Mercado de bonos del Tesoro de EU vuelve a repuntar; Fed manda mensaje
El pasado viernes se publicó un sólido reporte de empleo en Estados Unidos

Inmediatamente, el rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años volvió a repuntar, alcanzando niveles no vistos en 15 meses. Más que alterar las expectativas de los inversionistas, las cifras terminaron por confirmar un cambio de percepción que se ha gestado desde marzo. ¿Qué hay detrás de este ajuste y qué mensaje está enviando el mercado de bonos a la Reserva Federal?
El cambio en las expectativas no comenzó con el reporte laboral. Desde marzo, las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán elevaron los precios del petróleo y devolvieron al primer plano las preocupaciones inflacionarias. Ante este escenario, los inversionistas comenzaron a moderar la expectativa de una pronta relajación monetaria y a incorporar la posibilidad de tasas elevadas por un periodo más prolongado.
Muestra de ello fue la venta de bonos del Tesoro a 2 años, que impulsó sus rendimientos hasta superar la tasa efectiva de Fondos Federales (EFFR, por sus siglas en inglés). Mientras el rendimiento del bono alcanzó 3.76%, la EFFR se ubicó en 3.64 por ciento. Fue la primera vez desde febrero de 2025 que ocurrió algo así, reflejando un mercado que comenzó a posicionarse por delante del banco central.
Días después, la Reserva Federal, encabezada en ese momento por Jerome Powell, mantuvo la tasa de interés en un rango de entre 3.5 y 3.75 por ciento. Sin embargo, a través de su dot plot —el diagrama que recoge las proyecciones individuales de los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto— los funcionarios reforzaron la idea de un entorno de tasas más persistentes de lo previsto. Como consecuencia, los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años continuaron su ascenso y se aproximaron al 4 por ciento.
La fortaleza del mercado laboral terminó por consolidar esta tendencia. La Oficina de Estadística Laboral de Estados Unidos (BLS, por sus siglas en inglés) dio a conocer los datos de empleo de mayo en Estados Unidos. Con la creación de 172 mil nuevos puestos de trabajo (más del doble de lo esperado por Wall Street), así como con las revisiones al alza en marzo y abril que en conjunto añadieron 98 mil empleos adicionales, las cifras mostraron una economía con suficiente dinamismo para soportar una política monetaria restrictiva durante un periodo prolongado.

Ante estos datos la reacción de los mercados financieros no se hizo esperar. Tras la publicación del reporte de empleo, el rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años superó 4.1 por ciento. Al ofrecer una rentabilidad elevada con un riesgo considerablemente menor, estos instrumentos comenzaron a resultar más atractivos frente a las acciones afectando especialmente a los sectores tecnológicos. No es casualidad que el Nasdaq registrara su peor jornada en más de un año, con una caída cercana a 4.0 por ciento.
A la fortaleza del mercado laboral se suma que las presiones inflacionarias continúan presentes. De acuerdo con el BLS, la inflación registró en mayo un crecimiento interanual de 2.9 por ciento. Si bien la cifra se encuentra por debajo de los máximos observados en años anteriores, todavía permanece por encima del objetivo de largo plazo de la Reserva Federal, reduciendo el margen para una flexibilización prematura de la política monetaria.
La conclusión es clara y poco amistosa: la batalla contra la inflación aún no está ganada. El punto más relevante, sin embargo, es que el mercado de bonos ya ha ajustado su visión sobre la trayectoria de las tasas, anticipando un escenario de política monetaria restrictiva por más tiempo y de manera anticipada que la propia Reserva Federal ha señalado.
En ese contexto, si la Fed decidiera relajar su postura en contra de lo que ya descuenta el mercado, los inversionistas podrían interpretar esa decisión como inconsistente y reaccionar elevando los rendimientos de largo plazo y encareciendo el crédito.

Por: Noé Areyane y Alberto Márquez, analistas de llamadinero.com