¿Hormonas para la menopausia? Para qué sirven y quién puede tomarlas

La terapia hormonal puede aliviar bochornos y resequedad vaginal, pero su uso depende de los síntomas, la edad y los antecedentes de cada mujer

La terapia hormonal podría servir a pacientes con menopausia
La terapia hormonal podría servir a pacientes con menopausiaImagen generada con IA

Una mujer puede empezar a despertarse varias veces por la noche, sentir un calor repentino durante una reunión o evitar las relaciones sexuales porque le duelen. Cuando estas molestias coinciden con cambios en la menstruación, aparece una explicación posible: la transición a la menopausia. Después viene una pregunta que no siempre encuentra una respuesta clara: ¿necesito tomar hormonas?

Entre el miedo a que provoquen cáncer y las promesas de recuperar energía o juventud, decidir puede parecer complicado. La terapia hormonal tiene beneficios comprobados, pero su indicación depende de los síntomas, los antecedentes y las preferencias de cada mujer.

El ginecólogo Rafael Bedoya Torres explica en entrevista que la consulta debe empezar por reconstruir lo que está pasando: cómo cambió el ciclo menstrual, qué molestias aparecieron y cuánto interfieren con el descanso, el trabajo o la intimidad. La decisión también requiere escuchar qué tratamiento está dispuesta a utilizar la paciente.

¿Para qué sirve la terapia hormonal?

Durante la transición a la menopausia cambia la producción de hormonas de los ovarios, particularmente de estrógenos. El tratamiento hormonal aporta estas sustancias para aliviar determinadas consecuencias de esa disminución.

Su beneficio mejor establecido es el alivio de los bochornos y las sudoraciones nocturnas. De acuerdo con The Menopause Society, es el tratamiento más eficaz para estos síntomas y también puede prevenir la pérdida de masa ósea y las fracturas en mujeres seleccionadas.

Esto puede traducirse en algo tan concreto como dormir sin despertar empapada o completar una jornada con menos interrupciones. Sin embargo, antes de atribuir todo a la menopausia, la evaluación debe considerar otras explicaciones para molestias como insomnio, cansancio o cambios del ánimo.

Menopausia: Guía completa para entender los cambios en tu cuerpo
Menopausia: Guía completa para entender los cambios en tu cuerpoCanva

“No es lo mismo si una mujer tiene más insomnio o tiene más riesgo metabólico, lo que le vas a dar como terapia hormonal para menopausia”.

No todas las hormonas se administran igual

La terapia sistémica, disponible en presentaciones como pastillas, parches y geles, llega a la circulación y permite tratar síntomas como los bochornos. Otra opción es el estrógeno vaginal de dosis baja, que actúa principalmente en esa zona y tiene una absorción al resto del organismo mucho menor.

Esta diferencia importa cuando el problema principal es la resequedad o el dolor durante las relaciones sexuales: puede ser suficiente un tratamiento local, sin necesidad de utilizar hormonas sistémicas. El estrógeno vaginal de dosis baja no está destinado a controlar los bochornos.

La salud sexual, además, requiere una conversación más amplia. El dolor, los medicamentos, las relaciones personales y el estado emocional pueden influir en el deseo y la satisfacción.

“Los problemas sexuales son multifactoriales”, recuerda Bedoya, por lo que aliviar la resequedad no garantiza resolver todas las dificultades de la vida íntima.

¿Quién puede beneficiarse?

En mujeres con síntomas molestos y sin contraindicaciones, la relación entre beneficios y riesgos suele ser más favorable cuando el tratamiento se inicia antes de los 60 años o dentro de los primeros 10 años desde la menopausia.

Niebla mental en la menopausia
Niebla mental en la menopausiaCanva.

Es lo que se conoce como ventana de oportunidad. Empezar después requiere mayor cautela porque aumentan los riesgos absolutos de ciertos problemas cardiovasculares, trombosis y otras complicaciones; no significa que quienes consultan más tarde deban quedarse sin atención.

También existen situaciones distintas a la menopausia habitual. Cuando aparece insuficiencia ovárica antes de los 40 años, la terapia puede indicarse para reemplazar hormonas que dejaron de producirse prematuramente y proteger la salud, aunque los bochornos no sean la principal molestia. Si no hay contraindicaciones, suele mantenerse hasta la edad promedio de la menopausia natural.

¿Por qué importa conservar el útero?

Una de las primeras preguntas antes de prescribir es si la mujer conserva el útero. El estrógeno sistémico puede estimular el endometrio, la capa que recubre su interior, por lo que generalmente debe acompañarse de un progestágeno que lo proteja.

Si se retiró el útero mediante una histerectomía, con frecuencia puede utilizarse estrógeno solo. Esta regla no se aplica de la misma manera al estrógeno vaginal de dosis baja, que habitualmente no requiere añadir un progestágeno.

“Vamos a evaluar la historia clínica de la misma”, explica Bedoya, quien incluye en esa revisión la presión arterial, la glucosa, los lípidos, la presencia o ausencia de útero y las necesidades de la paciente.

¿Y el riesgo de cáncer o trombosis?

No es correcto asegurar que las hormonas carecen de riesgos por ser “naturales” o similares a las que produce el organismo. La seguridad depende del tratamiento, la dosis, el tiempo de uso y los antecedentes personales.

La guía británica NICE señala que la terapia combinada de estrógeno y progestágeno aumenta el riesgo de cáncer de mama y que este incremento crece con la duración del uso. También advierte que la evidencia es insuficiente para asegurar que preparaciones con progesterona micronizada o didrogesterona tengan un riesgo distinto al de otros progestágenos.

Niebla mental en la menopausia
Niebla mental en la menopausiaCanva.

En febrero de 2026, la FDA aprobó retirar del recuadro de máxima advertencia de seis tratamientos las referencias a enfermedad cardiovascular, cáncer de mama y probable demencia.

El cambio busca que las advertencias reflejen mejor los beneficios y riesgos del tratamiento, pero no significa que hayan desaparecido todos los riesgos. La FDA mantiene la información sobre cáncer de mama y enfermedad cardiovascular en otras secciones del etiquetado de los productos sistémicos, así como la advertencia destacada sobre cáncer de endometrio para los estrógenos sistémicos utilizados solos. Por eso, elegir el tratamiento sigue requiriendo una valoración individual.

¿Qué pasa si no puedo o no quiero usar hormonas?

Existen tratamientos no hormonales para los bochornos y opciones como hidratantes y lubricantes para determinadas molestias vaginales. Su elección depende del síntoma y de la situación clínica, por lo que rechazar las hormonas no debería cerrar la conversación sobre cómo sentirse mejor.

Para quienes sí las utilizan, el seguimiento permite revisar si están ayudando, si aparecieron efectos adversos y si conviene ajustar la dosis, la presentación o la duración.

La decisión empieza con preguntas sencillas: ¿qué molestia quiero aliviar?, ¿qué beneficio puedo esperar?, ¿cuáles son mis riesgos?

“Yo creo que la menopausia no tiene por qué ser el fin de una vida íntima plena y satisfactoria”, concluyó el ginecólogo.

bgpa

Temas:

mgid