México ve la política exterior con sesgo dogmático: especialista; "es de amigos y enemigos"
El internacionalista advirtió que el gobierno mexicano utiliza el asilo diplomático con sesgo ideológico para ignorar fallos judiciales extranjeros, debilitando la presencia e influencia del país en América Latina.

La política exterior de México atraviesa por un sesgo ideológico que desestima las decisiones judiciales de otras naciones para favorecer a perfiles afines al proyecto político del gobierno, advirtió el internacionalista Fausto Pretelin durante entrevista con Pascal Beltrán del Río para Imagen Radio.
Al analizar el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre México y Perú tras la llegada a territorio mexicano de la ex primera ministra peruana Betssy Chávez, el especialista criticó la postura asumida por la administración mexicana al desacatar fallos judiciales locales mediante la figura del asilo diplomático.
Pretelin se dijo preocupado por la manera en la que México ha manejado su política exterior, defendiendo solo a figuras políticas ideológicamente afines a los que han estado en el gobierno los últimos ocho años y cómo desestima las decisiones judiciales de otros países.
Me preocupa que el gobierno de México, particularmente la política exterior mexicana, es una especie como de ente supranacional en donde arrasa con decisiones judiciales de otros países, desestima, decide, señala, desacata, es muy peligroso”.
De acuerdo con el analista, este actuar desmiente el discurso oficial sobre la no intervención en asuntos internos de otros Estados
México ve la política exterior como algo dogmático y no de Estado, amigos enemigos y con aquellos que son amigos pues pasamos por alto los jueces, las decisiones de los jueces".
Como ejemplo, recordó los casos de Evo Morales en Bolivia y de Jorge Glas en Ecuador, así como el uso de recursos públicos, incluyendo aviones militares, para trasladar a personajes con procesos penales abiertos.
Desatención diplomática y pérdida de presencia regional
Respecto a la representación diplomática mexicana en la región, Pretelin lamentó la ausencia de un enviado de alto nivel en la toma de posesión del mandatario colombiano Abelardo de la Espriella, evento al que únicamente asistió la subsecretaria de Relaciones Exteriores.
Ir a una toma de posesión es un signo, un símbolo diplomático, no es una decisión de amigos y enemigos (...) Colombia estuvo totalmente desatendida en términos diplomáticos y eso pues no es una buena señal", señaló el especialista.
Finalmente, Pretelin advirtió que la asignación de embajadas a perfiles sin trayectoria ni preparación diplomática afecta de manera directa la posición geopolítica y los intereses comerciales del país en América Latina, concluyendo que en la conducción de la política exterior se requiere "más profesión, más oficio, más diplomacia y menos ideologías".