El efecto Heartstopper: El webcómic que se convirtió en el lugar seguro de la generación Z
Excélsior platicó con Alice Oseman, autora británica de Heartstopper, sobre el fenómeno de internet, editorial y de streaming con representación LGBTQ+.

Lo que comenzó como un modesto proyecto ilustrado publicado por la autora británica Alice Oseman en plataformas digitales como Tumblr y Webtoon, se transformó en un fenómeno transmedia sin precedentes bajo el título Heartstopper.
La tierna historia de amor entre Charlie Spring, un chico abiertamente gay y reservado, y Nick Nelson, un popular e impulsivo jugador de rugby en proceso de autodescubrimiento, conectó de inmediato con millones de lectores que buscaban tramas auténticas, con representación LGBTQ+ y el sentimiento de una comfort read.
En 2022, Heartstopper dio un salto mayor y se convirtió en un imperio mediático con la adaptación de la novela gráfica a serie de televisión, bajo la plataforma de Netflix. La propia Oseman tomó el rol de guionista y creadora principal.
La producción alcanzó los primeros puestos de popularidad en varios países, disparó las ventas del material impreso y llevó a los actores que dieron vida a los personajes a un nuevo nivel de fama.
Heartstopper se convirtió en un refugio y en un testimonio de que lo queer no “está de moda”, sino que es una parte indispensable de la sociedad actual. En entrevista con Alice Oseman, la autora nos cuenta cómo sus novelas gráficas son una nueva forma de hacer contenido LGBTQ+ con “historias que tengan finales felices y optimistas”.

De un webcómic a la publicación en papel
Heartstopper nació como un proyecto independiente dentro del denominado "Osemanverso" (por el nombre de su creadora). Los personajes de Nick y Charlie aparecieron por primera vez como figuras secundarias en su novela debut Solitario, publicada en 2014.
Fue en septiembre de 2016 que la autora eligió plataformas digitales autopublicadas como Tumblr, Webtoon y Tapas para darle vida a la historia de amor entre los adolescentes.
La comunidad de lectores, ávida por conocer más de Nick y Charlie, comenzó a financiar el proyecto mediante campañas colectivas. En 2019, el primer tomo de Heartstopper fue publicado; en México y Latinoamérica, la obra llegó bajo el sello VR Editoras.
Alcanzando más de 10 millones de copias vendidas a nivel mundial, el sexto y último tomo de la serie Heartstopper fue publicado el pasado 2 de julio de 2026.

Representación y diversidad de la comunidad LGBTQ+
Las historias de personas pertenecientes a la comunidad LGBTQ+ solían estar sujetas a desenlaces trágicos, rechazo familiar, violencia o el estigma de una enfermedad. Frente a este panorama, Heartstopper irrumpió entre la generación Z como un espacio queer seguro.
La diversidad en la novela es parte de una trama compleja que busca darle voz a identidades que históricamente han contado con menor visibilidad en medios escritos y audiovisuales.
Es importante reconocer que nadie tendrá la misma experiencia. Cada personaje tendrá su propio aprendizaje individual queer; así que está bien ser creativo y usar tu imaginación [para crearlos], pero también enfocarlo en la realidad [de otras personas representadas] es muy importante”, mencionó Oseman en entrevista.
Las novelas presentan una amplia diversidad dentro del colectivo, desde Charlie siendo un chico abiertamente gay en una escuela de varones; el viaje de Nick Nelson para comprender su bisexualidad o la historia de Elle Argent que aborda la juventud como mujer trans.
La autora también planteó la trama desde una perspectiva donde descubrirse a uno mismo, el poder de la amistad y el primer amor son igual de importantes para la población heterosexual como para los miembros LGBTQ+.
Por si fuera poco, aunque Heartstopper está catalogado como contenido juvenil, el público millennial (y de otras generaciones), también se han visto representados tanto en los libros como en el show.
¿Era algo que Oseman esperaba?
No, para nada. Pensé que los adolescentes queer conectarían con la historia, porque se trata de ellos. Pero no imaginé que encontraría una audiencia tan grande fuera de eso. Fue una sorpresa, pero es un honor saber que ha ayudado a la gente y que ha conectado con personas de todas las generaciones”.

Desmitificando el dicho “el amor lo cura todo”
La salud mental en adolescentes es uno de los ejes centrales en la historia de Heartstopper. La obra explora trastornos alimenticios, ansiedad, compulsiones, pérdidas, traumas y bullying.
Oseman cuenta que las historias queer trágicas y dolorosas son necesarias, pero también lo son aquellas donde “podamos encontrar tanto alegría como satisfacción en nuestras vidas”. De ahí que aunque se retratan temas fuertes en la novela gráfica, se hace desde un punto de vista terapéutico y con mucho cuidado.
En Heartstopper, se derriba el prejuicio sobre quiénes padecen trastornos como el TOC o de la conducta alimentaria (TCA); y desmantela los estereotipos de la masculinidad que impiden a los hombres jóvenes solicitar ayuda médica temprana.
El arco narrativo donde Nick debe aprender que no es responsabilidad suya "arreglar" a Charlie ni actuar como su terapeuta ofrece una lección de salud emocional al público juvenil. Además, se hace énfasis en el acompañamiento profesional para los distintos tratamientos, así como el contar con apoyo familiar y de amigos.

