Fed endurece su postura; conflicto con Irán complica la baja de tasas en EU
La Fed podría endurecer su política monetaria ante riesgos inflacionarios por la incertidumbre económica y el alza energética.

La política monetaria en Estados Unidos podría adoptar un tono más restrictivo ante un panorama económico marcado por una elevada incertidumbre. Así lo sugieren las más recientes minutas de la Reserva Federal. A ese escenario se suma el rompimiento de la tregua entre Estados Unidos e Irán, que amenaza con elevar los precios de los energéticos, reavivando las presiones inflacionarias y reduciendo el margen de maniobra del banco central.
Ante uno de los contextos económicos más difíciles de la década, Kevin Warsh inició su mandato como presidente de la Reserva Federal en mayo de 2026 para suceder a Jerome Powell. Su primera reunión de decisión de política monetaria se llevó a cabo el 16 de junio, en la cual se mantuvo la tasa de interés en un rango de 3.5 a 3.75 por ciento.
Sin embargo, en las minutas publicadas recientemente por la junta, se puede interpretar que existen opiniones divididas sobre el rumbo que debe tomar la política monetaria en Estados Unidos. En ellas, se afirmó que, a pesar de que la inflación está por arriba del objetivo del 2 por ciento, la junta de la Reserva Federal se compromete a estabilizar los precios.
La pregunta más importante que surge a partir del análisis de lo que se dijo en la junta es cómo reducir la inflación. Como sabemos, la herramienta más importante del banco central de los Estados Unidos es la tasa de interés, y considerando que el último recorte que se realizó a esta tasa fue en diciembre del año pasado, cuando la decisión fue de bajarla en 25 puntos base.

Por lo tanto, para alcanzar el objetivo de estabilizar los precios, la Reserva Federal podría verse obligada a mantener una postura monetaria restrictiva e incluso considerar nuevos incrementos en la tasa de interés, aun así la minuta de su última reunión no nos brinda la claridad suficiente como para confirmar este supuesto y, menos aún, para saber cuántas veces y en qué medida llevarán a cabo esta política.
Es importante mencionar que este año quedan cuatro juntas de política monetaria, siendo la de este mes, la más cercana. De acuerdo con la herramienta “FedWatch” del CME Group, que mide el sentimiento del mercado respecto a las futuras decisiones de la Fed, al momento se anticipa solo un “hike”, o alza, en la tasa de interés para este año. Este incremento, de acuerdo por el propio FedWatch, sería de 25 puntos base sobre el rango que tenemos actualmente.
No obstante, este pronóstico podría cambiar en los próximos días. A pesar de que se emitió un Memorándum para un cese al fuego en Oriente Medio, esta semana la Casa Blanca declaró que volvería a las armas contra Irán y que los ataques armados se reiniciarían en breve, luego de que buques comerciales fueran atacados en el estrecho de Ormuz.

Los precios del petróleo no tardaron en reaccionar, el precio del West Texas Intermediate (WTI) subió más de 4 por ciento en un solo día, mientras que el precio del Brent incrementó en 5 por ciento durante la jornada debido a que nuevamente se cerraría el corredor comercial más importante de este combustible.
Un choque en los precios de los combustibles de una mayor magnitud a la que hasta ahora ha ocurrido podría empujar a la Fed a reconsiderar su estrategia. La escalada en el conflicto que ocurrió esta semana da los elementos suficientes para pensar que este año tendremos más de un “hike” en la tasa de interés estadunidense.
La Reserva Federal enfrenta uno de los escenarios más complejos en términos de incertidumbre de los últimos años. Bajo este panorama, el banco central deberá encontrar un equilibrio entre mantener bajo control la inflación y evitar un deterioro adicional de la actividad económica. Si bien actualmente el mercado estadounidense anticipa una reducción en las tasas de interés, la evolución de los precios energéticos derivada del conflicto en Oriente Medio podría modificar rápidamente estas expectativas.
La única certeza es que el regreso a un entorno de estabilidad de precios, similar al observado antes de los recientes choques económicos, seguirá condicionado por factores geopolíticos que escapan al control de los bancos centrales.
Por Víctor Hugo Martínez y Miguel León