Marcha por el agua en Jalisco termina en violencia; autoridades investigan abusos
Tras una manifestación masiva que reunió a miles de personas en las calles, el gobierno estatal aseguró que investigará los hechos violentos y las agresiones ocurridas al final de la jornada.

El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, fijó su postura tras los hechos ocurridos en la entidad, señalando que «ayer fue un día difícil para Jalisco» debido a los contrastes registrados durante la jornada de protesta por la crisis hídrica.
La jornada social reunió a miles de ciudadanos para exigir mejoras en los servicios básicos; sin embargo, el mandatario destacó que «por un lado, hubo una manifestación importante y ejemplar que reunió a cerca de 10 mil personas en las calles», reconociendo la magnitud y la causa de la convocatoria.
El ambiente pacífico de la marcha se vio alterado por disturbios al final del día, situación sobre la cual el titular del Ejecutivo estatal expresó que «por otro, vivimos un episodio que nos duele como ciudad», al tiempo que lamentó la afectación a la causa original.
Respecto al desarrollo de los actos violentos y el impacto que tuvieron sobre la movilización ciudadana, el gobernador Pablo Lemus enfatizó que «lamentablemente, la violencia terminó por opacar una manifestación que durante horas se desarrolló de manera pacífica», desvirtuando el motivo central de los asistentes.
El mandatario jalisciense fue enfático en deslindar a los colectivos ciudadanos de los disturbios, advirtiendo que los conatos de bronca terminaron «alejando a quienes salieron legítimamente a exigir agua de calidad», por lo que remató tajante que «esto no debe volver a suceder».
En cuanto a las garantías individuales y la actuación de las fuerzas de seguridad durante el operativo, Lemus Navarro sostuvo que «manifestarse pacíficamente es un derecho que vamos a garantizar», marcando la línea institucional del Gobierno del Estado ante las movilizaciones.
No obstante, ante las denuncias sobre el uso de la fuerza pública, el mandatario se comprometió a deslindar responsabilidades al afirmar que «las agresiones y los posibles abusos de autoridad deben investigarse con rigor y sin ninguna excepción», asegurando que habrá consecuencias legales.
Sobre el problema de fondo que detonó las movilizaciones ciudadanas, el mandatario estatal concluyó asegurando que «estamos trabajando todos los días para resolver este problema y lograr que las familias reciban agua de calidad en sus hogares, sin tener que volver a salir a exigirla».