Elecciones en Israel quedan sin mayoría: estos son los escenarios posibles

Netanyahu y Eisenkot no lograron una mayoría parlamentaria. Los partidos árabes podrían ser decisivos para formar gobierno y evitar nuevas elecciones.

Elecciones en Israel
Las elecciones en Israel cerraron sin un claro ganador.AFP

Las elecciones legislativas de Israel del 27 de octubre dejaron un Parlamento dividido y abrieron un periodo de negociaciones que podría extenderse durante semanas. Aunque el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu mantiene una ventaja en los resultados provisionales, ninguno de los principales grupos políticos consiguió la mayoría necesaria para formar gobierno.

Con más del 85% de las papeletas contabilizadas, las proyecciones apuntaban a 53 escaños para el bloque de Netanyahu, 48 para la oposición encabezada por el centrista Gadi Eisenkot y 19 para los partidos árabes israelíes.

En la Knéset, el Parlamento de Israel, se necesitan 61 de los 120 escaños para contar con mayoría absoluta. Por ello, el resultado de las elecciones no determina automáticamente quién ocupará el cargo de primer ministro.

La participación electoral alcanzó el 77.7%, su nivel más elevado desde 1999. El aumento de la representación de los partidos árabes, que podrían alcanzar una cifra récord de escaños, representa uno de los principales cambios en la composición del Parlamento.

Ante este escenario, Israel tiene cuatro caminos posibles para formar gobierno: una coalición entre partidos, un gobierno de minoría, un acuerdo de unidad nacional o la convocatoria de nuevas elecciones.

¿Por qué los partidos árabes podrían decidir quién gobierna Israel?

El crecimiento de la representación árabe podría modificar las negociaciones para formar gobierno. Aunque estas fuerzas no pertenecen a los bloques principales, sus legisladores podrían proporcionar los votos que necesita la oposición para alcanzar una mayoría.

Con las proyecciones más recientes, los 48 escaños del bloque de Eisenkot y los 19 de los partidos árabes sumarían 67 diputados, suficientes para superar el umbral de 61.

Sin embargo, esta posibilidad enfrenta obstáculos políticos importantes.

La población árabe representa aproximadamente el 20% de los habitantes de Israel y sus representantes mantienen diferencias con los principales partidos judíos sobre asuntos relacionados con la identidad del Estado, la seguridad y el conflicto palestino-israelí.

Elecciones en Israel
Ciudadanos en Israel votan para elegir al nuevo gobierno.AFP

Yussef Jabareen, dirigente de la Lista Unificada, una coalición de izquierda de mayoría árabe, llamó a construir una "verdadera alianza judeoárabe" que permita sustituir al gobierno de Netanyahu.

Por su parte, Yair Golan, dirigente del principal partido de izquierda israelí e integrante del bloque opositor, expresó su disposición a colaborar con los representantes árabes para impulsar un cambio de gobierno.

No obstante, durante la campaña electoral, Eisenkot y otros dirigentes de la oposición evitaron comprometerse con una alianza de este tipo.

El politólogo Gideon Rahat, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, explicó a AFP que el incremento de la participación de los ciudadanos árabes transformó el panorama electoral. Sin embargo, advirtió que los ataques del 7 de octubre de 2023 incrementaron la desconfianza y el temor de parte de la población judía hacia la minoría árabe.

La posibilidad de una alianza también provocó nuevas acusaciones del partido Likud, encabezado por Netanyahu.

Este miércoles, la formación acusó a los partidos árabes de haber manipulado las elecciones mediante supuestas amenazas, actos de corrupción y el uso de herramientas informáticas prohibidas para movilizar votantes.

Se trata de acusaciones del partido gobernante, no de irregularidades demostradas por las autoridades electorales.

Posibles escenarios ante división en Israel

Excenario 1: Coalición entre varios partidos

La primera alternativa es que Netanyahu o Eisenkot consigan acuerdos con otras fuerzas políticas para alcanzar los 61 escaños necesarios.

Una vez proclamados los resultados oficiales, el presidente Isaac Herzog consultará a los partidos y encargará la formación del gobierno al legislador que considere con mayores posibilidades de reunir los apoyos parlamentarios suficientes.

El candidato designado deberá negociar con otras formaciones la distribución de responsabilidades y las prioridades de un eventual gobierno.

En el caso de Eisenkot, los partidos árabes representan una posibilidad para conseguir la mayoría. Raam, encabezado por Mansur Abás, ha expresado su disposición a colaborar con la oposición, aunque todavía no existe un acuerdo entre ambas partes.

Netanyahu enfrenta un escenario distinto. Su bloque agrupa a partidos de derecha, extrema derecha y formaciones religiosas, pero algunos aliados potenciales quedaron fuera del Parlamento por no alcanzar el porcentaje mínimo de votos requerido.

Las conversaciones podrían prolongarse. Después de las elecciones de noviembre de 2022, Netanyahu necesitó 58 días para conformar su gobierno.

