Hígado graso, la epidemia "silenciosa" que afecta millones de mexicanos

Dieta y estudios clínicos reducen riesgos por acumulación de grasa hepática

¿Cómo detectar y revertir el hígado graso mediante alimentación y estudios clínicos?
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Incremento en los diagnósticos de enfermedades metabólicas y acumulación de lípidos hepáticos en la población mexicana define la necesidad de aplicar protocolos preventivos específicos en la alimentación diaria y revisiones médicas periódicas. Las modificaciones en el régimen nutricional y el monitoreo mediante análisis de laboratorio representan las vías principales para mitigar el avance de esta condición antes de que cause daños irreversibles en el organismo.

Luis Jesús Dorado, especialista en Nutrición Clínica y Manejo Integral de la Obesidad, explicó en entrevista con Ethel Soriano para Imagen Radio las implicaciones de la acumulación excesiva de grasa en las células hepáticas.

El hígado graso no alcohólico es la acumulación excesiva de grasa en las células hepáticas. El gran peligro radica en que no genera síntomas en sus etapas iniciales, por lo que la gente puede vivir años padeciéndolo sin notar ninguna alteración."

El especialista detalló que el diagnóstico oportuno requiere de la realización de estudios de laboratorio y gabinete de manera regular, debido a la ausencia de manifestaciones físicas en las fases primarias de la enfermedad. El perfil hepático completo y el ultrasonido de abdomen superior constituyen las herramientas iniciales que permiten a los profesionales de la salud observar la presencia de depósitos de grasa en el órgano.

El tratamiento de esta afección metabólica se fundamenta de manera prioritaria en la reestructuración de los hábitos alimenticios del paciente. El especialista precisó que el primer paso consiste en la supresión total de carbohidratos refinados, bebidas azucaradas, jugos procesados y alimentos con alto contenido de fructosa industrial, debido a que estos elementos se transforman directamente en grasa dentro del tejido hepático.

Si no se interviene a tiempo, la inflamación constante del órgano puede evolucionar hacia una esteatohepatitis no alcohólica, posteriormente causar cirrosis hepática y, en casos extremos, desarrollar carcinoma hepatocelular. Es una causa creciente de trasplante de hígado."

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