¿Tu hijo toma gomitas de vitaminas? Esto es lo que realmente pueden hacer por sus defensas
Descubre si las vitaminas y gomitas realmente ayudan a subir las defensas de los niños, cuándo pueden ser necesarias y qué riesgos existen al excederse.

El invierno está por llegar y, con él, la temporada de resfriados, influenza y otras infecciones respiratorias. Ante este escenario, es común que los padres busquen alternativas para proteger a sus hijos y reducir el riesgo de enfermedades.
Entre las opciones que más llaman la atención aparecen las vitaminas y, en particular, las gomitas infantiles, que por su sabor y presentación pueden parecer una manera sencilla de reforzar el sistema inmunitario.
Pero existe una diferencia importante entre aportar al organismo los nutrientes que necesita y darle cantidades adicionales de vitaminas con la intención de evitar enfermedades.
La evidencia disponible indica que un niño necesita vitaminas y minerales para que su sistema inmunitario funcione correctamente. No obstante, cada caso es diferente, por lo que la utilidad de las vitaminas y las gomitas para “subir las defensas” depende de la situación nutricional de cada niño.

¿Las vitaminas realmente ayudan a subir las defensas de los niños?
El sistema inmunitario necesita diferentes vitaminas y minerales para funcionar de manera adecuada. El National Institutes of Health (NIH) identifica entre ellos las vitaminas A, B6, B12, C, D y E, además de minerales como zinc, selenio, hierro y cobre.
Una deficiencia de estos nutrientes puede afectar la respuesta inmunitaria y aumentar la susceptibilidad a determinadas infecciones. Sin embargo, corregir una deficiencia no es lo mismo que aumentar las defensas de un niño sano por encima de lo normal.
El NIH explica que obtener suficientes vitaminas y minerales es importante para mantener una función inmunitaria adecuada, pero cuando no existe una deficiencia, incrementar su consumo mediante suplementos generalmente no ayuda a prevenir infecciones ni a recuperarse más rápido de ellas.
Por eso, presentar una vitamina como una especie de escudo contra las enfermedades puede generar expectativas que la evidencia científica no respalda.

¿Las gomitas de vitaminas para niños son necesarias?
Las gomitas pueden facilitar el consumo de determinados nutrientes cuando un pediatra considera que un niño necesita suplementación, pero su presentación no determina que sean necesarias.
De hecho, uno de los riesgos consiste en percibirlas como un dulce más. Las vitaminas y minerales tienen funciones específicas y deben consumirse en cantidades adecuadas. La American Academy of Pediatrics (AAP) advierte que las megadosis de algunas vitaminas, como A y D, pueden ser tóxicas y provocar desde náuseas, sarpullidos y dolor de cabeza hasta problemas de salud más graves.
Esto también permite cuestionar una idea frecuente: si una vitamina es buena, consumir más debería ser todavía mejor. No funciona así.
El organismo tiene requerimientos específicos. Cuando existe una deficiencia, proporcionar el nutriente necesario puede ayudar a recuperar niveles adecuados; cuando no existe, incrementar la cantidad no necesariamente proporciona una protección adicional.
La AAP recomienda hablar con el pediatra antes de administrar un suplemento. La decisión debe considerar la edad del menor, su alimentación y su estado de salud.

¿Qué vitaminas y minerales necesita un niño para un sistema inmunológico saludable?
No existe una única vitamina responsable de las defensas. El sistema inmunitario depende de un conjunto de nutrientes y procesos.
La vitamina C, por ejemplo, participa en el funcionamiento inmunitario y se encuentra en frutas y verduras. La AAP señala que los suplementos de esta vitamina pueden disminuir ligeramente la duración o intensidad de algunos resfriados en determinadas personas, pero no existe evidencia de que eviten que los niños contraigan un resfriado.
La vitamina D también es relevante para la función inmunitaria y la salud ósea. De acuerdo con la AAP, la recomendación es de 400 UI (10 microgramos) diarios para bebés menores de un año y 600 UI (15 microgramos) para niños mayores de un año, aunque las necesidades individuales deben valorarse con un profesional de la salud.
El zinc participa en diferentes procesos del sistema inmunitario. El NIH señala que una deficiencia puede perjudicar la función inmunitaria, pero también advierte que un consumo excesivo puede provocar náuseas, vómitos, pérdida de apetito, dolor abdominal y otros efectos adversos. Un consumo elevado durante periodos prolongados puede incluso reducir los niveles de cobre y afectar la función inmunitaria.
La vitamina A también es necesaria para el organismo y para una respuesta inmunitaria adecuada. Sin embargo, consumirla en exceso tampoco ofrece una protección adicional y puede provocar toxicidad.
El objetivo no debe ser darle al niño todas las vitaminas posibles, sino garantizar que reciba los nutrientes que realmente necesita.

¿Qué riesgos existen si un niño toma vitaminas sin necesitarlas?
El principal problema de la suplementación sin orientación profesional es que puede convertir una medida destinada a corregir una carencia en un consumo innecesario.
La AAP advierte sobre las megadosis de vitaminas y señala que cantidades elevadas de vitaminas A o D pueden resultar tóxicas.
El caso del zinc también demuestra que más no siempre significa mejor. El NIH establece límites de consumo para niños y adolescentes según la edad y advierte sobre los efectos adversos asociados con cantidades excesivas.
Por ello, antes de comprar un producto conviene revisar su composición y, sobre todo, preguntarse por qué se quiere administrar.
Si el niño tiene una dieta muy restringida, una deficiencia diagnosticada, problemas de absorción o alguna condición médica que aumente sus necesidades nutricionales, el pediatra puede determinar si requiere un suplemento y cuál es la cantidad adecuada.

¿Cómo fortalecer las defensas de los niños sin recurrir a suplementos?
La protección de la salud infantil no depende de una sola vitamina. La AAP recomienda centrarse en medidas básicas: alimentación nutritiva, sueño suficiente, actividad física regular y vacunas recomendadas.
Una alimentación variada permite obtener distintos nutrientes a partir de frutas, verduras, cereales integrales, proteínas y productos lácteos o alternativas fortificadas. Esta diversidad resulta más importante que buscar un producto que prometa concentrar “todas las defensas” en una gomita.
Las vacunas tienen, además, una función específica. A diferencia de un suplemento, enseñan al sistema inmunitario a reconocer determinados microorganismos y generar una respuesta de protección. Por eso, la AAP las identifica como una de las principales herramientas para prevenir infecciones.
En este contexto, las vitaminas pueden formar parte del cuidado de algunos niños, pero no sustituyen una alimentación adecuada, el descanso ni las vacunas.
La conclusión es que las vitaminas y minerales son indispensables para el organismo, pero eso no convierte automáticamente a las gomitas en un método para evitar que los niños se enfermen.
La evidencia de la AAP y del NIH apunta hacia una conclusión más matizada: un niño con una deficiencia puede beneficiarse de la suplementación indicada por un profesional; un niño sano que ya obtiene suficientes nutrientes de su alimentación no necesariamente tendrá mayor protección por consumir cantidades adicionales.
Antes de incorporar una vitamina o una gomita a la rutina de un menor, lo más importante es conocer si realmente existe una necesidad nutricional. La alimentación, el descanso, la actividad física y la vacunación continúan como pilares fundamentales para cuidar su salud.