Trabajo doméstico y de cuidado no remunerado representa 24% del PIB, pero está fuera del sistema financiero

Las personas que realizan este trabajo evitan bancos y pagos digitales por la informalidad.

¿Por qué las personas cuidadoras evitan los bancos y pagos digitales?
¿Por qué las personas cuidadoras evitan los bancos y pagos digitales?Canva

El sistema financiero formal es un territorio ajeno para quienes sostienen una de las columnas más importantes, pero menos valoradas de la economía mexicana: el trabajo de cuidados.

En México, las personas dedicadas a estas labores, tanto remuneradas como no remuneradas, evitan el uso de bancos y pagos digitales debido a que se encuentran en la informalidad.

Adrián Escamilla Trejo, doctor en Economía y colaborador del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS), advirtió que las mujeres son las principales afectadas en este esquema de exclusión.

Al acumularlo a lo largo de un año, representa aproximadamente 900 horas adicionales de labor invisible que aportan sin contratación económica, en lo que suele llamarse la doble o triple jornada”, puntualizó el investigador.

¿Por qué las personas cuidadoras evitan los bancos y pagos digitales?

De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en las últimas dos décadas las mujeres han destinado un promedio diario de cuatro horas y 49 minutos al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. En contraste, los hombres apenas dedican dos horas y siete minutos a estas actividades.

Esta disparidad de género se traduce en una enorme aportación económica que no se refleja en las cuentas bancarias ni en las carteras digitales.

Gabriela Ríos Granados, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, detalló que el valor económico del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado equivale a un rango de entre 22% y 24% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

Esto significa, en términos reales, que el sector de los cuidados genera una riqueza mayor que toda la industria manufacturera del país.

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Uso de efectivo

El panorama no mejora de forma sustancial cuando los cuidados se vuelven una actividad remunerada, ya que la sombra de la informalidad laboral los persigue. Escamilla Trejo expuso que 90% de quienes reciben un pago por cuidar a terceras personas no cuentan con prestaciones de ley y enfrentan una vulnerabilidad constante ante la posibilidad de un despido injustificado.

Esta desprotección legal empuja a los cuidadores a operar de manera subterránea ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y las instituciones financieras. Prefieren realizar cobros exclusivamente en efectivo, evitar la emisión de recibos fiscales y mantenerse sin cuentas bancarias.

Para el economista, el uso del papel moneda no es un rezago cultural, sino una estrategia de supervivencia.

Consideró que la bancarización obligada o las plataformas digitales no resuelven la raíz de la exclusión social si no se acompaña de una reforma estructural en los derechos de los trabajadores.

Finalmente, el académico hizo hincapié en que la responsabilidad de proveer cuidados de calidad debería estar distribuida equitativamente entre el Estado, las empresas y las organizaciones civiles, y no recaer casi en su totalidad sobre los hombros de los hogares, donde las mujeres continúan pagando el costo de una labor gratuita o mal pagada.

mgid