¿Hay vacuna contra el cáncer de piel? Esto sabemos del desarrollo de Moderna y Merck
Conoce qué es la terapia de ARNm de Moderna y Merck contra el melanoma, cómo funciona y por qué todavía no es una vacuna preventiva.

La posibilidad de utilizar una vacuna para ayudar al organismo a combatir el cáncer de piel dejó de ser una idea exclusivamente experimental. Un nuevo ensayo clínico de Moderna y Merck mostró resultados positivos para una terapia personalizada basada en ARN mensajero (ARNm) contra el melanoma, una de las formas más agresivas de cáncer de piel.
El avance es relevante, pero también requiere una precisión: no se trata de una vacuna preventiva contra el cáncer de piel. Intismeran autogene es una terapia personalizada que busca ayudar al sistema inmunitario a identificar células tumorales que podrían permanecer después de una cirugía.
El melanoma se origina en los melanocitos, las células que producen melanina. Aunque representa una proporción menor de los cánceres de piel, tiene una mayor capacidad para invadir tejidos y extenderse a otras partes del organismo.

¿Hay una vacuna contra el cáncer de piel? Esto desarrollan Moderna y Merck
El 19 de agosto de 2026, Moderna y Merck anunciaron resultados positivos del ensayo clínico de fase 3 INTerpath-001, que evaluó intismeran autogene en combinación con pembrolizumab, conocido comercialmente como KEYTRUDA, frente a pembrolizumab por sí solo.
El estudio incluyó a 1,137 pacientes con melanoma cutáneo de alto riesgo en estadios IIB a IV, cuyos tumores habían sido extirpados por completo. La combinación cumplió su objetivo principal de supervivencia libre de recurrencia y un objetivo secundario clave de supervivencia libre de metástasis a distancia.
Estos resultados representan un avance importante para la inmunoterapia personalizada. Sin embargo, las compañías todavía deben presentar los datos completos en una reunión médica internacional y trabajar con las autoridades regulatorias para iniciar los procesos de solicitud correspondientes.
Por ello, hablar de una "vacuna contra el cáncer de piel" puede resultar impreciso: por ahora se trata de una terapia contra el melanoma que continúa en investigación.

¿Cómo funciona la terapia de ARNm contra el melanoma?
Intismeran autogene pertenece a una estrategia conocida como terapia personalizada de neoantígenos. A diferencia de una vacuna convencional, diseñada para prevenir una infección o generar protección antes de que aparezca una enfermedad, esta terapia se desarrolla a partir de las características específicas del tumor de cada paciente.
El proceso comienza con una muestra del tumor. A partir de su análisis se identifican las mutaciones que distinguen a las células cancerosas. Con esa información se diseña una terapia de ARNm destinada a entrenar y activar al sistema inmunitario para que reconozca esas características y dirija una respuesta contra las células tumorales.
La estrategia se administra junto con pembrolizumab, un medicamento de inmunoterapia que bloquea la proteína PD-1. De esta manera, ambos tratamientos buscan actuar de forma complementaria: intismeran proporciona información relacionada con las características del tumor, mientras pembrolizumab favorece la actividad de la respuesta inmunitaria contra las células cancerosas.
En el ensayo INTerpath-001, los pacientes recibieron intismeran cada tres semanas, hasta nueve dosis, junto con pembrolizumab durante aproximadamente un año. El grupo de comparación recibió únicamente pembrolizumab.

¿Qué resultados obtuvo la terapia contra el melanoma?
Los resultados anunciados por Moderna y Merck muestran que la combinación alcanzó los dos principales objetivos establecidos para el ensayo. La supervivencia libre de recurrencia (RFS) permite evaluar el tiempo que transcurre sin que el cáncer vuelva a aparecer o sin que el paciente fallezca por cualquier causa.
Por su parte, la supervivencia libre de metástasis a distancia (DMFS) permite valorar el tiempo sin que el cáncer se extienda hacia órganos o zonas alejadas del sitio original.
En INTerpath-001, la combinación de intismeran autogene y KEYTRUDA produjo mejoras estadísticamente significativas y clínicamente relevantes en ambos indicadores frente a KEYTRUDA solo. El estudio continuará para evaluar otros objetivos, entre ellos la supervivencia global.
Estos resultados también se apoyan en la evidencia previa del ensayo de fase 2b KEYNOTE-942. En el seguimiento a cinco años, la combinación redujo 49% el riesgo de recurrencia o muerte y 59% el riesgo de metástasis a distancia o muerte frente a KEYTRUDA solo.
La diferencia entre ambos estudios resulta importante. Los porcentajes de 49% y 59% corresponden al seguimiento de cinco años de la fase 2b, mientras que el anuncio del 19 de agosto corresponde a los resultados principales de un ensayo de fase 3 mucho más amplio. Por ello, el nuevo resultado fortalece la evidencia, aunque todavía no equivale a una aprobación sanitaria.

¿La vacuna contra el cáncer de piel ya está disponible?
Intismeran autogene continúa siendo una terapia en investigación, por lo cuál no es una vacuna en venta general al público. Moderna señala que sus ensayos clínicos son parte del proceso necesario para evaluar seguridad y eficacia antes de una posible aprobación.
Además, el tratamiento está dirigido a un grupo específico: personas con melanoma cutáneo de alto riesgo que ya pasaron por una resección completa del tumor. No está diseñado para personas sanas que busquen prevenir el cáncer de piel.
Es importante distinguir esta terapia de los tratamientos que ya existen. La FDA contempla el uso de pembrolizumab como tratamiento adyuvante para determinados pacientes con melanoma después de la resección completa, incluidos casos de melanoma en estadios IIB, IIC y III.
Por ahora, la prevención y la detección oportuna continúan teniendo un papel fundamental frente al cáncer de piel.

¿Podría utilizarse esta tecnología contra otros tipos de cáncer?
El potencial de intismeran autogene no se limita al melanoma. Moderna y Merck mantienen estudios clínicos para evaluar esta estrategia en otros tumores, entre ellos cáncer de pulmón de células no pequeñas, cáncer de vejiga y carcinoma de células renales.
La lógica es similar: identificar las alteraciones particulares de cada tumor y utilizar esa información para generar una respuesta inmunitaria más dirigida.
Sin embargo, los resultados positivos en melanoma no significan que la misma estrategia vaya a funcionar automáticamente contra otros tipos de cáncer. Cada tumor presenta características biológicas distintas, por lo que cada indicación requiere estudios independientes que demuestren eficacia y seguridad.
Los resultados de Moderna y Merck marcan un paso relevante para la oncología personalizada porque muestran, por primera vez en fase 3 para este tipo de estrategia, una mejoría frente a KEYTRUDA solo en pacientes con melanoma de alto riesgo y tumor completamente resecado.
Cabe resaltar que todavía no existe una vacuna preventiva contra el cáncer de piel disponible para la población general.
Lo que está avanzando es una terapia personalizada que utiliza ARNm y la información molecular de cada tumor para intentar orientar al sistema inmunitario contra las células cancerosas.
Si los procesos regulatorios y los estudios posteriores confirman estos resultados, esta estrategia podría abrir una nueva vía para tratar el melanoma y, eventualmente, otros tipos de cáncer.
Por ahora, el anuncio debe entenderse como un avance de la investigación oncológica, no como la llegada de una vacuna que permita prevenir el cáncer de piel.