Peso mexicano se fortalece, pero empleo y manufactura se debilitan: ¿qué está pasando?
El peso mexicano se fortalece frente al dólar, pero el mercado laboral y la producción industrial revelan debilidad en la economía real.

Pero los datos del mercado laboral y la producción industrial revelan que la fortaleza financiera todavía no llega al sector productivo. El jueves 14 de agosto, el tipo de cambio marcó 17.05 pesos por dólar: el nivel más apreciado del peso en dos años. Para cualquier observador externo, la señal parecería inequívoca de que México atraviesa un momento de solidez macroeconómica. Y en parte lo es. Pero leer únicamente el tipo de cambio en esta coyuntura es como leer el precio de una acción sin ver sus utilidades: la imagen financiera brilla mientras los fundamentos del sector real cuentan una historia más compleja y, en algunos tramos, más preocupante.
La fortaleza del peso tiene una explicación clara y, en buena medida, exógena. El dólar ha cedido terreno desde principios de agosto conforme los mercados recalibran la probabilidad de nuevos incrementos de la Reserva Federal y el debate conocido como Sell America (la narrativa de que los activos estadounidenses han perdido su prima de seguridad global) vuelve a cobrar fuerza.
En ese contexto, las monedas emergentes han acumulado ganancias en bloque. El peso se suma a esa corriente, pero además cuenta con un diferencial de tasas de largo plazo que sigue siendo atractivo: con la tasa de política monetaria de Banxico en 6.50% y el bono a 10 años proyectado en 8.9% para el cierre de 2026, el diferencial sigue siendo uno de los más competitivos de la región. Lo relevante es que, hasta ahora, el peso se ha apreciado sin que hayan aflorado riesgos idiosincrásicos domésticos, una señal de que la percepción de riesgo país se mantiene contenida.

La apreciación está llevando a revisar niveles más sólidos del peso para el cierre del año, más cercano a 17.5 pesos por dólar frente a niveles más cercanos a los 18 pesos previamente, que han ido acompañados de proyecciones de inflación más bajas, tanto para el índice general como para la subyacente.
Sin embargo, cruzar del mercado de divisas al mercado laboral es cruzar una frontera incómoda. El empleo formal creció 1.5% anual en julio, una cifra que, a primera vista, parece razonable. Pero al descontar los puestos vinculados a plataformas digitales, incorporados a las estadísticas oficiales apenas en julio de 2025 lo que distorsiona la comparación interanual, el comportamiento real del empleo fue de una caída de 1.0%, el mismo ritmo de junio. En términos desestacionalizados, la creación de empleos se desaceleró a 0.1% mensual, la mitad del ritmo observado en cada uno de los tres meses anteriores. Más revelador aún: el empleo en manufactura cayó 0.7% anual.

En una economía que aspira a capitalizarse como plataforma de nearshoring para la relocalización de cadenas productivas globales, perder empleos industriales no es un dato menor, sino que es una señal de que la demanda de capacidad productiva aún no se ha materializado con la intensidad que el discurso estructural prometía.
La producción industrial de junio matiza, pero no contradice esa lectura. El sector creció 0.2% mensual en términos ajustados por estacionalidad, impulsado principalmente por la construcción, que avanzó 3.0% en el mes y 5.0% anual. Ese dinamismo en construcción tiene una lectura de política pública: refleja en parte la reactivación de obra de infraestructura pública, uno de los pocos instrumentos de demanda que el gobierno ha activado con cierta claridad dentro de una postura fiscal que intenta ser moderadamente expansiva sin perder el grado de inversión.
La minería también contribuyó positivamente. Pero la manufactura retrocedió 0.6% mensual, arrastrada por una caída de 3.2% en la producción de equipo de transporte. Lo que salva el dato manufacturero es la manufactura orientada a exportación, que avanzó 0.8%, lo que evidencia que el canal externo sigue siendo el motor más confiable, aunque también el más expuesto a la volatilidad arancelaria que Washington no ha terminado de resolver.