Memorando entre Pemex y Petrobras: no traerá beneficios en corto plazo: GMEC
Gonzalo Monroy, especialista en sector energético, consideró que el documento suscrito este jueves es una versión “descafeinada” de lo que se planteó inicialmente entre los mandatarios de Brasil y México

El memorando de entendimiento para la cooperación estratégica en exploración, producción y transformación de hidrocarburos, suscrito por los directores de Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petróleo Brasileiro S.A (Petrobras) no tendrá beneficios a corto plazo para nuestro país.
Esto se suma a que el documento no es más que una versión “descafeinada” de aquellas propuestas ensalzadas por los gobiernos de los presidentes Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva, a inicios de año, de acuerdo con Gonzalo Monroy, director general de la consultora GMEC.
A corto plazo yo diría que es complicado porque la realidad es que la mayor fortaleza que tiene Petrobras es en aguas profundas. Si esto, para azares del destino, llegara a materializarse y mañana empezaran a perforar y tuvieran éxito, faltarían entre 10 a 12 años para llevarlo a la producción. Estamos hablando del resto de este sexenio y todo el siguiente; estaremos viendo producción prácticamente hacia el 2040 prácticamente”.
Esto se debería, de acuerdo con el especialista en temas del sector energético, a que “el esquema legal que tenemos al día de hoy, producto de las reformas que hemos tenido en los últimos años, pues ha cerrado a Pemex muchas capacidades para poder asociarse con empresas de calidad mundial”.
En entrevista con Ivonne Melgar para la Primera Emisión, Gonzalo Monroy consideró además que este acuerdo viene “descafeinado” debido a las dificultades nacionales e internacionales dadas desde febrero pasado, cuando se iniciaron los trabajos para materializar el memorando.
Esto que se firmó ayer, por desgracia, es la versión ya muy descafeinada de las ambiciones que tenía el presidente Lula y la presidenta Sheinbaum el pasado febrero. Ahí había mucho entusiasmo en Pemex y también en Petrobras para lograr algún tipo de asociación conjunta. Obviamente muchas cosas han pasado: se desató una guerra en Irán, Pemex tuvo el histórico derrame que básicamente ocultaron por 70 días, y las cosas se fueron en el camino descafeinado mucho”.
Este no es el primer caso que arranca bien pero no termina de la misma manera para el gobierno mexicano, ya que Monroy recordó los acuerdos suscritos con ExxonMobil, Shell, Repsol y Ente Nazionale Idrocarburi (ENI), “fueron muy buenas reuniones, se conocieron algunos equipos, salieron a otros países a tomar experiencias internacionales, pero no se materializó en ningún proyecto o en algún prospecto”.
“No llevó a prácticamente nada. Hoy parecería que volvemos a regresar a esa fórmula de probado fracaso”.
La relación dispar en el crecimiento de Petrobras y Pemex
Gonzalo Monroy puso en contexto la situación entre ambas empresas al paso de los años, desde que México se trabajaba en una reforma energética permeada por el entusiasmo generado por el yacimiento de Cantarell, “México estaba completamente en auge”.
Petrobras fue avanzando en capacidades de última generación, principalmente en la sísmica para las aguas profundas; lograron encontrar petróleo donde nadie más había buscado que es en aguas ultraprofundas de Brasil. A partir de ahí, esta tecnología la fueron expandiendo y, hoy, doce años después, Brasil produce casi cuatro millones de barres, de los cuales tres son de aguas ultraprofundas. México, en este caso Pemex, con casi 80 años de vida, prácticamente no tiene una sola gota de hidrocarburo de aguas profundas. Nuestra producción se ha desplomado a 1.2 millones de barriles diarios”.
Esta situación de “involución”, apuntó el director general de la consultora GMEC, ha terminado por endeudar financieramente con 79 mil millones de dólares a Pemex, mientras que le debe también a proveedores y contratistas cerca de 20 millones más.