Sugieren crear normas para construir de centros de datos; es necesario proteger el agua
La inteligencia artificial tiene una huella hídrica que, si se descuida, podría generar problemas a futuro

La creciente y rápida adopción de la inteligencia artificial requiere de un mayor número de centros de datos, sin embargo, la construcción de éstos requiere de una mayor transparencia por parte de las tecnológicas y nuevas reglas que protejan el agua.
Patricia Hernández, directora general de la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento (ANEAS) de México, consideró que la inteligencia artificial y otras tecnologías pueden ayudar a tener una mejor gestión y distribución del agua en el país.
Por ejemplo, se pueden usar sensores para detectar fugas, usar plataformas para determinar dónde hay una mayor demanda dependiendo del día y hora, cerrar tomas a distancia, realizar previsiones sobre dónde habrá problemas de agua, entre otras soluciones.
“No tenemos que inventar las soluciones, ya las tenemos, el gran reto para los organismos operadores es el tema de la inversión, cómo vamos a pagar esta digitalización en el tema de infraestructura”, resaltó.
Al participar en el foro Agua + IA, el futuro de la gestión hídrica, aceptó que la inteligencia artificial tiene una huella hídrica que, si se descuida, podría generar problemas a futuro.
También en el evento organizado por Ecolab y el Consejo Consultivo del Agua, Mariana Nava, oficial senior y líder de la Iniciativa Regional de Reserva de Aguas del Foro Mundial para la Naturaleza (WWF) México, detalló que la huella hídrica de la inteligencia artificial aún es baja, actualmente la mayor proviene de la industria agrícola, pero debe comenzar a vigilarse.
En particular porque las empresas tecnológicas no son claras con el consumo de agua que requieren en sus centros de datos. Por ejemplo, Google calcula que una pregunta básica enviada a un chatbot consume 0.26 mililitros de agua, lo que equivale a cinco gotas, mientras que investigadores estiman que el agua que se gasta para generar la electricidad que alimenta a los centros de datos es 179% mayor a esa cifra.

Urgencia
Para Nava, el problema con los centros de datos de inteligencia artificial no es cuánto consumen de agua, sino dónde se están instalando. Recordó el caso de Querétaro, un estado con crecimiento tecnológico y, al mismo tiempo, un fuerte estrés hídrico.
A esto se añaden estudios que estiman que más de 40% de los centros de datos están establecidos en lugares donde al menos una vez al año hay estrés hídrico como Atlanta, Londres o Dallas.
“Hay que empezar a medir desde ahorita cuál es ese consumo de la inteligencia artificial porque podríamos tener la oportunidad de hacer una mejor gestión”, confió.
Recomendó que las empresas midan tanto el consumo directo como indirecto de agua en los centros de datos, es decir, cuánto se usa para el enfriamiento y la generación eléctrica, cuáles son las fuentes de reabastecimiento, así como el impacto que se puede tener en la cuenca, el ecosistema y las poblaciones aledañas.
Hernández recomendó impulsar una normativa diferenciada para el establecimiento de los centros de datos en el país, esto significa identificar las zonas donde el estrés hídrico es menor, existe conectividad y se puede impulsar un desarrollo económico.
Esto se puede complementar con Normas Oficiales Mexicanas para que utilicen agua de reúso en ciertos sistemas de enfriamiento.
“Antes de tomar la decisión de dónde establecer los centros de datos, sería fundamental poder incorporar lineamientos, que al día de hoy no existen, para este tipo de industria”, recomendó.
