Out of office, pero available
Quizá no se trata de pedir vacaciones, se trata de poner límites.

¡Me urgen días libres! Seguro más de una vez, si no es que diario, has pensado desesperadamente la liberación absoluta de todos tus pendientes. No sé si a ti te pasa, pero muchas veces pedimos desconectarnos e inmediatamente después ponemos pretextos para no hacerlo. Es como si pidiéramos tregua, pero llegado el momento siempre hay algo más importante que atender o algún lugar en el que debemos estar. Sé que no soy la única: la gran mayoría de quienes sí se van de vacaciones sigue atendiendo pendientes del trabajo. ¿Será que, en el fondo, deseamos seguir ocupados para no lidiar con nosotros mismos? Porque no es solo dejar el celular, sino dejar de atender lo que creemos que no puede esperar.

Recién me di cuenta de que no he tomado vacaciones en dos años. Y sí, algún que otro día fuera, pero siempre contestando mails, mandando mensajes o resolviendo algo. Con todo y que mi estado marca fuera de oficina en todos lados, siempre termino estando available. ¿Por qué me cuesta tanto dejar de sentir la responsabilidad de responder a diario y a todas horas? ¿Por qué esta necesidad de seguir alerta?

Con dos niñas, además, para mí no existe realmente un «dejar de hacer»: aunque los mails desaparezcan, no es como que me pueda quedar quieta. Aun así, me cuesta salir del mundo e internarme en el límite de lo que piden cuerpo y mente. Me cuesta hacer este hard stop, aunque sé que es lo que necesito y, sobre todo, que se lo debo: a mí, a mis hijas y a tomarme el tiempo de solo ser sin tener que estar.

Más allá de mi overthinker mind, se trata de dejar de apagar incendios y de ponerme en la situación de decir siempre que me pueden hablar para entonces ceder paso a lo que realmente importa. Y ya me caché: soy yo la que mantiene la puerta entreabierta y luego se queja de que los demás piensan que está abierta. Go figure. No sé si algún día voy a tener todas las respuestas o si voy a poder mantener congruencia, pero siento que lo más importante es que ya lo vi, que sé que el tiempo me lo debo y que en mí está poner el límite y decidir lo que cabe o no cabe ese día. Esta semana pienso tomar los cinco días de vacaciones y enfocar toda la energía en mí, así que voy a dejar esto no solo como reflexión, sino como manifiesto para cumplir la propuesta. Y porque me gustaría que esto también fuera un servicio a la comunidad, aquí te van algunos opciones sobre la desconexión que nada tienen que ver con delegar pendientes y que creo que son aún más relevantes:
- Ponle nombre al miedo: antes de irte, escribe qué crees que pasa si no contestas. Casi siempre no es logística.
- Ojo con el alivio: revisar calma la ansiedad, pero refuerza el hábito. Mejor reducir poco a poco que cortar todo de golpe.
- Pon fricción física: deja el celular de trabajo en otro cuarto o con alguien más. Si tienes que levantarte a buscarlo, lo piensas dos veces.
- Espera que los primeros días sean incómodos: es normal, no quiere decir que no estés lista.
Todavía me parece absurdo que algo como las vacaciones se sienta tan inalcanzable en mi vida (y en la de tantos). Esta semana sí voy a cerrar la puerta, y si me ven contestando un mail, quítenme el celular, se los pido. Vacaciones o no, espero que esta semana y las que vengan te olvides de cualquier miedo y te pongas a ti primero.
