¿Por qué la generación Z no bebe alcohol? Así se adapta la industria a ellos
El consumo de bebidas alcohólicas ha ido a la baja, especialmente entre los jóvenes. En respuesta, la industria ha tenido que adaptarse a los nuevos gustos y valores.

Para los millennial, una salida con amigos suele implicar un par de cervezas, cocteles o una copa de vino. Sin embargo, la generación Z apuesta por cafeterías de especialidad y reuniones matutinas, lo que ha obligado a la industria del vino y las bebidas alcohólicas a reinventarse.
Beber alcohol no es algo reciente, viene desde hace miles de años con civilizaciones como la egipcia, griega y mesopotámica, que usaban bebidas fermentadas como parte de su alimentación, pero también en rituales religiosos y celebraciones sociales.
Con el tiempo, el alcohol se consolidó como elemento central de la vida social y surgieron una enorme cantidad de bebidas: desde el tradicional vino y destilados (mezcal, tequila, whisky, vodka), hasta las listas para beber de las tiendas de conveniencia.
La presencia constante del alcohol hizo que los baby boomers y la generación X crecieran considerando el alcohol como una práctica común y socialmente aceptada, algo que las nuevas generaciones han cuestionado.
El cambio en el consumo de alcohol comenzó con los millennials, pero se ha consolidado con la generación Z. Los jóvenes nacidos entre 1997 y 2012 consumen menos alcohol que otras generaciones a su edad.
Un artículo publicado en el British Medical Journal, revela que, según una encuesta, el 25 por ciento de las personas entre 16 y 24 años declaró no haber consumido alcohol en el último año, la proporción más alta observada en cualquier grupo de edad.
Este porcentaje ha ido en aumento y la industria de estas bebidas ha tenido que responder con estrategias que incluyen desde opciones más atractivas hasta otras con menos alcohol.

Razones por las que la generación Z bebe menos alcohol
- Mayor conciencia sobre la salud. Este es uno de los principales factores por los que la generación Z está bebiendo menos alcohol o, simplemente, lo está evitando.
La decisión se respalda por datos como los de la Organización Mundial de la Salud, quien revela que no existe un nivel completamente seguro de consumo de alcohol, lo cual se suma al interés por la nutrición y bienestar general.
- Cambios en la forma de socializar. Los jóvenes actuales socializan de manera distinta; las redes sociales, los videojuegos y plataformas digitales han transformado la interacción social.
Por lo tanto, salir a beber ya no es la única forma de convivir, al contrario, ha sido reemplazada por actividades al aire libre, cafeterías, eventos culturales y otros donde el alcohol no es el eje central.
- Cultura del bienestar y autocuidado. Las reuniones con alcohol también impactan en la calidad del sueño, la productividad y el estado de ánimo, algo opuesto al interés de la generación Z por priorizar el descanso y la salud mental.
- Factores económicos. Las dificultades económicas a nivel global afectan especialmente a los jóvenes, quienes han tenido que lidiar con altos costos de vivienda y una menor estabilidad laboral. Por lo tanto, el alcohol deja de ser un gasto contemplado en sus presupuestos.

El vino, un ejemplo del cambio en el consumo de bebidas alcohólicas
Fuentes como el Observatorio Vitivinícola Argentino y Organización Internacional de la Viña y el Vino coinciden en que el consumo de vino ha caído a nivel global, incluso en países europeos que han sido históricamente grandes consumidores.
En México, aunque el interés por esta bebida parece ir lentamente en aumento, sigue siendo bajo y asociado a un poder adquisitivo mayor y ocasiones especiales, más allá de un consumo cotidiano.
De acuerdo a Stefano Celle, Senior Brand Manager Global de Casillero del Diablo, marca de vino con 60 años de presencia mundial, diferentes factores han llevado a este punto.
Desde los económicos hasta los de bienestar. En ese sentido, la industria tiene claro que los jóvenes son quienes están dejando de consumir alcohol y que, cuando lo hacen, buscan propuestas bajas en alcohol y que se ajuste a sus paladares.

La respuesta de la industria del vino al bajo consumo de alcohol
En respuesta a un menor consumo de alcohol, principalmente de los jóvenes, la industria ha tenido que reinventarse a través de diferentes estrategias, como las bebidas bajas en alcohol o sin alcohol, apostando por experiencias y cambiando la estrategia de marketing.
Por ejemplo, en México, la marca chilena que representa Celle, tiene una propuesta llamada Belight, con vino blanco, rosado y tinto, bajos en alcohol y calorías.
Eso significa 30 por ciento menos calorías que el vino tradicional y solo 8.5 por ciento de alcohol. Asimismo, tienen una versión Devil’s Carnival Sweet para quienes buscan sabores dulces y en Inglaterra lanzaron un espumante sin alcohol.
Por otro lado, como parte de romper la barrera entre los jóvenes y el vino, considerado una bebida de mayores, promueven diferentes formas de probarlo, siempre dentro del consumo responsable.
Esto incluye acabar con el mito de que el vino se bebe de una sola forma, por lo que puedes agregarle hielo o usarlo para preparar cocteles. La clave es seguir consumiendo una bebida de calidad.
Como explica Celle, el principal reto y, en el caso de Casillero del Diablo, compromiso, es mantener la misma calidad que en sus otras bebidas. Eso significa que todas sus propuestas son vino, no “a base de vino”.
Por lo tanto, no diluyen la bebida, simplemente la adaptan a los diferentes consumidores.
A nivel marketing, tanto esta como otras marcas, han apostado por trabajar con influencers e impulsarse en las redes sociales, alineándose no solo a los intereses de las nuevas generaciones, sino a sus valores, como la sostenibilidad, impacto ambiental y bienestar.
Más que una moda, el cambio en el consumo de alcohol es algo cultural. Sin embargo, esto no significa que vaya a desaparecer, simplemente, se transforma y evoluciona con las generaciones, algo que las marcas han sabido aprovechar para reinventarse.