El universo de Heartstopper en Netflix
La productora See-Saw Films adquirió los derechos de Heartstopper, aliándose con Netflix para llevar la adaptación en formato serie (compuesta por 3 temporadas y una película, estrenada en julio de 2026) a más de 190 países.
Uno de los aciertos más aplaudidos fue la decisión de mantener a Alice Oseman al frente de los guiones, asegurando que la esencia estética, el ritmo y la calidez emocional del webcómic permanecieran intactos en la pantalla.
El mensaje principal de Heartstopper es esta idea de que, no importan los tiempos oscuros y difíciles que estás pasando, siempre hay alegría, luz y esperanza para atravesar todo”, mencionó sobre la idea principal detrás del proyecto.
La transición no sólo reforzó el éxito de las novelas y aumentó sus ventas, colocándolas en las listas de los libros más vendidos, sino que disparó la reproducción de la banda sonora y elevó a los jóvenes actores del reparto, principalmente a Kit Connor y Joe Locke, al estatus de estrellas internacionales.
De igual forma, figuras consagradas de la actuación como Olivia Colman ocuparon roles clave en la serie, legitimando aún más el proyecto ante audiencias de distintas edades.
Espero que el éxito de Heartstopper dé como resultado que se creen, impulsen y produzcan más proyectos así, sobre todo en la televisión y el cine. Que la gente vea la serie y diga: «¡Oye, funcionó de maravilla! Hagamos otra serie queer»”.
Fuera de su propio universo, ¿Alice tiene alguna otra recomendación con representación LGBTQ+ que puedan ver sus fans?
Creo que Pride: Orgullo y Esperanza es un gran filme. Explora las protestas queer en los 80 de manera seria, pero también con mucho humor y corazón”.

Del fanatismo al activismo real
El éxito de Heartstopper no puede explicarse únicamente por sus novelas gráficas o la adaptación de Netflix; el fandom ha desempeñado un papel activo en la consolidación del fenómeno.
Plataformas como TikTok o Instagram se convirtieron en espacios de encuentro donde jóvenes de todo el mundo se unieron para crear una comunidad de fanáticos de la creación de Alice Oseman.
El amor va más allá de lo que sienten por los personajes; incluso hablan sobre cómo la obra les ayudó a comunicar su identidad a sus familias. Así como a dar visibilidad a problemáticas y vivencias de la generación Z, especialmente en el ámbito LGBTQ+.
Creo que Heartstopper es parte de una expansión de historias queer que espero ayuden a los jóvenes, especialmente en momentos difíciles, cuando la homofobia y la transfobia están tan presentes y constantes en nuestras vidas”, dice Oseman en la plática.
Los fanáticos de los libros pasaron a convertirse en activistas, impulsando campañas de recaudación de fondos para organizaciones benéficas orientadas a la prevención del suicidio en jóvenes LGBTQ+, el apoyo a personas trans y la atención a pacientes con trastornos alimentarios.
La comunidad no se quedó solamente en el terreno digital; los lectores de la obra de Heartstopper convirtieron una historia de afecto y ternura en una herramienta de visibilidad política y un escudo contra la discriminación durante las marchas del Orgullo y manifestaciones.
¿Qué opina Alice Oseman sobre este activismo queer?
Espero que Heartstopper pueda dar a la gente la esperanza y la fuerza para seguir luchando, ser ellos mismos y actuar por lo que es correcto. Que los lectores se sientan empoderados en sus vidas.”

México abraza a Heartstopper
«Aún no me la creo, ¡voy a ver a Alice Oseman!», «No estoy soportando que esto esté pasando»... Seis años tuvieron que transcurrir para que los fans mexicanos pudieran conocer a quien, entre trazos y palabras, creó a Charlie y Nick: la pareja que se ha llevado sus corazones, quizá para siempre.
Teniendo como telón el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, jóvenes vestidos con suéteres holgados, prendas retro o una camisa en tono pastel esperan a que los representantes de VR Editoras escaneen su código para dar paso al universo de la Secundaria Truham para chicos y Higgs para chicas.
En la entrada, la emoción se combina con la solidaridad: además de sus libros y bolsas, los fans llevan víveres para un comedor comunitario LGBTQ+, aprovechando la fuerza y convocatoria del evento para apoyar una buena causa.
Dentro del recinto, la emoción está al tope: risas nerviosas, pláticas entusiasmadas sobre cuál es su escena o personaje favorito, papás acompañando con paciencia a sus hijos y amigos dándose ánimos entre sí. Mientras esperan, en conjunto gritan: “Alice, hermana, ya eres mexicana”, “¡Te amamos, Alice!”, “La patrona, Alice!”
Varios fans aprovechan para subir a las escaleras que dan al escenario, posando orgullosos con su libro y la bandera LGBTQ+, teniendo como telón de fondo la emblemática imagen del beso de la pareja protagonista.
Alice Oseman aparece y se desata la locura; no es para menos, pues también es la primera autora en presentarse en el teatro después de 109 años. Lleva una expresión que no puede ocultar su asombro por la calidez del público.
Entre gritos y dinámicas, la autora, con un look sencillo de playera a rayas, pantalón oscuro y cabello suelto —haciendo honor al estilo de su obra—, sonríe mientras menciona cuál es su personaje favorito.
En las sillas, los fans miran los freebies que se regalaron unos a otros: pulseras con los nombres de los protagonistas o de sus amigos, e imágenes del libro con frases que marcaron esta historia, como «Me encanta saber que tenemos un mañana», «El amor no puede curar una enfermedad mental» o «Ya todo está bien».
Mientras, Alice revela, capa por capa, cómo llegó a este proyecto y qué significa para ella: