Centros de datos: el desafío de crecer sin comprometer la energía y el agua
La expansión de los centros de datos aumenta la demanda de agua y energía, por lo que la eficiencia es clave para un crecimiento responsable.

El crecimiento de la inteligencia artificial (IA) está elevando las necesidades de infraestructura digital y poniendo a prueba la capacidad de la industria para administrar recursos como el agua y la electricidad. Los centros de datos requieren mayor potencia de procesamiento y sistemas de enfriamiento capaces de mantener los equipos en condiciones óptimas, lo que convierte la eficiencia operativa en un factor estratégico para su expansión.
Durante una entrevista con Rodrigo Pacheco en el programa Imagen Empresarial, Alejandro Estúa, Chief Revenue Officer de KIO Data Centers, explicó que el desafío consiste en responder a la creciente demanda tecnológica sin descuidar la responsabilidad ambiental.
Para la industria, desarrollar nuevas instalaciones implica considerar tanto la capacidad de procesamiento como la disponibilidad de recursos necesarios para mantenerlas en funcionamiento.
El aumento de las cargas de trabajo relacionadas con la inteligencia artificial también exige soluciones de enfriamiento más eficientes. A medida que crece la densidad de procesamiento, controlar la temperatura de los equipos se vuelve indispensable para garantizar la continuidad de las operaciones y optimizar el consumo de recursos.
El agua y la eficiencia en los centros de datos
Entre las alternativas para mejorar el aprovechamiento del agua se encuentran los sistemas de enfriamiento mediante circuitos cerrados, utilizados por KIO Data Centers. Esta tecnología permite que el líquido circule dentro de las instalaciones y se reutilice en el proceso de enfriamiento, en lugar de desecharlo continuamente y requerir una reposición constante.
Estúa comparó su funcionamiento con el de un tinaco: el agua permanece dentro de un circuito que permite aprovecharla repetidamente. Este esquema contribuye a reducir la necesidad de reponer el recurso, aunque su consumo total también depende de las características de cada instalación y de las condiciones de operación.
La gestión hídrica adquiere relevancia conforme aumenta la demanda de infraestructura digital, especialmente en regiones donde la disponibilidad de agua representa un factor para el desarrollo de nuevos proyectos. Por ello, incorporar tecnologías eficientes desde el diseño y la operación puede ayudar a reducir la presión sobre los recursos naturales.
La innovación, en este contexto, no se limita a incrementar la capacidad de procesamiento. También implica mejorar los sistemas que sostienen las operaciones y evaluar cómo las decisiones técnicas influyen en el uso de energía y agua.

El reto energético de la expansión digital
El suministro eléctrico constituye otro desafío para los centros de datos, cuyas operaciones requieren energía confiable y disponibilidad continua. La expansión de los servicios digitales obliga a considerar tanto la capacidad de abastecimiento como las oportunidades para reducir el impacto ambiental asociado con el consumo energético.
En este ámbito, KIO Data Centers reporta que 79% de la energía que utiliza proviene de fuentes renovables. Esta proporción forma parte de las medidas que la compañía integra en su estrategia de operación, junto con iniciativas orientadas a mejorar la eficiencia de sus instalaciones.
Estúa destacó que las decisiones sobre el origen, la disponibilidad y el aprovechamiento de la electricidad tendrán un peso creciente en el desarrollo de la industria. La incorporación de fuentes renovables representa una alternativa para avanzar hacia operaciones con menor impacto ambiental, aunque su alcance depende también de las necesidades energéticas y las condiciones de suministro.
El directivo señaló que el crecimiento de la infraestructura digital debe acompañarse de una visión de largo plazo que contemple la confiabilidad del servicio y la gestión responsable de los recursos. La expansión tecnológica continuará impulsando nuevas inversiones, pero su sostenibilidad dependerá de la capacidad de las empresas para combinar innovación, eficiencia y responsabilidad ambiental.