Cambia tus hábitos de manejo esta temporada de lluvias
Adoptar formas de manejo más seguras te ayudarán a llegar con bien a tu destino sin importar que estemos en temporada de lluvias

Tal parece que, desde que inició este año, las lluvias llegaron para quedarse y el Servicio Meteorológico Nacional asegura que el escenario para los próximos días apunta a altas probabilidades de precipitaciones en la Ciudad de México y área metropolitana.
Ante ello, no sólo debemos actuar para proteger nuestro coche del agua de lluvia, sino prestar más atención a nuestros hábitos de manejo, pues una superficie mojada cambia por completo el desempeño del auto. En esta ocasión nos enfocaremos en lo que requiere nuestro vehículo para enfrentar las lluvias. Toma nota.
En primer lugar, debemos tener presente que la lluvia arrastra partículas que se quedan pegadas en la carrocería. Este polvo, muy fino, lo arrastramos sin darnos cuenta por toda la superficie de la carrocería del coche, dañando lenta, pero progresivamente la pintura, por lo que es muy recomendable lavar el coche después de estos episodios de lluvia.
Además, nunca estará de más aplicar una capa de cera protectora, la cual impedirá que dicha suciedad se quede adherida en la pintura, reduciendo considerablemente el riesgo de que se raye.
Por otro lado, cuando llueve, el agua provoca el levantamiento de la suciedad acumulada en el asfalto, la cual está conformada por combustibles, lubricantes, líquidos y polvo, que son salpicados directamente a las partes bajas del coche (salpicaderas, mecanismos de suspensión, etcétera) y éstos, a la larga, terminan sufriendo un desgaste mucho mayor que otras partes del coche.
En estos casos, lo más recomendable es llevar el auto a un tratamiento de lavado y engrasado. Este servicio es aún más indispensable si nos desplazamos por caminos de terracería, pues, cuando llueve, se produce lodo que se acumula en los rincones de las partes bajas de los coches, guardando mucha humedad, algo que poco a poco ataca las partes mecánicas, incluso puede llegar a oxidar zonas muy escondidas.
También debemos considerar que, si acostumbramos estacionar el coche debajo de los árboles, se corren varios riesgos directos. En ese sentido, la lluvia provoca la caída de hojas, frutos y pequeñas ramitas que se van acumulando en las rejillas del coche, como la del parabrisas y las puertas. Al acumularse, guardan cierta humedad que poco a poco va penetrando en la carrocería.
Como podemos ver, el hecho de manejar con lluvia o tener el coche en la calle cuando llueve, conlleva cuidados especiales y es muy importante conocer los factores negativos de estas condiciones atmosféricas para así asegurar un correcto mantenimiento de nuestro vehículo.

¿AGUA O LÍQUIDO LIMPIAPARABRISAS?
Ésa es la cuestión. Si bien la ausencia de este fluido o alguna falla en el sistema que lo expulsa hacia el parabrisas no alteran en ninguna forma el desempeño del auto, resulta una herramienta muy útil para retirar la suciedad acumulada en la superficie del vidrio, mejorando de manera inmediata la visibilidad.
Con el paso del tiempo, cada uno de los componentes que integran el sistema de limpiaparabrisas pueden sufrir daños o dejar de funcionar si estamos habituados a utilizar agua de la llave para rellenar. La razón es que el agua de la llave contiene sustancias como calcio y otros minerales que con el tiempo se van acumulando en el interior de los conductos, mangueras, la succión de la bomba del depósito, partes de la bomba, y los chisgueteros, a tal grado que se va formando un sarro que los tapa.
Es importante recalcar que, conforme se van tapando estos conductos, a la bomba le cuesta más trabajo mover el líquido porque se van cerrando, y esto puede provocar que se queme por el mayor esfuerzo que implica desplazar el fluido por todo el circuito hidráulico y muchas veces eso implica cambiar todo el sistema, de ahí la importancia de usar líquido limpiaparabrisas para evitar daños.
Estos productos están libres de compuestos corrosivos, humectan el interior de las mangueras para evitar que se agrieten, así como los hules de los limpiaparabrisas, además, lubrica la bomba del depósito y lo más importante, contienen sustancias que diluyen y eliminan la suciedad del vidrio, sobre todo los insectos que se pegan en la carretera.
El líquido limpiaparabrisas contiene metanol, que diluye la suciedad para facilitar su eliminación; anticongelante, que disminuye la temperatura de congelación del fluido y alcohol isopropílico, el cual mantiene una mezcla homogénea de los ingredientes.
Así que deja de rellenar el depósito con agua y empieza a utilizar el fluido correcto, cuyo precio ronda los 120 pesos por galón en tiendas especializadas, te ahorrará muchos problemas en el futuro, pero sobre todo, mejorará la visibilidad a través del parabrisas del auto.
Al mismo tiempo, se recomienda cambiar los hules de los limpiaparabrisas una vez al año, aunque cada marca hace su propia recomendación en el manual del fabricante del coche, consúltalo. El método puede variar ligeramente según el modelo, y depende en parte del tipo de sujeción del componente a los brazos que los ponen en movimiento.
El procedimiento de sustitución no es difícil. Normalmente sólo basta con levantar el brazo que soporta el limpiaparabrisas de la superficie del parabrisas, girar el limpiaparabrisas para ver la sujeción o clip, retirarla, quitar la vieja pluma y colocar una nueva.