Vivimos juntos durante años sin saber realmente quién era el otro

Una pareja decide separarse y en ese momento empiezan a conocerse de verdad 

Reencontrarse con la pareja también es importante tras el nacimiento de un bebé.
Ser pareja e incluso padres no siempre implica conocerse.Canva

Aunque le seguía dando vueltas al asunto, no tenía más remedio que separarse. No había terceros, al menos de su lado. Simplemente hacía rato que su matrimonio no daba para más.

Suponía que, en el fondo, a los dos les pasaba lo mismo. Por eso, cuando finalmente se animó a hablarlo con Mariana, ella no se sorprendió. Pensar que tardó tanto en encarar la situación para evitarle el sufrimiento y en ese momento sintió que a ella le dolió más todo el tiempo que siguieron juntos de esa forma, con la pareja muerta, que la separación. Aunque si tanto daño le causaba, ¿no podría haberlo encarado ella?

Tuvieron una conversación sincera y razonable, y se pusieron de acuerdo en los temas centrales, sobre todo en lo que se refiere a los hijos. Envalentonado por la charla que fluía sin grandes conflictos, y quizás debido a la emoción que le producía salir de un lugar sin vida en el que llevaba demasiado tiempo, se sinceró.

—Quiero decirte que el dinero que junté estos años es para los cuatro. Tú, los niños y yo. Voy a armar una estructura legal para ponerlo a salvo de terceros. No robé todo lo que robé para arriesgarnos a perderlo…

¿Fue sincericidio? ¿Qué lo llevó a mostrarse ante ella tal como era, a blanquear lo que jamás le había confesado a nadie: que siendo el presidente de una gran multinacional había sido tan corrupto como aquellos a los que ambos criticaban con desprecio?

Mariana lo miró con expresión extraña, más de sorpresa que de espanto, y antes de que intentara aclarar lo inaclarable, dijo algo que lo dejó helado:

—Cuéntame más, que me calienta…

Nunca lo había compartido con Mariana para protegerla, pero también porque estaba convencido de que no lo entendería. ¿Cómo podía pensar lo contrario si ella era funcionaria anticorrupción de otra empresa de primer nivel que había pasado los últimos veinte años luchando contra empleados ladrones y corruptos, como él?

Cuando ocultamos algo en una relación, ¿es todo responsabilidad del que oculta? ¿Qué nos pasa que no podemos contarlo? ¿Y qué le pasa al otro que nos hace sentir que no quiere o no puede escuchar?

Siempre se habían mostrado perfectos ante el otro. Correctos, impolutos. Por eso eligió fingir ante ella, aunque hacerlo creara una distancia emocional entre ambos que fue agrandándose con los años. Jugaron toda la vida a la corrección recíproca, ¡y ahora resultaba que sus prácticas *non sanctas* no solo no la enojaban, sino que la erotizaban!

¿Por qué ella también mostró durante tantos años una máscara cuando la realidad era bien distinta? ¿Habría vivido todos esos años reprimiendo que la transgresión le resulta atractiva?

No le contó nada más. Era demasiado tarde para erotizarse.. Además, se sintió como un imbécil. ¿Sería mutua esa sensación de extrañeza?

Durante tantos años se negó a reconocer que era un ejecutivo desleal. Por eso no pudo ver lo que lo empujaba a actuar de aquel modo. Era obvio que el dinero le daba seguridad y cierta tranquilidad. Sabía que no compra la felicidad ni la salud, pero puede resolver muchos problemas, que van desde la supervivencia hasta el reconocimiento y el estatus social. Aunque en su caso había algo más profundo: reparaba un sentimiento de poco valor con el que convivía desde niño. Sentía que con dinero su vida era más interesante. En el fondo, el dinero es un lenguaje que todo el mundo entiende.

Le llevó años darse cuenta de que esconder sus oscuridades no hacía más que potenciarlas. Seguían ahí, se hacían más grandes, lo dominaban silenciosamente. Solo cuando dejó de condenarse pudo reconocer que el dinero no iba a reparar ninguna de sus carencias. Recién ahí empezó a aceptar y a convivir razonablemente con sus oscuridades de toda la vida. Sin embargo, nunca pudo compartir lo que sentía con su mujer, sentía la necesidad de mantenerse lejos, por cualquier medio, del lugar de extrema vulnerabilidad en el que se había sentido toda la vida.

¿Qué nos inhibe de mostrarnos como somos? ¿El temor a ser juzgados? ¿Qué tan lejos podemos llegar para tapar lo que nos duele?

Con tristeza reconocía que incluso en casa aparentaban no ser quienes eran, cuando en el fondo se parecían bastante. Pasaron veinte años escondiéndose mutuamente del otro, sin poder hablar, creyendo que la persona que tenían al lado nunca podría entenderlos, o peor aún, que huiría si los conociera de verdad.

Cómo no iban a separarse si vivieron tanto tiempo juntos en soledad, sosteniendo una fachada. Compartiendo la intimidad sin dejar de ser dos perfectos desconocidos.

Juan Tonelli es escritor y conferencista, autor del libro "Un paraguas contra un tsunami"

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