Escenario 2: un gobierno de minoría

Si ninguno de los bloques consigue integrar una coalición mayoritaria, otra alternativa es formar un gobierno de minoría con el respaldo externo de otros legisladores.

Esto significa que algunos partidos podrían facilitar la formación y permanencia de un gabinete sin incorporarse formalmente a él. En este escenario, las fuerzas árabes israelíes volverían a tener un papel decisivo.

Raam ha mostrado disposición a negociar con el bloque opositor, mientras que la Lista Unificada ha planteado ofrecer una red de seguridad parlamentaria a una administración que sustituya a Netanyahu.

Ese respaldo podría consistir en apoyar determinadas votaciones o abstenerse para permitir que un gobierno continúe funcionando.

Sin embargo, una administración de minoría tendría que negociar constantemente para aprobar presupuestos, leyes y otras decisiones importantes, lo que podría dificultar su estabilidad.

Ilana Shpaizman, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bar Ilan, explicó a AFP que Eisenkot tendría que explorar un acuerdo con los partidos árabes o intentar establecer un gobierno minoritario, dos posibilidades que hasta ahora han generado resistencias entre los integrantes de la oposición.

Escenario 3: un gobierno de unidad nacional

Otra posibilidad sería que Netanyahu y Eisenkot alcanzaran un acuerdo para integrar una administración conjunta, pese a sus diferencias políticas.

Esta alternativa enfrenta obstáculos importantes debido a la polarización electoral y a que buena parte de la campaña opositora estuvo centrada en poner fin al gobierno del actual primer ministro. Sin embargo, Israel tiene antecedentes de acuerdos entre adversarios políticos.

En 2020, después de tres elecciones en menos de un año, Netanyahu y el centrista Benny Gantz pactaron un gobierno de unidad nacional que contemplaba una rotación en el cargo de primer ministro.

La alianza terminó por romperse aproximadamente un año después, antes de concretarse el relevo acordado.

Según AFP, algunos medios israelíes han señalado que Herzog habría explorado posibles acercamientos entre Netanyahu y Eisenkot para evitar un nuevo bloqueo político.

Una encuesta publicada a mediados de octubre encontró que el 55% de los consultados prefería un gobierno de unidad nacional antes que otra elección si ningún bloque obtenía una mayoría clara.

No obstante, hasta el momento no existe un acuerdo anunciado entre los principales dirigentes.

Escenario 4: nuevas elecciones si fracasan las negociaciones

La última posibilidad es que ninguno de los candidatos consiga los apoyos necesarios y el país tenga que celebrar nuevas elecciones parlamentarias.

La legislación israelí establece varios mecanismos antes de llegar a ese escenario.

El candidato designado por el presidente tendrá inicialmente 28 días para formar gobierno. Si necesita más tiempo, Herzog podrá concederle una prórroga de hasta 14 días.

Si fracasa ese primer intento, el presidente podrá encargar la formación del gobierno a otro legislador, quien dispondrá de 28 días sin posibilidad de una nueva extensión.

En caso de que tampoco consiga reunir los apoyos suficientes, la Knéset tendrá una última oportunidad para proponer a otro candidato respaldado por al menos 61 diputados.

Si todos estos mecanismos fracasan, Israel deberá convocar nuevas elecciones.

El país ya atravesó una crisis semejante entre abril de 2019 y marzo de 2021, cuando celebró cuatro elecciones legislativas debido a las dificultades de los partidos para establecer coaliciones duraderas.

Mientras se resuelve el proceso, Netanyahu continuará como primer ministro al frente de un gobierno en funciones.

El presidente Herzog ha pedido a las fuerzas políticas hacer todo lo posible para construir una coalición y evitar una nueva convocatoria electoral.

¿Qué puede cambiar en Israel después de las elecciones?

Más allá de las negociaciones parlamentarias, la formación del próximo gobierno también determinará el rumbo político del país después de tres años marcados por las guerras en Gaza y otros frentes de Medio Oriente.

Aunque Eisenkot se presenta como una alternativa a Netanyahu, ambos comparten posiciones en materia de seguridad nacional. El exjefe militar respaldó la ofensiva israelí en Gaza después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Sin embargo, durante su campaña prometió impulsar un ambiente político más inclusivo dentro de Israel y frenar la violencia de colonos contra palestinos en Cisjordania.

En Gaza, donde la población ha sufrido las consecuencias de la guerra y el desplazamiento, el resultado de los comicios también genera incertidumbre.

Huda Al Huli, una mujer desplazada entrevistada por AFP, expresó su preocupación ante la posibilidad de que las elecciones lleven al poder a dirigentes que impulsen políticas militares todavía más agresivas.

Por ahora, el resultado de las urnas sigue sin resolver quién encabezará el próximo gobierno israelí. El papel de los partidos árabes y la disposición de Netanyahu y Eisenkot a negociar serán determinantes para saber si Israel consigue una nueva coalición o vuelve a enfrentar otra elección.

mgid