¿Porfirio Díaz adelantó el Grito de Independencia por su cumpleaños? La verdadera historia
Descubre por qué el Grito de Independencia se celebra la noche del 15 de septiembre. El historiador Enrique Ortiz desmiente el mito sobre Porfirio Díaz y revela cómo México perdió su Acta de Independencia por 52 años.

Es uno de los mitos más arraigados en la cultura popular de México: la creencia de que el Grito de Independencia se celebra la noche del 15 de septiembre por un capricho del expresidente Porfirio Díaz para hacerlo coincidir con su cumpleaños. Sin embargo, los registros demuestran que la decisión respondió a motivos festivos y logísticos, establecidos décadas antes de que el general oaxaqueño asumiera el poder.
En entrevista con Pascal Beltrán del Río, el historiador y escritor Enrique Ortiz fue contundente al respecto: "Muchas personas piensan que festejamos el 15 de septiembre por la noche porque fue el cumpleaños de Porfirio Díaz, que él estableció arbitrariamente esta fecha para que coincidiera con su cumpleaños. Pues nada más falso".
De acuerdo con el especialista, la tradición de celebrar en la víspera comenzó a gestarse alrededor de 1830, pero fue Antonio López de Santa Anna quien le dio formalidad institucional. En 1843, Santa Anna determinó que la arenga oficial se realizara a las 23:00 horas del 15 de septiembre.
La razón de este cambio fue netamente social y logística. "¿Por qué? Por un sentido práctico de que va a ser más fácil festejarlo o conmemorarlo en la noche con la fiesta, con los antojitos mexicanos, que a las 6 o 7 de la mañana del 16 de septiembre", detalló el historiador.
Entonces este es un mito que hay que desmontar, Porfirio Díaz no tiene nada que ver con este festejo del 15 de septiembre", enfatizó Ortiz.
Los festejos originales sí eran en la mañana
Antes de esta modificación basada en la comodidad y la verbena popular, las primeras conmemoraciones ocurrieron exclusivamente durante la mañana del 16 de septiembre, incluso en plena guerra insurgente:
- 1812: Ignacio López Rayón encabezó la primera celebración documentada. "López Rayón lo festejó en Huichapan, Hidalgo. Desde la mañana empezaron los eventos con una descarga de fusilería y de artillería, y posteriormente hubo una misa de agradecimiento por el inicio de este movimiento", relató el experto.
- 1813: José María Morelos y Pavón, a través del documento Sentimientos de la Nación, ratificó la fecha original. El documento "establece que debe de ser de manera solemne conmemorado el 16 de septiembre todos los años como el día de aniversario en que se levantó la voz de la independencia", explicó Ortiz.
La consolidación del festejo nocturno fue un proceso paulatino. Para cuando Porfirio Díaz (nacido el 15 de septiembre de 1830) llegó a la presidencia, la costumbre de dar el Grito la noche previa ya formaba parte de la tradición ciudadana.
El misterio del Acta de Independencia: 52 años perdida
Además de los mitos sobre la celebración, la historia fundacional de México esconde otro episodio inverosímil: el país no tuvo en su poder el documento que avalaba su nacimiento como nación durante más de medio siglo.
Por 52 años nosotros no tuvimos acta de independencia. Imagínate esta locura", señaló el historiador durante la entrevista, explicando que en octubre de 1821 se firmaron dos originales: "una para el Legislativo y otra para el Ejecutivo".
El destino de ambos documentos fue trágico. La copia del Ejecutivo, resguardada en Palacio Nacional, desapareció primero. "De acuerdo a Lucas Alamán, en 1830 es vendida por un funcionario infiel a un viajero curioso y se pierde", relató Ortiz. La segunda copia, que permanecía en el antiguo congreso, "se hace cenizas en 1909 con un incendio". Fue entonces cuando el país se quedó oficialmente sin su acta.
El documento robado en 1830 inició un largo viaje por Europa. "Maximiliano la trae a México en 1864 y en la parte de atrás trae el ex libris de Maximiliano. Se comenta que la adquirió para regalársela a la emperatriz Carlota", detalló. Sin embargo, tras el fusilamiento del emperador en 1867, "se vuelve a perder el acta".
No fue hasta décadas después que el historiador Joaquín García Icazbalceta la localizó de forma fortuita. Viajó a España "porque se entera que en Madrid en una librería de viejo un anticuario tiene el acta de Maximiliano". Tras comprarla y traerla de vuelta a México, el documento pasó por herencias familiares hasta llegar a manos de Florencio Gavito.