Precios récord del diésel podrían encarecer alimentos, ¿por qué?

Los productores agrícolas enfrentan valores récord en el diésel en el punto culminante de la temporada de cosecha

Precios récord del diésel podrían encarecer alimentos, ¿por qué?
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En la zona noreste de Misuri, Addie Yoder, dedicada a la ganadería y al cultivo de maíz y soja, opera dos cosechadoras, tres camiones de gran tonelaje y diversos tractores desde mediados de septiembre hasta el cierre de octubre para recolectar y trasladar sus granos.

Con las cotizaciones del diésel en máximos históricos y considerando que una sola cosechadora requiere 300 galones de combustible para operar, la única alternativa viable es buscar recortes en otros rubros operativos, según detalla la productora.

Al sureste de Dakota del Sur, Drew Peterson, enfocado en el sector ganadero y agrícola, prevé destinar hasta 1,500 dólares diarios exclusivamente en combustible para una de sus cosechadoras durante esta campaña —el doble de lo invertido el año anterior—, dentro del amplio parque de maquinaria que requiere para completar la recolección.

"No es opción detener las labores diciendo: 'Como el diésel está caro, no voy a cosechar'", señala. "Simplemente debes ajustar las cuentas para que el presupuesto encaje".

A lo largo de Estados Unidos, los productores agrícolas enfrentan valores récord en el diésel en el punto culminante de la temporada de cosecha, un factor que comprime de forma severa márgenes operativos que ya se encontraban en niveles críticos.

La eventual traslación de estos costos a los precios de los supermercados parece inminente de cara a los comicios legislativos de noviembre, donde el costo de la vida se perfila como la prioridad central del electorado.

La oferta global de refinados se ha visto severamente restringida por el impacto del conflicto bélico que involucra a Estados Unidos e Israel frente a Irán, sumado a los ataques contra infraestructura energética rusa por parte de Ucrania.

La cotización media del diésel en territorio estadounidense tocó un nuevo máximo esta semana al situarse en 6.29 dólares por galón, lo que representa un salto del 68% frente a los 3.74 dólares registrados hace doce meses, según registros de la Administración de Información de Energía (EIA).

El encarecimiento del carburante eleva las estructuras de costos en cada eslabón de la cadena alimentaria, abarcando desde las tareas iniciales en el campo hasta la red de distribución terrestre que abastece a los comercios minoristas, explica David Ortega, economista de la Universidad Estatal de Míchigan.

"La gran mayoría de los alimentos que consumimos se distribuye en vehículos de carga pesada que dependen exclusivamente del diésel", enfatizó Ortega.

En este contexto, los precios al consumidor en el rubro alimentario reflejaron una aceleración interanual del 2.7% en agosto, según la lectura del Índice de Precios al Consumo.

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Duplicación en los costos de combustible

Las explotaciones agrícolas cuentan con acceso a diésel para uso de maquinaria no viaria, exento de cargas impositivas estatales y federales. Sin embargo, aun con este beneficio, numerosos productores están desembolsando sumas sustancialmente superiores a las del ciclo previo.

Wayne Gularte, encargado de la producción de hortalizas en unas 600 acres cerca de Gonzales, California, explicó que sus erogaciones en combustible aumentaron en torno a un 40%, escalando de 5 dólares a cerca de 7 dólares por galón.

Buscando mitigar el impacto, reincorporó tractores a gasolina fabricados en la década de 1950 y dejó inactiva una de las camionetas diésel del predio. "El único margen que podemos proteger en este momento es el que logramos ahorrar", comentó Gularte.

Los costos operativos por concepto de combustible en las granjas han aumentado 11 dólares por acre en el caso del maíz y 7 dólares por acre en la soja respecto al año anterior, según cálculos de Michael Langemeier, economista de la Universidad de Purdue.

Aunque los contratos a futuro de maíz, soja y trigo mostraron un repunte considerable desde mediados de agosto hasta alcanzar máximos plurianuales a inicios de septiembre, los márgenes de rentabilidad agrícola se mantienen reducidos frente a los promedios históricos.

Nick Paulson, economista agrario de la Universidad de Illinois, advirtió que mantener el diésel por encima de los 6 dólares por galón podría desencadenar presiones inflacionarias sobre insumos clave para el próximo ciclo, como semillas y fertilizantes.

"La inquietud radica en que el diésel en estos niveles empiece a transmitir presiones de costos a toda la cadena, diluyendo el potencial beneficio de las mejores cotizaciones del grano", apuntó.

La mayoría de las granjas ya ha realizado reajustes severos en sus estructuras de gastos, lo que deja poco espacio para absorber nuevos incrementos energéticos, coincidió Jon Paul Driver, productor de heno en Spokane, Washington, y vicepresidente de la Washington Farm Bureau.

"Cualquier aumento adicional en los combustibles en la coyuntura actual se traduce de inmediato en mayor endeudamiento para las explotaciones", indicó Driver.

En el ámbito político, el senador republicano por Kansas, Roger Marshall, envió una misiva el 11 de septiembre a la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, solicitando apoyos temporales para los productores, argumentando que están "asumiendo costos energéticos extraordinarios en el periodo de mayor exigencia de uso de diésel del año".

Un vocero del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) afirmó que la dependencia "evalúa todas las alternativas disponibles" para abordar la escalada del diésel, haciendo referencia a declaraciones de Rollins el 15 de septiembre ante la cadena NewsMax, en las que anticipó la presentación de nuevas medidas en las próximas semanas.

Proyección de alzas en la canasta de alimentos

Si bien el combustible representa una fracción dentro del costo total de los alimentos en góndola, los consumidores comenzarán a percibir ajustes a medida que los intermediarios trasladen los mayores fletes en los meses venideros, explicó Ortega.

Esta transmisión de precios podría tardar un tiempo en reflejarse de forma integral, debido a que algunos distribuidores intentan amortiguar las subidas iniciales o a que existen contratos de transporte preestablecidos que aún no incorporan los recargos por combustible.

Asimismo, detalló que los rubros más expuestos a correcciones alcistas son los productos frescos y perecederos, como frutas, verduras, lácteos y carnes, los cuales exigen transporte en unidades refrigeradas de alto consumo energético.

Las tarifas para el traslado en camiones refrigerados de manzanas y peras desde el valle de Yakima, en el estado de Washington, alcanzaron sus niveles más altos en cuatro años cuando la cosecha se encuentra apenas a mitad de trayecto, de acuerdo con datos de Dean Croke, analista principal de DAT Freight & Analytics.

Por su parte, el costo de transporte de productos agrícolas desde California ha registrado incrementos de entre el 40% y el 120% en comparación con el año pasado. En determinadas localidades californianas, el diésel al menudeo ha rebasado la barrera de los 8 dólares por galón, añadió Croke.

Los transportistas independientes, que asumen los gastos de carburante de forma anticipada, se encuentran en una situación altamente vulnerable frente a nuevos incrementos.

"Nos encontramos al borde de presenciar una ola de quiebras en pequeñas empresas de transporte provocada directamente por la cotización del diésel", concluyó el especialista.

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Con información de Reuters

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