Sin identidad digital, la Inteligencia Artificial podría convertirse en un riesgo
La adopción acelerada de IA en América del Norte enfrenta un reto clave: garantizar primero la identidad digital de las personas.

En la carrera global por la digitalización, la obsesión de las empresas y los gobiernos de América del Norte por adoptar la Inteligencia Artificial (IA) de manera inmediata es un paso en falso si no se asegura primero la identidad de las personas.
Así lo advierte Gonzalo Alonso, CEO de la firma tecnológica Ditto, quien desde Europa analiza el panorama que se avecina para México y el mundo en materia de privacidad.
Para el directivo, apresurarse a integrar modelos de lenguaje masivos y agentes autónomos sin una base sólida es un riesgo latente: “Si no tienes identidad digital, todos esos sueños locos de cómo vas a aplicar IA, vete olvidando de ellos porque en cinco minutos pierdes noción de quién es un ser humano y quién no”.
El debate adquiere mayor relevancia ante la inminente entrada en vigor de los mandatos de la Identidad Digital Europea (EUDI) en enero próximo, un marco regulatorio que busca devolver el control de la información al usuario a través de carteras digitales (wallets) y pruebas criptográficas descentralizadas. En este escenario, la insistencia histórica de solicitar datos de manera repetitiva y centralizada representa un peligro.

Al respecto, Alonso enfatiza de manera contundente los riesgos del almacenamiento masivo actual: "Para mí, pedir más información al ciudadano a estas alturas es sentenciarlo a que tenga más probabilidades de que algo le pase a esa información".
DEL CAOS AL CONTROL CIUDADANO
En el contexto mexicano, la transición hacia la plataforma de seguridad digital gubernamental conocida como “Llave” y la vinculación de biométricos a la Clave Única de Registro de Población (CURP) abren la puerta a un esquema donde el ciudadano decida qué compartir, sustituyendo los engorrosos procesos que exigen múltiples identificaciones oficiales en ventanillas físicas o bancarias.
El cambio tecnológico busca resolver este dolor de cabeza, devolviendo la gobernanza al portador. “El gobierno resguarda de cierta manera una parte de los datos, pero la gobernanza de la identidad la tiene el usuario y él decide a quién le entrega y a quién no le entrega”, explica el CEO de Ditto.
La adopción de este modelo de identidad digital soberana y descentralizada obligará a las instituciones financieras, educativas y de salud a transformar drásticamente la manera en que gestionan la información privada, transitando de la acumulación de datos personales hacia la validación de credenciales encriptadas de un sólo uso.

Esta tendencia, que ya se implementa en ciudades como Berlín, apunta a un cambio radical en la legislación corporativa internacional. Según revela Alonso, las implicaciones para el sector privado serán profundas: "El choque que deberían de estar recibiendo todos ahorita, si están leyendo esta jugada bien, es que no te van a dejar tener datos de las personas".
IMPLEMENTAR
El camino para la implementación total de estos sistemas interoperables en territorio nacional podría demorar entre 18 y 24 meses, un periodo necesario para establecer una gobernanza sólida y coordinar la infraestructura entre instituciones como el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y el Instituto Nacional Electoral (INE).
No obstante, para el especialista, el esfuerzo es indispensable y constituye el cimiento de cualquier estrategia tecnológica de cara al futuro.
El mensaje final para los tomadores de decisiones del país es claro respecto a dónde deben enfocarse las prioridades del Estado: "Si quieres ser un país que cabe en esta definición de soberanía tecnológica, no empieces por tu propio modelo de IA. Empieza por tu propio modelo de identidad digital”.