Motivos para no dejar de extrañar: el valor de la nostalgia para conectar con el presente

La nostalgia no es un freno, sino una brújula. Descubre por qué extrañar el pasado es la prueba más honesta de que hemos vivido momentos felices.

Frase: la nostalgia como termómetro de felicidad
La nostalgia como termómetro de felicidad: Extrañar es la prueba de que algo valió la penaMine Echevarrena

Qué pasa si el mejor argumento a favor del presente existe en nuestro pasado. «Todos deberíamos ser capaces de rellenar un cuaderno con argumentos para convencernos del valor de la vida», leí. Pausé.

 Y desde ese momento, me sumergí en una suerte de pensamientos —me gustaría decir que afortunados, pero encuentro que mi sensibilidad los vuelve desafortunados— para caer en una revisión exhaustiva de qué debería escribir exactamente para que cuente como un argumento confiable.

Frase: la nostalgia como termómetro de felicidad
La nostalgia como termómetro de felicidad: Extrañar es la prueba de que algo valió la penaMine Echevarrena

Pero ¿qué hay más confiable que la nostalgia para entender qué exactamente es lo que nos hace sentir vivos? Solo en la memoria descubrimos cuáles fueron los momentos más felices.

Parecería incongruente, pero es una realidad: el cuerpo habita en el presente, el corazón se entretiene con el pasado mientras la cabeza intenta predecir un futuro. Todos, en momentos distintos al mismo tiempo.

Por eso creo que la nostalgia es nuestra herramienta más honesta: la brújula que nos invita a reflexionar sobre lo que deberíamos estar haciendo más. Porque no solo se trata de buscar argumentos para aferrarnos a la vida, que sí, we all should, sino de buscar acciones que nos inviten a vivirla de la manera más plena posible.

Frase: la nostalgia como termómetro de felicidad
La nostalgia como termómetro de felicidad: Extrañar es la prueba de que algo valió la penaMine Echevarrena

Dejar de pensar que sentir nostalgia y extrañar es algo malo; ambos son parte de la misma herramienta y sirven como termómetro de felicidad. Porque extrañar significa que sucedió. El mar, el vino, la risa, el café, la complicidad, los atardeceres. Todo lo que, sin avisar, era el paisaje que sostenía el camino.

Se trata también de perder el miedo de seguir y de que el extrañar se vuelva un motivo para movernos y no una pausa en nuestro presente. Que lo que extrañamos nos mande de vuelta a la mesa, a la llamada, a la versión de nosotros que se olvidó del reloj: a crear argumentos nuevos y hacer más confiables los anteriores. Seguir acumulando en nuestra memoria todo lo que, cuando all has been said and done, haya valido la pena. Piénsalo así: si la vida fuera un libro, ¿qué habrías escrito en las páginas con la esquinita doblada?

Frase: la nostalgia como termómetro de felicidad
La nostalgia como termómetro de felicidad: Extrañar es la prueba de que algo valió la penaMine Echevarrena

Sé que suena más sencillo de lo que parece, y nuestra realidad es todo menos simple. Como dice Sloss, we’re just confidently fucking guessing, mientras vamos andando. Así que basta de exigencias innecesarias: si todos estamos en las mismas, todos descubriéndonos en el proceso, tratemos de encontrar más de lo que nos hace bien.

Y si extrañar es la prueba de que algo sucedió, entonces cada recuerdo se convierte en una pista de lo que nos hace felices. Por eso, el texto de esta semana es una invitación a reconocerlo y a hacer más al respecto: a vivir hoy con la atención de quien ya sabe que algún día lo va a extrañar.

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