Gobierno y afición, corresponsable para evitar más casos lamentables en festejos mundialistas

El doctor Hugo Sánchez Castilllo analizó las áreas de oportunidad desde el área de Psicología para evitar más casos como el ocurrido en Paseo de la Reforma tras triunfo de la selección tricolor

Por: Pamela Michelle Nieto Rodríguez

Hugo Sánchez Castillo, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sostiene que el comportamiento observado en las concentraciones multitudinarias responde a un fenómeno psicosocial denominado desfrontalización. Tras los fallecimientos registrados por asfixia en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, el especialista puntualiza la pérdida de la individualidad en favor de objetivos colectivos.

En entrevista con Ivonne Melgar de Imagen Radio, el académico explica la dinámica que motiva a los aficionados a buscar espacios de celebración pública. El especialista atribuye estas conductas a la idiosincrasia del país y a la identificación social que ocurre en torno a eventos mundiales, donde la población busca manifestar su sentido de pertenencia.

00:00 - Riesgos psicológicos de la euforia colectiva en multitudes
02:26 - Estrategias para validar y gestionar emociones personales
03:30 - Medidas de prevención ante concentraciones masivas
05:55 - Comportamiento de masa y dinámica de presión física
09:59 - Autocontrol ante conductas colectivas de riesgo






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Ante las emociones desbordadas que producen eventos como el Mundial de Fútbol, toda la afición necesita prever antes de dejarse llevar por sus emociones; y es que evitar las celebraciones no es una opción sana para las sociedades, de acuerdo con el doctor Hugo Sánchez Castilllo. 

De acuerdo con el académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el evitar festejos masivos como el del 30 de junio tras el triunfo de la Selección Mexicana en la justa internacional no es una opción al considerar las consecuencias negativas.

Es una euforia colectiva donde hay un proceso que se llama Desfrontalización, donde todos perdemos parte de la individualidad y nos dirigimos hacia una misma meta que, en este sentido, pues es la celebración. […] ¿Qué le corresponde al gobierno? Tener una respuesta más rápida, no puede ser que una ambulancia tarde más de 40 minutos en pasar 100 metros. Porque reprimir la celebración traería consecuencias negativas”.

Asimismo, consideró que lo sucedido en Paseo de la Reforma debería dejarnos una lección a todos, sobre todo tratándose de un hecho sin precedentes en nuestro país. Por ello, apuntó el especialista entrevistado por Ivonne Melgar para la Primera Emisión de Imagen Radio, no es un tema de culpas sino de aprendizaje y corresponsabilidad.

Lo que se tiene que hacer ahora es aprender de este evento, cómo podemos dividirlo, cómo podemos segmentar, cómo podemos hacer que haya pequeños descansos donde no se dé este amontonamiento de personas para que pueda fluir. Todos quisiéramos estar adelante, pero tenemos que ser realistas, y de ahí esta coparticipación con los gobiernos. No podemos achacarle la culpa al gobierno de alguien que tomó esa decisión; sí podemos del por qué no respondió rápido pero no del por qué el aficionado estaba ahí”.

Respecto al consumo de bebidas alcohólicas o sustancias psicotrópicas, Sánchez Castillo consideró que las masas no necesitan este tipo de desinhibidores de conducta, ya que basta del ánimo colectivo para dejar a un lado el pensamiento racional, “cuando estamos en ese estado eufórico es casi igual que consumir alguna sustancia”.

Si se fijan, muchas personas que estaban altamente exacerbadas no necesariamente están borrachas. Los borrachos se pueden identificar porque hay una pérdida del control motor, disminución de la atención, concentración, vomitan. Pero las personas brincaban y aventaban”.

Sobre los lamentables hechos en los que cuatro personas perdieron la vida durante los festejos en Paseo de la Reforma, el especialista explicó que se trata de un fenómeno similar al ocurrido con líquidos cuando se ejerce presión en un “cuello de botella”.

Claro que habrá consumo de sustancias porque se las van a ingeniar a pesar de la ley seca. Más bien, tenemos que estar preparados. […] Si yo tengo un fluido y lo presiono, y tengo una barrera que lo impide, se va a cumular de manera masiva hacia el final, donde está lo que lo contiene. Es cuando se da este problema de asfixia por presión, y de ahí este fatal desenlace. Pero no está relacionado con las sustancias que pueden consumir, está relacionado con un fenómeno que no se tenía precedente”.

Y es que estos ánimos de la afición mexicana también responden a las limitaciones que se tuvo desde el inicio del Mundial, cuando no pudieron conseguir un boleto para un deporte que se considera totalmente de las calles.

“Este Mundial estaba destinado a otra población que pudiera pagar los boletos; pero el fútbol nace en una cuestión del pueblo, con una pelota de trapo y jugándose en las calles. Y esta manifestación a nivel de la calle lo que nos dice es que el futbol regresó a las calles. Pero también debería de prender los focos rojos, porque significa que el domingo va a ser eso o un poquito más”.

“Quiere volar”… y ser atrapado

En relación a los juegos de aventar por los aires a los demás aficionados o acunar los autos que van pasando, el doctor Hugo Sánchez consideró que se trata de un tema meramente de los participantes, y que tendría que ser considerada ya que nuestro comportamiento fácilmente podría ser replicado por los demás.

La recomendación es que, si los avientan, ¿por qué no los agarran? Entonces es para los aficionados. Si tengo una cuestión de mareo o vértigo, no me meto en lo de ‘quiere volar’. La masa no está pensando de manera individual, piensa de manera colectiva: si alguien baila, todos van a bailar; si alguien se tira y empieza a remar como los noruegos, todos van a remar. Pero si en esa colectividad, sale un coche, todos los van a zarandear. ‘Tengo ganas de zarandear el coche’, no, espérate tantito. Tú como aficionado tienes que tener claro que eso puede desencadenar toda una serie de eventos negativos”.

Una apuesta por la regulación emocional

Para que se controlen estos actos impulsados desde la visera, se tiene que iniciar desde el control y conocimiento de las emociones, de acuerdo con el académico de la Facultad de Psicología, “esto nos ayudaría justo a que los episodios de euforia puedan ser mejor manejados”.

Claro que podemos educarnos. La primera cosa es validar todas las otras emociones, porque básicamente creemos que hay dos: el miedo y la felicidad. Cuando a la gente se le pregunta, dicen ‘si, yo quiero ser feliz’; nadie te dice ‘yo quiero ser ansioso’, ‘yo quiero ser orgulloso’. Primero, validar todas las emociones, aceptarlas, respetarlas. Nos cuesta decir ‘me enojas’, ‘te odio’, y no es necesariamente algo malo, es algo que podemos aprender a manejarlo y a transicionar”.

mgid