Embarazo y enfermedades valvulares del corazón: Riesgos y cuidados

El aumento del volumen sanguíneo y de la frecuencia cardiaca durante la gestación puede revelar una enfermedad que permanecía silenciosa

El embarazo y las enfermedades cardiovasculares
El embarazo y las enfermedades cardiovascularesImagen generada con IA

Desde las primeras semanas aumenta la cantidad de sangre que circula por el cuerpo, la frecuencia cardiaca se eleva y los vasos sanguíneos se adaptan para llevar oxígeno y nutrientes al bebé. Aunque estos cambios son normales, también pueden hacer visibles enfermedades de las válvulas cardiacas que hasta entonces no habían causado molestias.

Por esta razón, la gestación suele describirse como una prueba de esfuerzo para el sistema cardiovascular. La demanda alcanza uno de sus puntos más altos al final del segundo trimestre y al comienzo del tercero, cuando el corazón debe bombear una mayor cantidad de sangre a través del organismo.

“Durante el embarazo, de manera natural, todas las mujeres van a aumentar la cantidad de sangre que está circulando”, explicó en entrevista Héctor Moreno Plata, profesor titular de Medicina Materno Fetal en la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey.

El especialista señaló que la dilatación de las arterias y las venas reduce la presión arterial, por lo que el corazón debe latir más rápido y aumentar el gasto cardiaco, es decir, la cantidad de sangre que bombea.

“Esto pone a prueba el corazón, no sólo de las mujeres con valvulopatía, sino de todas las mujeres embarazadas”, agregó.

Cuando alguna de las válvulas está estrechada o no cierra correctamente, esta carga adicional puede provocar que los síntomas aparezcan por primera vez o que una enfermedad ya diagnosticada se vuelva más grave.

El embarazo puede crear complejidades con los recién nacidos
El embarazo puede crear complejidades con los recién nacidos

¿Qué es una enfermedad valvular?

Las válvulas funcionan como compuertas que mantienen la sangre en la dirección correcta dentro del corazón. Cuando su abertura se reduce, se habla de estenosis; cuando no cierra por completo y permite que la sangre retroceda, se conoce como insuficiencia o regurgitación.

También existen anomalías valvulares congénitas y daños provocados por infecciones, como la fiebre reumática, o por cambios estructurales que ocurren con el paso del tiempo.

Moreno Plata explicó que una de las válvulas que puede resultar afectada por la fiebre reumática es la mitral, ubicada entre la aurícula y el ventrículo izquierdos.

“La válvula se vuelve más dura de lo que normalmente es y hace que el paso de la sangre sea más difícil”, explicó.

Cuando la válvula desarrolla fibrosis, su abertura se reduce y dificulta la circulación. “Si tenemos una válvula de este tamaño, al fibrosarse se hace más chiquita; eso se llama estenosis”, señaló el especialista.

Válvula mitral
Válvula mitralEspecial

La estenosis mitral es una de las valvulopatías que pueden representar mayor riesgo durante la gestación. Conforme aumenta la frecuencia cardiaca, disminuye el tiempo disponible para que la sangre atraviese la válvula estrechada, lo que puede incrementar la presión dentro de las cavidades cardiacas y los pulmones.

No obstante, la combinación entre embarazo y enfermedad valvular grave es poco frecuente. El especialista recordó solamente un reducido número de pacientes durante sus años de práctica profesional.

“Son situaciones muy raras; te diría que más bien son excepcionales. Aquí la clave es el manejo multidisciplinario”, afirmó.

Síntomas que pueden confundirse con un embarazo normal

Uno de los principales retos es que las manifestaciones de una enfermedad valvular se parecen a molestias habituales de la gestación. El cansancio, el aumento de la frecuencia cardiaca, la falta de aire y cierta hinchazón pueden aparecer incluso cuando el embarazo transcurre sin complicaciones.

Los síntomas pueden comenzar a hacerse evidentes alrededor de las semanas 28 a 30, cuando el sistema cardiovascular alcanza una de sus mayores cargas de trabajo. Deben valorarse especialmente aquellos que aparecen de manera súbita, se agravan o interfieren con las actividades diarias.

“La falta de aire, la sensación de ahogo, el cansancio muy rápido y la hinchazón pueden presentarse también en muchas mujeres embarazadas”, explicó Moreno Plata.

La diferencia se encuentra en la intensidad. Por ejemplo, la falta de aire al estar sentada o en reposo no debe atribuirse automáticamente al embarazo.

“Cuando a una mamá le falta el aire estando sentada, ahí es donde dices: vamos a revisar que no exista un problema en el corazón”, señaló.

También deben considerarse focos rojos:

  • Dificultad para respirar en reposo o al acostarse.
  • Sensación de ahogo.
  • Opresión o molestias en el pecho.
  • Palpitaciones persistentes.
  • Fatiga que interfiere con las actividades habituales.
  • Hinchazón de piernas, manos o rostro.
  • Acumulación de líquido en el abdomen.
  • Reducción marcada de la tolerancia al ejercicio.

“Si se empieza a hinchar no solamente de las piernas, sino también de las manos o de la cara, todas esas son señales de una posible descompensación”, indicó el médico.

