¿Septiembre es el mes con más sismos en México? Esto dicen la UNAM y el SSN
Datos históricos demuestran que los movimientos telúricos no se pueden predecir ni responden a una temporada específica del año

La cercanía del 19 de septiembre despierta una sensación de alerta y ansiedad en gran parte de la sociedad mexicana.
Las heridas dejadas por los sismos de 1985, 2017 y 2022 —ocurridos en esa fecha y sumados a los fuertes temblores del 7 de septiembre (2017 y 2021), han arraigado la creencia popular de que nos encontramos inmersos en el "mes de los temblores" o, como algunos lo llaman, en "septiemble".
Pero frente a esta percepción, amplificada por rumores infundados en redes sociales o cadenas de WhatsApp, la ciencia es contundente. Especialistas del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Servicio Sismológico Nacional (SSN) coinciden en que los sismos no se pueden predecir ni existe una "temporada de temblores".
¿Qué dicen los datos históricos sobre los meses que más tiembla?
Si bien la atención se centra en septiembre, el catálogo histórico del SSN, de más de un siglo, demuestra que septiembre no es invariablemente el mes con mayor actividad sísmica.
Investigadores y sismólogos han explicado en foros, estudios y comunicados que, desde el punto de vista estadístico, otros periodos del año suelen concentrar mayores registros de sismos. Por ejemplo:
En análisis del catálogo sísmico mexicano, meses como diciembre y abril han llegado a encabezar la estadística en número total de eventos telúricos contabilizados (la inmensa mayoría imperceptibles para el humano).
El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) ha documentado que, al observar únicamente los temblores mayores a una magnitud de 6.5 desde el año 1900 a la fecha, estos se distribuyen de manera aleatoria a lo largo de todo el año, lo que descarta la existencia de una "regla geológica" exclusiva para el mes patrio.
El factor psicológico: ¿por qué tenemos tanto miedo a septiembre?
La respuesta a por qué asociamos septiembre con los terremotos no está en la geología, sino en la psicología. Especialistas de la UNAM explican que esta asociación se debe a un sesgo cognitivo.
Como los sismos más destructivos y con mayores repercusiones emocionales en la historia reciente de la capital y el centro del país han ocurrido en este mes, nuestro cerebro vincula automáticamente la fecha con el peligro.
Es decir, podemos recordar con mayor claridad los eventos traumáticos que coinciden en el calendario, pero olvidamos los temblores fuertes que han ocurrido en marzo, junio o diciembre.
México es un país altamente sísmico debido a su ubicación geográfica: el territorio interactúa con cinco placas tectónicas (Norteamérica, Cocos, Pacífico, Rivera y del Caribe).
En México tiembla todos los días, con un promedio de decenas de micro sismos cada 24 horas, pero al ser menores a una magnitud de 4.0, la gran mayoría de la población no los siente.
La prevención como única herramienta
Ante la imposibilidad técnica y científica de anticipar cuándo o dónde ocurrirá un sismo, las autoridades de Protección Civil hacen un llamado a la población para no difundir información falsa, predicciones o audios alarmistas.
La mejor manera de honrar la memoria de los afectados en años pasados, coinciden, es fomentar la cultura de la prevención.
En lugar de temer a un mes en específico, el CENAPRED emite las siguientes recomendaciones permanentes:
- Elaborar, actualizar y practicar constantemente tu Plan Familiar de Protección Civil.
- Identificar las zonas de menor riesgo dentro y fuera de tu vivienda, escuela o centro de trabajo.
- Revisar periódicamente el estado de las instalaciones de gas y luz eléctrica en tu hogar.
- Tomar con absoluta seriedad los simulacros nacionales, asumiendo cada ejercicio como una oportunidad real de mejorar tiempos de repliegue y evacuación.