¿Los rompecabezas y sudokus previenen el Alzheimer? Esto dicen los especialistas

¿Los sudokus y rompecabezas previenen el Alzheimer? Esto dice la ciencia sobre los hábitos que realmente pueden ayudar a cuidar el cerebro.

Dibujar, hacer sudokus o armar rompecabezas se asocia a mejorar la cognición
Dibujar, hacer sudokus o armar rompecabezas se asocia a mejorar la cogniciónPexels

Resolver el sudoku del periódico todas las mañanas, hacer un rompecabezas de mil piezas o intentar terminar un crucigrama sin buscar una sola respuesta en internet pueden ser buenos desafíos para el cerebro; sin embargo, convertirlos en una especie de “vacuna” contra el Alzheimer no es lo más correcto.

Hasta ahora, ningún sudoku, crucigrama o juego de memoria ha demostrado por sí solo prevenir la enfermedad de Alzheimer. Eso no significa que mantener la mente activa sea inútil: la estimulación cognitiva forma parte de las estrategias que pueden contribuir a conservar la función cerebral, pero parece funcionar mejor como una pieza dentro de un conjunto de hábitos.

“No hay un sudoku mágico ni un ejercicio mágico que nos dé protección cerebral”, explicó en entrevista la neuropsicóloga Abril Cruz Medina de la Clínica Cerebro.

La especialista señaló que actividades como aprender cosas nuevas, resolver problemas, mantener vínculos sociales o continuar con pasatiempos pueden tener valor precisamente porque obligan al cerebro a seguir utilizando distintas capacidades.

Su recomendación es evitar que, especialmente después de la jubilación, desaparezcan de golpe la actividad física, los retos intelectuales y la convivencia cotidiana.

“No te quedes quieto”, resumió al hablar de la importancia de mantener actividad social, cognitiva, vascular y metabólica con el paso de los años.

¿Entonces los rompecabezas y crucigramas sí sirven?

Hay investigaciones que sugieren que las actividades mentalmente estimulantes están asociadas con un menor riesgo de demencia, aunque eso no equivale a demostrar que sean capaces de evitarla.

Una de estas investigaciones se llevó a cabo en Australia, donde científicos estudiaron a 10 mil 318 adultos mayores para saber si algunas actividades podrían o no influir en la demencia y encontraron que participar en este tipo de actividades mentales activas (como jugar cartas, ajedrez, crucigramas, resolver rompecabezas) se relacionó con alrededor de 9 por ciento menos de riesgo de desarrollar demencia.

Armar rompecabezas no previene la aparición de Alzheimer
Armar rompecabezas no previene la aparición de AlzheimerPexels

Las actividades relacionadas con la escritura, el uso de computadora o cursos educativos mostraron una asociación de aproximadamente 11%.

Pero hay una limitación importante: fue un estudio observacional. Es decir, puede detectar una relación, pero no demostrar que los pasatiempos fueran la causa de la reducción del riesgo. Las personas que realizan esas actividades también pueden diferir en educación, estado de salud, actividad física u otros hábitos.

¡Aquí hay más pistas! En 2022, un pequeño estudio comparó crucigramas con videojuegos de entrenamiento cognitivo en 107 personas con deterioro cognitivo leve. Después de 78 semanas, quienes hicieron crucigramas tuvieron mejores resultados en una prueba de cognición que quienes utilizaron los juegos computarizados.

El hallazgo es interesante, pero tampoco demuestra que hacer crucigramas prevenga el Alzheimer: los participantes ya presentaban deterioro cognitivo leve, la muestra fue pequeña y el estudio evaluó cambios cognitivos, no cuántas personas desarrollaron Alzheimer a largo plazo.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA) también advierte que todavía no hay evidencia suficiente para afirmar que los juegos comerciales de “entrenamiento cerebral” tengan efectos duraderos sobre la salud cognitiva o prevengan una demencia.

El cerebro necesita algo más que sudokus

Aquí la evidencia reciente apunta en una dirección cada vez más clara: cuidar el cerebro requiere actuar sobre varios factores al mismo tiempo.

