Empresas deben adoptar herramientas para una mayor fiscalización
El Plan Maestro como las nuevas reglas antilavado lo que hacen es obligar a las empresas a realizar una modernización tecnológica

La fiscalización y lucha antilavado en México está evolucionando al mismo ritmo que la tecnología, lo que obligará a las empresas sin importar su tamaño a adoptar herramientas que les permitan controlar su información y tener visibilidad cuando algo no concuerda con sus operaciones.
Los contribuyentes se enfrentan no sólo al Plan Maestro 2026 del Servicio de Administración Tributaria, el cual busca alcanzar una meta de recaudación de 5.8 billones de pesos, a esto se suma que, hace un par de semanas, la Secretaría de Hacienda publicó las Reglas de Carácter General de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita.
Esto último para que empresas y personas físicas que realicen actividades vulnerables implementen medidas para dificultar el lavado de dinero, es decir, deberán evaluar, clasificar y documentar el nivel de riesgo de sus clientes o usuarios tomando en cuenta aspectos como canales de operación, productos y zonas geográficas.
“El uso de la tecnología en fiscalización ya es como que un deber ser, la autoridad cuenta con información estructurada y, lo más importante, es que tiene la capacidad para cruzarla y detectar inconsistencias”, explicó el director de ingresos de Estela, Jorge Sánchez.
Al platicar con Excélsior, consideró que tanto el Plan Maestro como las nuevas reglas antilavado lo que hacen es obligar a las empresas a realizar una modernización tecnológica, no solamente en términos de la tecnología que usan, sino también con relación a los procesos, como administran la información y cómo se organizan.
Los cambios
Sánchez consideró que actualmente el reto para las empresas es cómo identificar y reparar una irregularidad antes de que llegue la auditoría o el requerimiento de la autoridad y, en caso de que esto último ocurra, estar preparados para contestar.
“El punto es ¿dónde empezar? Yo empezaría con un proveedor confiable y con una estrategia de inteligencia fiscal”, recomendó.
Un proveedor tecnológico confiable es aquel que tiene conocimiento fiscal del país, una amplia experiencia y una plataforma que satisfaga las diferentes necesidades del cliente.
“Yo lo que buscaría es un proveedor que tuviera una plataforma integrada, que fuera confiable y que tenga la capacidad de atender a las pequeñas y medianas empresas, pero también a los grandes contribuyentes”, resaltó.
Sánchez aceptó que el reto para usar la inteligencia artificial es que las empresas tengan una buena administración de su información para alimentar a los algoritmos.