¿Cuáles han sido los terremotos más fuertes en Venezuela? Así marcaron al país
Los sismos recientes reavivaron el interés por la historia sísmica de Venezuela, donde los terremotos de 1900 y 2018 evidencian riesgos distintos.

Los sismos registrados recientemente volvieron a poner sobre la mesa la historia sísmica de Venezuela. Estos son los dos terremotos de mayor magnitud registrados en la era moderna y las razones por las que sus consecuencias fueron tan diferentes. ¿Cuáles han sido los terremotos más fuertes en Venezuela? Así marcaron al país
Los terremotos registrados este miércoles en Venezuela volvieron a despertar el interés por la actividad sísmica del país sudamericano, considerado uno de los más activos de la región debido a su ubicación sobre el límite entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana.
A lo largo de su historia reciente, dos eventos destacan por encima del resto: el Terremoto de San Narciso, ocurrido en 1900, y el Terremoto de Sucre, registrado en 2018. Aunque ambos superaron la magnitud 7, el impacto que dejaron fue completamente distinto.
El terremoto de 1900 que cambió a Caracas
El primer gran referente ocurrió la madrugada del 29 de octubre de 1900.
Con una magnitud estimada entre 7.6 y 7.7, el llamado Terremoto de San Narciso tuvo su epicentro frente a las costas de Barlovento, en el estado Miranda.
La capital venezolana era entonces una ciudad formada principalmente por construcciones de adobe y tapia, por lo que el movimiento provocó severos daños en viviendas, edificios públicos e iglesias. La Catedral de Caracas también resultó afectada.
Además del movimiento telúrico, el terremoto originó un tsunami que golpeó parte del litoral central. En localidades como Paparo se reportó la entrada del mar con olas de varios metros de altura.
Entre los episodios que quedaron registrados en la memoria histórica destaca el del entonces presidente Cipriano Castro, quien, según diversos relatos, resultó lesionado al intentar escapar del Palacio de Gobierno durante el sismo.
¿Por qué el terremoto de 2018 fue menos destructivo?
Más de un siglo después, el 21 de agosto de 2018, Venezuela volvió a experimentar un terremoto de gran intensidad.
El movimiento alcanzó una magnitud de 7.3 y tuvo su epicentro cerca de Yaguaraparo, en el estado Sucre.
La diferencia principal con respecto al evento de 1900 estuvo bajo tierra.
El terremoto ocurrió aproximadamente a 123 kilómetros de profundidad, una característica que permitió que parte de la energía sísmica se disipara antes de llegar a la superficie.
Gracias a ello, aunque el sismo fue percibido con fuerza en buena parte del territorio venezolano y en varios países vecinos, los daños fueron mucho menores de lo que normalmente se esperaría para un evento de esa magnitud.
Un sismo que se sintió más allá de Venezuela
El terremoto de 2018 fue percibido en Colombia, Brasil, Guyana, Surinam, Trinidad y Tobago y distintas islas del Caribe.
En varias ciudades se evacuaron edificios de oficinas, hospitales y aeropuertos como medida preventiva, mientras que en Caracas uno de los inmuebles más afectados fue la conocida Torre de David, que presentó daños estructurales visibles en sus niveles superiores.
¿Por qué tiembla tanto en Venezuela?
Los especialistas explican que Venezuela se localiza sobre un límite tectónico activo donde la Placa del Caribe se desplaza respecto a la Placa Sudamericana.
Ese movimiento genera una acumulación constante de esfuerzos que se libera periódicamente mediante terremotos.
Tres grandes sistemas de fallas concentran buena parte de esta actividad: Boconó, San Sebastián y El Pilar, estructuras geológicas que atraviesan zonas donde vive una parte importante de la población venezolana.
La magnitud no siempre define la destrucción
La comparación entre los terremotos de 1900 y 2018 demuestra que dos sismos de magnitud similar pueden tener consecuencias completamente distintas.
La profundidad del epicentro, la cercanía a las ciudades, el tipo de suelo y la resistencia de las edificaciones son factores que influyen tanto o más que la magnitud al momento de determinar el nivel de daños.
Los recientes movimientos sísmicos registrados en Venezuela recuerdan que el país continúa expuesto a la actividad tectónica y que conocer su historia geológica resulta fundamental para comprender los riesgos que enfrenta una de las regiones con mayor actividad sísmica de América.