Paquete Económico 2027: Los riesgos externos que amenazan las metas fiscales de México
El 8 de septiembre pasado, el secretario de Hacienda, Edgar Amador, entregó al Congreso el Paquete Económico 2027

Un gasto neto de 10.63 billones de pesos (26.7% del PIB), un déficit medido por los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) de 3.9% del PIB —frente a 4.1% estimado para 2026— y un crecimiento previsto de entre 1.5% y 2.5%, rango recortado respecto al 1.9%- 2.9% planteado en abril en Pre-Criterios. La meta de 3.9% resultó menos ambiciosa que el 3.5% de Pre-Criterios, aunque quedó por debajo del 4.1% que anticipaban analistas como Citi. El superávit primario necesario bajó de 1.1% a 0.6% del PIB. Como resume El Financiero, se trata de “lo bastante realista para que el mercado y los inversionistas lo consideren creíble”, aunque la consolidación fiscal se vuelve más gradual.
El costo de esa gradualidad ya es visible: el costo financiero de la deuda ascenderá a 1.57 billones de pesos en 2027 —17.2% de los ingresos presupuestarios, la proporción más alta desde 1999, según Banco Base— y equivale a 1.53 veces la inversión física programada. El Saldo Histórico de los RFSP subirá a 55.0% del PIB, un punto porcentual más que en 2026. Del lado de los ingresos, Hacienda apuesta por llevar la recaudación tributaria a un máximo histórico de 15.9% del PIB sin crear impuestos nuevos, apoyada en cambios al ISR empresarial, el combate a empresas factureras y ajustes al IEPS sobre bebidas alcohólicas.
Leer estas cifras sólo en clave doméstica sería incompleto. Tres variables externas, la tasa de interés, el petróleo y el comercio con Estados Unidos, condicionan que este plan se cumpla.
Tasas de interés
El paquete supone que Banxico podrá llevar su tasa a 6.0% en 2027, con inflación en el objetivo de 3.0%. El consenso es más cauto: ubica la tasa terminal en 6.5% y la inflación en 3.5%- 3.8%, diferencia relevante porque cada 100 puntos base adicionales implican un costo financiero extra de 37,900 millones de pesos, según la SHCP.
El margen del Banco de México depende de la Reserva Federal, que mantiene su tasa en 3.50%-3.75% desde julio y llega a su reunión de septiembre con un mercado laboral estadunidense más resistente de lo esperado, lo que ha llevado a bancos como Citigroup a posponer sus previsiones de recorte hacia 2027. Tasas altas en Estados Unidos por más tiempo reducen el espacio de los bancos centrales emergentes, México incluido, para bajar las suyas sin presionar el tipo de cambio.
Petróleo
El paquete anticipa una caída real de 14.4% en los ingresos petroleros de 2027, en línea con el consenso: la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) proyecta un Brent por debajo de 60 dólares en 2026 y 2027, presionado por exceso de oferta global y una OPEP+ que no prevé recortar producción.
JPMorgan ubica su escenario base en 57 dólares para 2027, con riesgo de caer hasta 30 si el cártel no interviene. Esa sobreoferta explica por qué Hacienda descansa cada vez más en la recaudación no petrolera, mientras a Pemex se le transfieren 81,100 millones de pesos sólo para amortizar deuda, con los que la petrolera proyectaría un superávit financiero de 95,100 millones.
Incertidumbre
El tercer frente es comercial: México negocia la revisión del T-MEC en un ambiente marcado por aranceles vigentes bajo las secciones 232 y 301 —hasta 50% en acero, aluminio y cobre, y 25% en vehículos sin contenido regional suficiente— y 13 reclamos comerciales que la Secretaría de Economía ha llevado a la mesa. Esta incertidumbre coincide con una caída de más de 11% en las exportaciones automotrices mexicanas a Estados Unidos en el primer trimestre del año, y ayuda a explicar el recorte del rango de crecimiento para 2027.
Ancla fiscal
El diagnóstico de fondo no cambia: México necesita ampliar una recaudación que sigue entre las más bajas de la OCDE, y el propio Paquete 2027 reconoce que se hará “un esfuerzo financiero adicional” para sostener gasto social e inversión sin ajustes drásticos.
Pero el margen para posponer una reforma fiscal integral se reduce conforme el entorno externo —tasas persistentes en Estados Unidos, un mercado petrolero sobreofertado y una relación comercial en renegociación— deja de compensar las rigideces del gasto interno. El Congreso tiene hasta el 20 de octubre para aprobar la Ley de Ingresos y hasta el 15 de noviembre para el Presupuesto de Egresos; lo que decida se jugará, en buena parte, con reglas que se escriben fuera de México.