INEGI porque solamente habla de la producción", puntualizó.
En cuanto al sector frutícola y agroindustrial, el especialista señaló contracciones de 46 por ciento en la cosecha de fresa y caídas en la producción de naranja, mientras que la caña de azúcar descendió 0.6 por ciento.
"En el sector hortofrutícola vemos que ya no está creciendo como venía creciendo en los últimos años por los temas de la inseguridad, del pago de derechos de piso, pero también por el tema de la certeza jurídica", indicó.
Distorsión en el mercado del agave y tequila
El representante del GCMA expuso que, a pesar de que la producción de agave registró un incremento de 16 por ciento, el precio pagado a los agricultores cayó de 30 pesos por kilo hace cuatro años a un peso en la actualidad.
"Tienen casi que regalar el agave. Mucha gente está dejando ya mejor que el producto se eche a perder, no lo levantan, aunque está creando infecciones de un picudo que puede traer temas de plagas. La industria del tequila lo que ha hecho es procesar y almacenar, pero se ha visto una caída en el consumo", manifestó.
Explicó que el 60 por ciento de la producción de tequila se destina al mercado internacional y el 40 por ciento al consumo nacional, con lo que presenta una reducción en la demanda, atribuida a cambios en los hábitos de consumo de las poblaciones jóvenes.
"La parte que se está desacelerando un poco es el consumo privado. Ojalá esto no implique que el año que entra tengamos un crecimiento menor al que observamos al cierre de 2026", sostuvo.
Impacto de la inseguridad y falta de apoyos
El director del GCMA aseveró que la falta de financiamiento de la banca privada y la eliminación de esquemas de aseguramiento han descapitalizado a los productores en estados como Sinaloa, donde la siembra de maíz se redujo de 500 a 330 mil hectáreas.
"¿Para qué eliminaron la agricultura por contrato, el ingreso objetivo, el financiamiento, el seguro, la innovación, que eran programas que daban más certidumbre al productor? Todo eso lo desbarataron, lo eliminaron y estamos pagando las consecuencias", enfatizó.
Juan Carlos Anaya agregó que el cobro de piso y la extorsión del crimen organizado afectan a regiones productoras de Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, Sinaloa y Sonora, frenando la inversión y el desarrollo en las zonas rurales.