Retiros por desempleo alcanzan récord de 4,611 mdp en julio
El fenómeno también se refleja en el número de personas que se vieron obligadas a recurrir a esta medida de emergencia

Durante julio, la disposición de recursos de las afores para enfrentar la falta de trabajo marcó un nuevo récord.
De acuerdo con estadísticas de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), los mexicanos que se quedaron sin una fuente de ingresos solicitaron 4 mil 611 millones de pesos de sus cuentas individuales.
Esta cifra no sólo representa el monto más alto para un séptimo mes desde que se tiene registro, sino también un incremento de 28.7% en comparación con el mismo mes de 2025, cuando los retiros sumaron 3 mil 582 millones de pesos.
El fenómeno también se refleja en el número de personas que se vieron obligadas a recurrir a esta medida de emergencia.
La Consar detalló que, durante el mes de referencia, 207 mil 348 cuentahabientes solicitaron este beneficio, lo que significa un aumento de 16.3% frente a los 178 mil 186 trabajadores que lo hicieron en julio del año anterior.
El retiro parcial por desempleo es un derecho que los trabajadores pueden ejercer sólo una vez cada cinco años, con un límite del 11.5% del monto total ahorrado. Sin embargo, para acceder a él, se requiere tener al menos 46 días naturales en situación de desempleo, contar con tres años de antigüedad en una Afore y tener un historial de al menos dos años cotizados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Costo oculto
El principal riesgo de la disposición de recursos de las afores es la pérdida de semanas cotizadas, requisito indispensable para alcanzar una pensión digna.
Guillermo Zamarripa, presidente de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), insiste en que aunque el sistema está diseñado para ser un soporte en tiempos difíciles, la falta de restitución de esos fondos es peligrosa para el trabajador.
La preocupación radica en los umbrales de jubilación. Mientras que los trabajadores bajo la Ley del IMSS de 1973 requieren 500 semanas, aquellos bajo la Ley de 1997 enfrentan un panorama más exigente.
Tras la reciente reforma, el requisito actual es de 875 semanas, pero esta cifra escalará paulatinamente hasta alcanzar las mil semanas de cotización.
Además, si el trabajador no hace el esfuerzo de reintegrar los recursos una vez que recupera el empleo, el monto final de su pensión disminuirá, comprometiendo su calidad de vida en la vejez.