En julio de 2026, la Organización Mundial de la Salud actualizó sus recomendaciones para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Además de la estimulación y el entrenamiento cognitivo, incluye la actividad física, la participación social, una alimentación saludable, abandonar el tabaco, limitar el consumo perjudicial de alcohol y controlar problemas como hipertensión, diabetes y colesterol elevado.

También contempla atender la pérdida auditiva y reducir la exposición a contaminación atmosférica.

“Lo que es bueno para tu corazón es bueno para tu cerebro”, explicó la neuropsicóloga de la Clínica Cerebro en entrevista.

La especialista mencionó el ejercicio, el control metabólico, el colesterol, los triglicéridos y el sueño como algunos de los elementos que deben considerarse cuando se habla de salud cognitiva.

Dormir bien, hacer ejercicio y comer saludablemente podrían ayudar a prevenir la demencia
Dormir bien, hacer ejercicio y comer saludablemente podrían ayudar a prevenir la demenciaPexels

Y la importancia de pensar más allá de un solo hábito también apareció en uno de los ensayos clínicos más grandes publicados recientemente.

El estudio U.S. POINTER, publicado en JAMA en 2025, incluyó a 2 mil 111 personas de entre 60 y 79 años con factores de riesgo de deterioro cognitivo. Durante dos años se compararon dos programas que combinaban actividad física, alimentación, ejercicio cognitivo y social y vigilancia de la salud cardiovascular.

Ambos grupos mejoraron sus puntuaciones cognitivas, pero el programa más estructurado e intensivo produjo una mejoría modestamente mayor en la función cognitiva global. Los propios investigadores aclaran que todavía hace falta seguimiento para saber si esas diferencias terminan traduciéndose en menos casos de demencia.

Hasta 45% de los casos de demencia se relacionan con factores modificables

La Comisión de The Lancet sobre demencia llegó a una conclusión similar en su informe de 2024. Los investigadores identificaron 14 factores potencialmente modificables a lo largo de la vida, entre ellos hipertensión, colesterol LDL elevado, diabetes, tabaquismo, inactividad física, obesidad, consumo excesivo de alcohol, aislamiento social, pérdida auditiva, pérdida visual no tratada y contaminación del aire.

En conjunto, calcularon que cerca del 45% de los casos de demencia a nivel poblacional están asociados con estos factores potencialmente modificables. Eso no significa que una persona pueda garantizarse una reducción de 45% cambiando sus hábitos, sino que una parte importante de la carga de demencia podría potencialmente prevenirse o retrasarse actuando sobre varios de estos riesgos.

¿Y dormir bien realmente “limpia” el cerebro?

Durante la entrevista, la especialista utilizó una comparación gráfica para explicar la importancia del descanso: describió al sueño REM como una especie de “lavadora” que ayuda al cerebro a procesar lo ocurrido durante el día.

La idea general de que el sueño es importante para la salud cerebral sí está respaldada por la investigación, aunque hay un matiz: la evidencia no permite atribuir esa supuesta “limpieza” exclusivamente al sueño REM.

Tanto el sueño REM como el no REM participan en procesos relacionados con la memoria, pero investigaciones sobre Alzheimer han puesto especial atención en el sueño profundo no REM y las ondas lentas. Estudios financiados por el NIA han encontrado que una menor actividad de ondas lentas se relaciona con una acumulación más rápida de beta amiloide, una de las proteínas vinculadas con la enfermedad de Alzheimer.

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La mala calidad del sueño también se ha asociado con deterioro cognitivo y con alteraciones de beta amiloide y tau. Sin embargo, el propio NIA recuerda que todavía no está demostrado que mejorar el sueño por sí mismo prevenga el Alzheimer.

Entonces, ¿qué hacer para cuidar el cerebro?

Hacer crucigramas, leer, aprender otro idioma, tocar un instrumento, estudiar algo nuevo o jugar pueden formar parte de una vida intelectualmente activa. La evidencia más sólida, sin embargo, apunta a no depender exclusivamente de una de esas actividades, sino mantener simultáneamente actividad física y cognitiva, relaciones sociales y una buena salud cardiovascular y metabólica.

“No podemos garantizar que una persona nunca va a desarrollar Alzheimer así tenga el cerebro más sano que pueda”, explicó la neuropsicóloga. “Pero sí podemos reducir factores que se asocian al riesgo de demencias”.

bgpa

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