¿La Inteligencia Artificial pone en riesgo las relaciones humanas? Experto advierte de riesgos
El arquitecto del chip que dio origen a los vehículos autónomos, señala que hay que evitar que se erosionen las capacidades humanas

La rebelión de las máquinas y que la inteligencia artificial se apodere del mundo, como si se tratara de una película de ciencia ficción, no es el dilema más importante en torno al uso de la tecnología, sino la erosión de las capacidades humanas y sus vínculos, afirma Mois Navon, el arquitecto del chip que dio origen a los vehículos autónomos.
“La gente está desarrollando relaciones con la máquina, y eso no es todo. Básicamente se están alejando de las relaciones humanas. Éste es un problema enorme y ahora se está agravando”, advierte el también considerado líder de high tech global.
Navon es exingeniero en jefe de Mobileye, donde desarrollo el chip para los vehículos autónomos, que llevó a Intel a adquirir la empresa por más de 15 mil millones de dólares. Sin embargo, hoy, con un doctorado en filosofía especializado en ética, su influencia se extiende desde los centros de datos de Silicon Valley hasta los pasillos del Vaticano, donde actúa como asesor del Comité de IA y Fe.
Ante la proliferación de la inteligencia artificial como un sustituto de las relaciones humanas, Navon alerta sobre el riesgo de crear vínculos con un interlocutor artificial, el cual jamás discute ni contradice al usuario, algo que no sucede entre humanos.
“Cuando dice ‘te amo’, esas son sólo letras, T-E A-M-O, no entiende el significado del amor… todo se reduce a matemáticas y estadística. Y es una gran herramienta. Pero creo que el principal problema es que la gente se deja absorber por ella y piensa que está teniendo una relación humana.
“Las relaciones humanas reales son mucho más difíciles. La máquina simplemente te dice lo genial que eres, e incluso si dijiste algo incorrecto, te dirá: ‘Oh, en realidad no lo dices en serio. Eres inteligente’. La gente no habla así. Necesitamos poder interactuar con seres humanos”, asegura el también consejero de Ética de Anthropic, quien visitará México la próxima semana para participar en el Congreso America Digital México 2026.
Advierte que la principal consecuencia de preferir a un interlocutor de este tipo es que acabemos en una sociedad infantilizada donde las personas no saben interactuar con otros seres humanos porque han preferido la comodidad de una máquina que nunca les lleva la contraria.

No regalar lo humano
Mois Navon también se suma a la alerta sobre la pérdida de habilidades mentales debido al uso de la IA, pues, desde su punto de vista, la humanidad está subcontratando su capacidad de razonar a los algoritmos.
“La gente está empezando a usar la máquina para reemplazarse a sí misma. Es decir, estamos perdiendo nuestra capacidad cognitiva, nuestra capacidad de pensar en problemas difíciles. Queremos que la máquina lo haga todo por nosotros, pero ahora estamos perdiendo la capacidad de pensar”, afirma.
El experto subraya que podemos aprovechar la tecnología, pero bajo ninguna circunstancia debemos permitir que reemplace nuestra propia humanidad.
“Entonces, usa la máquina, pero no te reemplaces. Tú tienes valor. Tú crea, piensa. No regales eso”, expresa.
Finalmente, Navon señala la importancia de que ingenieros y empresarios integren la ética desde el diseño de sus modelos de inteligencia artificial, puesto que la tecnología sirve a la humanidad, pero sin un marco ético sólido que priorice el valor de la persona, se corre el riesgo de que los extremos de la IA terminen por degradar a la sociedad, en lugar de potenciarla, considera.
“La tecnología ha hecho la vida más fácil, en palabras del gran científico Francis Bacon, quien dijo que la ciencia y la tecnología vienen a aliviar la carga de la humanidad. Hemos logrado grandes avances en medicina, comunicaciones e incluso transporte; vivimos mucho mejor que los reyes de la Edad Media, así que la tecnología es beneficiosa. Sin embargo, también puede destruirnos. Puede usarse para el mal. Y ahora la IA está llevando esos extremos al límite”.