Infografía de mujeres embarazada
Infografía de mujeres embarazadaEspecial

¿Cómo se diagnostica?

La valoración puede incluir una exploración física, un electrocardiograma para comprobar el ritmo cardiaco y un ecocardiograma, estudio que utiliza ultrasonido para observar la estructura y el funcionamiento del corazón.

El ecocardiograma permite medir qué tan estrecha se encuentra una válvula, detectar si la sangre retrocede y valorar la capacidad de bombeo del corazón.

“La vigilancia, más allá de los signos y los síntomas, va a ser a través de un ecocardiograma transtorácico”, explicó Moreno Plata.

En las pacientes con valvulopatías que requieren seguimiento estrecho, el estudio puede realizarse periódicamente para anticipar una descompensación. Cuando el resultado no es concluyente, pueden emplearse otras técnicas de imagen, como la resonancia cardiaca.

El reto de las válvulas mecánicas

Las mujeres que tienen una válvula mecánica requieren atención especial porque deben utilizar anticoagulantes para evitar la formación de coágulos sobre la prótesis. Al mismo tiempo, durante el embarazo la sangre adquiere de manera natural una mayor capacidad de coagulación.

“Todas las mujeres que se embarazan aumentan la coagulabilidad de su sangre”, explicó Moreno Plata.

 En una paciente con una válvula mecánica, añadió, esto incrementa el riesgo de que se desarrollen coágulos capaces de obstruir la prótesis o desplazarse hacia otras partes del cuerpo.

El tratamiento implica equilibrar los riesgos para la madre y el bebé. La warfarina atraviesa la placenta y puede ocasionar complicaciones durante determinadas etapas del embarazo, mientras que algunas heparinas no la atraviesan, pero exigen un ajuste preciso de la dosis.

“¿Quién va a decidir eso? El médico materno fetal junto con el cardiólogo. Ahí es donde empezamos a hacer la mancuerna”, señaló el especialista.

Por ello, una paciente nunca debe suspender, cambiar o reducir su anticoagulante por cuenta propia. La elección depende del tipo de prótesis, la etapa de la gestación, la dosis requerida y los riesgos individuales.

Válvulas cardiacas
Válvulas cardiacasEspecial

¿Todas las pacientes necesitan cesárea?

Una enfermedad de las válvulas cardiacas no significa automáticamente que el nacimiento deba realizarse mediante cesárea. En términos generales, el parto vaginal puede ser la vía preferida cuando la enfermedad se encuentra estable y existe un plan de vigilancia.

“En las pacientes que tengan una enfermedad valvular, lo ideal es que tengan un parto con una adecuada analgesia epidural”, explicó Moreno Plata.

La analgesia permite mantener a la paciente confortable y evitar un esfuerzo excesivo que pueda aumentar la carga sobre el corazón.

La cesárea puede recomendarse cuando existe insuficiencia cardiaca severamente descompensada, hipertensión pulmonar grave, una alteración aórtica de alto riesgo o determinadas complicaciones relacionadas con una válvula mecánica y la anticoagulación.

“En estos casos preferimos la cesárea porque podemos tener un mejor control de los líquidos, de la presión arterial y del manejo después del nacimiento”, detalló.

El nacimiento debe planearse con un equipo que puede incluir especialistas en medicina materno fetal, cardiología, anestesiología y neonatología.

El riesgo continúa después del parto

La vigilancia no termina cuando nace el bebé. Después del alumbramiento, parte de la sangre que se encontraba en el útero regresa a la circulación materna, lo que aumenta de manera repentina el volumen que debe manejar el corazón.

“Después del nacimiento hay otra serie de cambios hemodinámicos. La sangre que estaba contenida en el útero empieza a circular y aumenta la carga sobre el corazón”, explicó el especialista.

Este cambio puede descompensar a una paciente que se había mantenido estable durante la gestación, por lo que las primeras horas y días del posparto también requieren atención.

¿Es posible completar el embarazo?

El pronóstico depende de la gravedad de la enfermedad. Las pacientes sin síntomas o con manifestaciones leves o moderadas suelen evolucionar de forma favorable bajo supervisión especializada.

“Aquellas pacientes con una enfermedad sin síntomas o con síntomas leves o moderados suelen ir bien, y estas son la mayoría”, afirmó Moreno Plata.

En cambio, una enfermedad grave y muy sintomática aumenta la posibilidad de complicaciones, como insuficiencia cardiaca, nacimiento prematuro, bajo peso al nacer y, en los casos más graves, la pérdida del bebé o la muerte materna.

La importancia de planear el embarazo

Para una mujer que conoce su diagnóstico y desea ser madre, el primer paso es acudir con el cardiólogo antes de buscar el embarazo. La evaluación permite comprobar si la enfermedad está estable, revisar los medicamentos y estimar el riesgo.

Posteriormente, debe participar un especialista en medicina materno fetal para establecer un plan de vigilancia, tratamiento y nacimiento.

“Primero es tener la evaluación con el cardiólogo, tener seis meses de estabilidad, luego hacer la evaluación por el materno fetal y entonces sí buscar el embarazo”, recomendó el médico.

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