Drones y cercos policiacos protegen a la Selección de Irán; alistan protestas en el estadio
Mientras la plantilla se desmarca de la política, la seguridad acapara los reflectores en el Grupo G.

Mientras que, generalmente, el Mundial es una fiesta incluso ante las rivalidades, la Selección de Irán ha vivido una odisea debido al conflicto bélico que ha sostenido en los últimos meses con Israel y Estados Unidos, creando una tensión que se ha trasladado a los jugadores, quienes tuvieron que mover su base a México, a pesar de que no realizarán un solo partido en territorio nacional.
Pero el domingo, la Selección de Irán arribó a territorio californiano para encarar su presentación ante Nueva Zelanda la tarde de este lunes, por lo que lo que tenía que haber sido una fiesta se desarrolló bajo condiciones de estricta vigilancia.
Las corporaciones de seguridad locales, en coordinación con agencias federales, implementaron un dispositivo de protección sin precedentes en torno al hotel Westdrift, complejo asignado para el descanso del representativo asiático previo a su compromiso en las acciones del Grupo G.
Las operaciones de control civil incluyeron el cierre total de los accesos peatonales colindantes y el establecimiento de vallas perimetrales de contención en la periferia del inmueble. Asimismo, el espacio aéreo del sector permaneció monitoreado de forma ininterrumpida mediante el uso de un dron táctico encargado de registrar los desplazamientos en la vía pública.
Comunidad iraní-estadounidense convoca a movilizaciones
La actividad deportiva de las denominadas Águilas Persas coincidirá con una serie de manifestaciones programadas por la diáspora radicada en el sur de California, la concentración más grande de esta comunidad fuera de las fronteras iraníes y quienes no se sienten del todo representados por este equipo, no por los jugadores, sino por la parte política que lo encabeza.

Diversas organizaciones civiles confirmaron que se instalarán núcleos de protesta en las explanadas del estadio de Inglewood, donde los asistentes portarán la bandera prerrevolucionaria del león y el sol como un acto de impugnación contra las medidas represivas aplicadas por las autoridades de su país de origen a inicios de año.
El descontento escaló tras conocerse la exclusión de la convocatoria definitiva del delantero estrella Sardar Azmoun, presuntamente derivada de sus posicionamientos en plataformas digitales. Ante las restricciones normativas de la FIFA que prohíben la exhibición de insignias de índole ideológica en las tribunas, organizaciones como el Iranian American Institute for Voices for Liberty promovieron recursos legales en cortes de California para garantizar su derecho a la libre expresión.
Por su parte, el capitán del conjunto, Mehdi Taremi, intentó desmarcar a la selección de los temas políticos.
“Jugamos para cada iraní, ya sea en la diáspora o en Irán. La gente tiene opiniones diferentes, pero estamos aquí para unir a las personas y trataremos de llevar alegría a todos los iraníes dondequiera que vivan. Estamos aquí para llevar alegría al pueblo iraní. No nos involucramos en política. Estamos aquí para jugar al fútbol”.
El debut de Irán no solo acaparará la atención deportiva, sino también el tema político porque, a diferencia de Rusia, que hoy en día no puede tener representación en eventos de la FIFA tras el inicio del conflicto bélico contra Ucrania, el organismo rector del futbol y Gianni Infantino mantuvieron la competencia en Estados Unidos y, además, otorgaron a Donald Trump un premio de la paz a pesar del conflicto que sostienen ante Irán.