BIS alerta por riesgo de crisis crediticia en el sistema financiero global
El BIS advierte presión en el sistema financiero global por riesgos de IA, deuda soberana y volatilidad geopolítica.

El sistema financiero global se encuentra bajo una severa presión debido a la vulnerabilidad de las carteras corporativas y la persistente volatilidad geopolítica, se afirma en el Informe Económico Anual 2026: los riesgos de la IA, los fondos de cobertura apalancados en deuda soberana, el nexo entre estabilidad fiscal y financiera y las prioridades políticas del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés).
Según el documento, el endurecimiento de las condiciones de financiamiento y la falta de transparencia en los mercados alternativos amenazan con desatar un colapso en la economía real.
“Una fuerte reevaluación del riesgo de las acciones podría impulsar una revisión del riesgo crediticio corporativo y conducir a condiciones de financiamiento más restrictivas en general”, anticipando que un ajuste abrupto congelaría la inversión agregada.
El peligro se traslada con rapidez hacia los canales financieros menos regulados, donde las pequeñas y medianas empresas –principales generadoras de empleo a escala mundial– resentirían el impacto directo de una contracción del capital disponible.

Cualquier endurecimiento de las condiciones crediticias podría exponer las vulnerabilidades existentes en el ámbito del crédito privado, menos transparente, cuyo alcance se ha expandido”.
Con ello se destaca que ya se aprecian las primeras señales de tensión mediante el aumento de solicitudes de reembolso en fondos de inversión minoristas.
La alta exposición de los intermediarios hacia el sector tecnológico y de inteligencia artificial representa un factor de riesgo sistémico que ha encendido las alarmas de los reguladores internacionales por la laxitud en la evaluación de los deudores. “Los fondos de préstamos directos, actores dominantes en el ecosistema del crédito privado, han cuadruplicado sus préstamos a los sectores de IA y tecnología de la información (TI) en los últimos cinco años, hasta aproximadamente 15% de sus carteras”, subraya el informe, cuestionando si los estándares de otorgamiento están calculando correctamente los riesgos.
A la par de las alertas comerciales, las principales economías del mundo enfrentan un desgaste estructural heredado de choques recientes que limita su margen de maniobra ante nuevas contingencias energéticas o inflacionarias. “La deuda pública en las economías avanzadas ha aumentado de forma constante en los últimos años, lo que reduce la capacidad de los gobiernos para amortiguar las consecuencias del aumento de los precios de la energía”.
El análisis detalla que los déficits primarios en los mercados emergentes también sufrieron un deterioro severo, promediando 1.8% del PIB desde 2022.

ADIÓS AL DINERO BARATO
El encarecimiento del dinero a escala internacional, según el informe del BIS, modificó drásticamente las condiciones de sostenibilidad para las deudas soberanas en la mayoría de las jurisdicciones, rompiendo con una década de dinero barato. “La brecha entre los rendimientos de los bonos y el crecimiento del PIB nominal, anteriormente profundamente negativa, se ha invertido y se ha vuelto positiva en muchos países”, advierte el texto, lo que obliga a las naciones a generar superávits primarios estrictos ante la imposibilidad de competir contra el costo real de su propio endeudamiento.
Frente a las presiones inflacionarias derivadas de la crisis en las cadenas de suministro y el conflicto en Oriente Medio, las autoridades monetarias se debaten entre contener los precios o sofocar la actividad económica.
Con el repunte inflacionario posterior a la pandemia aún fresco en la memoria, no se deben descartar los riesgos de que incluso las perturbaciones transitorias de la oferta desencadenen efectos de segunda ronda e inflación persistente, por lo que se insta a los bancos centrales a no relajar las expectativas del mercado de forma prematura”.
Para las economías emergentes y las pequeñas economías abiertas, el panorama es todavía más complejo, debido al reordenamiento del capital global impulsado por factores políticos.

Los flujos de capital podrían volverse más selectivos y volátiles a medida que la fragmentación geoeconómica redefine el panorama de la inversión transfronteriza según criterios estratégicos y financieros”, detalla la investigación, sugiriendo que las reservas prudentes y la intervención cambiaria juiciosa serán los escudos principales para contener choques externos.
VIGILANCIA DIGITAL
En el ámbito regulatorio, el crecimiento acelerado de los fondos de cobertura y los instrumentos digitales como las stablecoins han creado un ecosistema paralelo que opera en las sombras del radar de supervisión.
Riesgos similares justifican un tratamiento comparable independientemente de su ubicación en el sistema, lo que justifica extender estándares prudenciales rigurosos a las instituciones financieras no bancarias. Se urge implementar medidas macroprudenciales severas para evitar la fuga de apalancamiento fuera del sector bancario de forma opaca”.
La irrupción de modelos tecnológicos avanzados introduce desafíos inéditos para la seguridad del dinero, acelerando la sofisticación de los delitos financieros y obligando a replantear la vigilancia digital.