¿Qué explica la escasez de OPIs en México en los últimos años?
México rompió una sequía de ocho años sin OPI, pero las salidas a bolsa siguen siendo escasas. ¿Qué explica este rezago?

Gran parte de la conversación gira en torno al tamaño de la operación, pero si volteamos la mirada hacia México, el contraste no podría ser mayor, ya que la última salida a bolsa en el país fue la de Esentia Energy Development en 2025, misma que puso fin a una sequía de casi ocho años sin nuevas empresas listadas. ¿Qué explica el rezago de las OPI en México?
Las formas en las que las empresas privadas pueden convertirse en públicas son diversas. Algunas optan por un listado directo (direct listing), mediante el cual sus acciones comienzan a cotizar en bolsa sin que exista una nueva emisión. Otras llegan al mercado a través de fusiones o adquisiciones, incluidas las realizadas mediante los famosos SPAC (Special Purpose Acquisition Companies). Sin embargo, la vía más conocida es a través de una OPI, es decir, la primera oferta pública de nuevas acciones en el mercado bursátil.
Uno de los principales incentivos para realizar una OPI es obtener capital para financiar proyectos que ayuden al crecimiento de la empresa, pero no es el único. Al cotizar en bolsa, las acciones de una empresa ganan liquidez, lo que puede reducir su costo de financiamiento y ampliar significativamente su acceso a más y distintos inversionistas. En otras palabras, la empresa deja de depender exclusivamente del capital que puedan aportar sus socios.

Entonces, si las ventajas parecen tan evidentes, ¿por qué en México las OPI han sido tan escasas durante los últimos años? El último debut que se hizo con éxito se remonta a Esentia Energy, cuando en 2025 realizó la primera OPI de acciones ordinarias en el mercado mexicano en casi ocho años; la anterior había sido la de Grupo México Transportes en 2017, empresa que posteriormente fue deslistada. Aun así, durante ese periodo hubo otras colocaciones similares, como las de algunas Fibras, entre ellas Fibra Next, y el SPAC de Promecap, aunque ninguna correspondió a una OPI tradicional de acciones ordinarias.
Para ponerlo en perspectiva, si nos vamos a Estados Unidos la diferencia con el país vecino es considerable. De acuerdo con la U.S. Securities and Exchange Commission, entre 2010 y 2025 se realizaron 3 mil 841 OPI de emisores estadounidenses. Sin embargo, si se consideran también a los emisores extranjeros listados en las bolsas del país norteamericano, la cifra asciende a 5 mil 26 operaciones. De estas, 3 mil 425 correspondieron a empresas corporativas, mil 401 a SPAC y el resto a otros emisores.
Dicho lo anterior, una primera explicación para el bajo número de OPIs en México es la complejidad regulatoria y los costos asociados a cotizar en bolsa, además de las mayores exigencias en materia de transparencia y revelación de información financiera que, en muchos casos, las empresas no están dispuestas a expresar. A esto se suma que muchas empresas mexicanas pertenecen a grandes grupos familiares, para los cuales en ocasiones existe un sesgo o riesgo a ampliar el capital, ya que esto podría implicar compartir el control y la toma de decisiones con nuevos grupos de accionistas.

A pesar de ello, el fenómeno no puede explicarse únicamente por factores internos de las empresas, ya que también influyen las condiciones del mercado y el ambiente de negocios. De esta forma, el éxito de una salida a bolsa no depende solo del interés de los inversionistas el día del debut, sino de la capacidad de la acción para mantener una valuación atractiva a lo largo del tiempo. Cuando el mercado no reconoce el valor que esperan los accionistas mayoritarios, permanecer listado puede dejar de ser una opción atractiva y es mejor mantenerse como empresa privada.
Sin embargo, quizá uno de los factores más importantes pueda estar en la cercanía con el mercado estadounidense. La creciente integración financiera y la apertura a la libre movilidad de capitales ha permitido que las empresas mexicanas de mayor tamaño puedan acceder a distintas fuentes de financiamiento en Estados Unidos, donde encuentran una base más amplia de inversionistas, mayor liquidez y, en muchos casos, valuaciones más elevadas. Además, para algunas compañías, las ofertas de fondos de capital privado (private equity) pueden resultar más atractivas que asumir los costos y obligaciones de cotizar en bolsa.
Si bien la situación es compleja, esta representa un reto y una oportunidad para el mercado de capitales en el país para que de esta forma las empresas no se queden, como se dice en el ámbito futbolístico, solamente “calentando la banca”, sino que salgan a hacer su debut estelar y, lo más importante, se mantengan jugando de forma sólida muchos años en primera división.
Por Alfredo González