¿En qué consiste el acuerdo petrolero entre Venezuela y EU? Estos son sus 3 niveles
Venezuela y Estados Unidos avanzan en un acuerdo petrolero para desarrollar parte de sus 64 mil millones de barriles de reservas probadas.

Venezuela y Estados Unidos avanzan en un acuerdo petrolero que contempla desarrollar al menos una parte de los 64 mil millones de barriles de reservas probadas que concentran los 17 yacimientos incluidos en el convenio. Pero ¿en qué consiste?
El acuerdo, anunciado la semana pasada, plantea una estructura de tres niveles que involucra a los gobiernos de ambos países, a Petróleos de Venezuela (PDVSA) y a una empresa estadounidense que participaría en las operaciones dentro del país.
Si el pacto se completa bajo los términos que se negocian actualmente, Estados Unidos tendría acceso inmediato a un volumen base de crudo venezolano exportable procedente de yacimientos maduros que ya están en funcionamiento. Las autoridades prevén que la producción total pueda aumentar hasta 1.5 millones de barriles diarios (bpd).
Sin embargo, existen dudas sobre la legalidad y la viabilidad operativa del acuerdo.
¿Cómo están estructurando el acuerdo petrolero entre Venezuela y EU?
El acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos se divide en tres niveles:
1. Un acuerdo entre los gobiernos
El primer nivel corresponde al pacto intergubernamental anunciado el viernes 28 de agosto. Caracas y Washington negociaron durante meses los términos del acuerdo con varios objetivos.
Entre ellos está garantizar el acceso de Estados Unidos a los yacimientos petrolíferos mediante una asociación con empresas privadas. También se busca que la mayor parte de la producción sea enviada a Estados Unidos por razones de seguridad energética y establecer una relación de largo plazo con el operador.

El contenido completo del acuerdo todavía no se ha hecho público y podría no conocerse en el corto plazo.
Una reciente reforma de la principal ley petrolera de Venezuela eliminó la supervisión obligatoria de la Asamblea Nacional sobre los contratos energéticos considerados de interés nacional.
Abogados y expertos han advertido que existen varios elementos que podrían llevar el acuerdo ante los tribunales. Entre ellos están la duración del pacto, la falta de aprobación de otras instituciones de Venezuela y Estados Unidos y la ausencia de un proceso competitivo para seleccionar a los socios.
2. Asociación en Venezuela
El segundo nivel del acuerdo corresponde a la estructura que permitirá desarrollar los yacimientos en Venezuela.
La legislación venezolana sobre hidrocarburos contempla dos modelos para producir petróleo en el país: las empresas mixtas y los contratos de producción compartida.
En el caso de las empresas mixtas, los socios pueden obtener una participación accionaria en la compañía productora y conservar las reservas durante 25 años, con una extensión de 15 años.

Los contratos de producción compartida permiten producir por tiempo indeterminado, aunque no otorgan derechos de participación accionaria.
Todavía no está definido cuál de estos modelos utilizará North American Blue Energy Partners (NABEP), la empresa estadounidense que Washington habría elegido como socio para el acuerdo, de acuerdo con fuentes citadas en la información.
Cualquier estructura requeriría una asociación con PDVSA, la empresa estatal venezolana.
PDVSA y NABEP ya mantienen una relación como socias desde hace años. NABEP fue anteriormente propiedad del empresario petrolero estadounidense Harry Sargeant y ahora está controlada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt.
Una nueva empresa conjunta podría absorber y ampliar los proyectos existentes de NABEP. Esto permitiría contar con una base de producción de petróleo que pueda ser exportada, según las fuentes.
3. Transacción de capital en Estados Unidos
El tercer nivel del acuerdo contempla una operación de capital en Estados Unidos para que el gobierno estadounidense asegure una participación en las operaciones de NABEP en Venezuela.
De acuerdo con el presidente estadounidense Donald Trump, el acuerdo marco fue negociado por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez; el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth.

El Departamento de Energía de Estados Unidos quedó fuera de esa primera etapa de las negociaciones.
The Wall Street Journal informó la semana pasada que el Pentágono planea adquirir una participación de 35% en la empresa privada que tendrá los derechos para operar en Venezuela.
La Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa estructuraría la inversión en NABEP mediante “opciones de compra de acciones”. Este mecanismo permitiría a Estados Unidos obtener una participación accionaria sin realizar un desembolso inicial significativo.
Además, según las fuentes consultadas, Estados Unidos habría negociado derechos para obtener un 20% adicional de la producción total de petróleo de los yacimientos.
Este volumen podría utilizarse para reponer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos.
El acuerdo, por tanto, no se limita a una relación entre los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos. Su ejecución requiere definir el modelo legal para operar los yacimientos, establecer una nueva asociación entre PDVSA y NABEP y concretar la estructura mediante la cual Estados Unidos tendría participación en las operaciones.
Con información de Reuters.