Lactancia materna: ni tan gratis, ni tan intuitiva

Al rededor de la lactancia materna hay muchos mitos, uno de ellos es que no cuesta, pero en realidad tiene un costo, físico y emocional para la madre.

Al inicio, una mujer puede dedicar hasta 10 horas del día a amamantar.
Al inicio, una mujer puede dedicar hasta 10 horas del día a amamantar.Canva

Darle pecho a tu bebé es una de las experiencias más increíbles del cuerpo humano, la mujer no sólo tiene la posibilidad biológica de crear vida, sino de producir el alimento para sostenerla. Sin embargo, alrededor de la lactancia materna hay muchos mitos, romanticismo, juicios y sobre todo, una carga emocional y física para la madre que no debería ser ignorada.

Mostrar este "lado B" de la lactancia lejos de desincentivar que las mujeres den pecho, busca desmitificar y visibilizar esta actividad vital, además de invitar a brindar el soporte que las madres necesitan para llevarla a cabo.

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La lactancia es una actividad demandante.Canva

¿La lactancia es gratis?

Una de las primeras ideas que surgen sobre dar pecho es que es gratis, y si bien la leche materna no se pide en línea ni se compra en una farmacia o supermercado, su producción implica tiempo y un desgaste físico para la madre.

"Lo que sabemos es que una mujer va a dedicar alrededor de 10 horas de su día a amamantar. Porque el bebé tiene que hacer ocho tomas en 24 horas y las tomas pueden llegar a durar alrededor de una hora", explica Graciela Hess, Consultora Internacional en Lactancia Materna, IBCLC, sobre el tiempo que invierte una madre lactante con un bebé recién nacido.

A esta deducción de tiempo se le suman gastos no contemplados: consultas privadas con asesoras cuando hay dificultades y posibilidad económica, extractores de leche, frascos o bolsas de almacenamiento, ropa adaptada, cojines y suplementos nutricionales. Además, para la mamá que también es trabajadora, el tiempo invertido en las extracciones dentro de la jornada laboral equivale a horas de producción no reconocidas.

"Producir leche puede equipararse a hora y media de ir a una elíptica. A ver, ve una hora a una hora y media a una elíptica y dime qué tan cansada vas a estar. ¿Mucho? ¿Cuánta hambre te va a dar? Pues entonces necesitas comer bien, hidratarse, hacer un par de siestas en el día. Y ese trabajo no se valora, se vuelve algo transparente", recalca la asesora de lactancia, quien ha acompañado a mujeres en la lactancia desde hace más de 25 años.

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Producir la leche de un bebé equivale a hora y media de elípticaCanva

Según estimaciones de Graciela Hess (@amamantandomx en Instagram), un año de alimentación con fórmula puede costar entre 80 y 200 mil pesos, mientras que un extractor puede costar entre mil y once mil pesos. Otra forma de calcular es por hora. "Si eres psicóloga y tu hora cuesta 800 pesos, pues así se puede calcular"

Sobre esta lógica, la lactancia no es del todo gratuita, pues requiere inversión en el cuidado de la mujer que está dando leche, en los insumos que permiten sostener la lactancia pese al regreso al trabajo tras el fin de la incapacidad por maternidad y sobre todo, dar soporte emocional a la madre, lo que tiene un valor imposible de calcular.

Históricamente, la lactancia se aprendía en comunidad. Hoy en día, la pérdida de la cultura de amamantar y la crianza en aislamiento derivan en que las mujeres se enfrenten solas a una curva de aprendizaje compleja y aunque en redes sociales ahora hay mucha información, la saturación puede incluso llevar a la desinformación.

"Se perdió la cultura de la lactancia. Antes las mujeres no tenían que tomar una clase porque la tomaban desde que estábamos chiquitas, al ver a las mujeres de su familia amamantar. Y ahí ellas ya aprendían... Y de ahí, bueno, pues tristemente en este mundo actual se perdió la cultura de la lactancia. Y entonces para lograr una lactancia exitosa, pues primero tienes que tomar un curso", agrega Graciela.

A este desconocimiento inicial se le suma una cascada de mitos, presiones sociales e hiperexigencias hacia la madre recién parida, quien muchas veces queda en segundo término ante la presencia arrasadora del nuevo integrante de la familia.

"Nos exigimos muchísimo cuando el puritito hecho, ya no digas tú amamantar, el puritito hecho de mantener vivo a un recién nacido es un trabajo de 24/7", explica.

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Alimentar a un bebé implica horas de dedicación.Canva

La lactancia llega en medio de la vulnerabilidad

Paula Danziger, psicóloga perinatal, recuerda que la lactancia empieza justo en medio de un cóctel hormonal: “Es una crisis en cuanto a que es un momento de transformación y de muchos cambios en múltiples dimensiones, obviamente está más relacionado con la fisiología, con los cambios hormonales, pero bueno, a nivel también emocional y de la mujer es un momento de mucha transformación, se dan muchas cosas nuevas como mujer”.

Tras la llegada del bebé, lo principal es garantizar su vida y bienestar. Pero en realidad, el nacimiento también es para la madre, que está convirtiéndose en una nueva persona.

“Nace una vida, nace una nueva mujer y hay algo de la mujer anterior que dio a luz, que bueno, que quizás ya fue. Sí, obviamente hay cosas que yo creo que después logra recuperar o logra reconquistar, algunos espacios, momentos que las mujeres tenemos o actividades que hacemos, pero una ya es otra, o sea, y cuando se habla de que el convertirse en madre es una crisis, es una crisis vital en la identidad de la mujer. O sea, hay un cambio muy grande que se da en la mujer. Respecto a cómo es, a cómo es ella”, agrega Paula Danziger.

Amamantar no es un acto meramente mecánico o nutritivo; ocurre en medio de una reestructuración profunda en la vida y la mente de la mujer, por lo que incluso especialistas han nombrado esta etapa como matrescencia.

"Cuando se habla de que el convertirse en madre es una crisis, es una crisis vital en la identidad de la mujer. O sea, hay un cambio muy grande que se da en la mujer respecto a cómo es ella... Lo que hace, es ponerle un nombre a estos cambios que atravesamos las mujeres cuando nos convertimos en madres y que lo asemejan un poco a la adolescencia, por eso el término de 'matrescencia", explica Danziger.

Y aunque se dice que la lactancia materna puede ayudar a reducir la depresión postparto, Graciela Hess explica que cuando una lactancia no es exitosa este efecto puede volverse en contra y terminar generando un duelo o depresión.

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Una lactancia exitosa puede evitar depresión, pero una no lograda causa el efecto inverso.Foto: Canva

La intimidad y el cuerpo sobrecargado

Un aspecto del que pocas veces se habla en el ámbito público es cómo la lactancia altera la percepción del propio cuerpo y la vida en pareja. La disponibilidad física constante exigida por el bebé puede llevar a la saturación por contacto (overtouched) y a una pausa inevitable en la sexualidad.

"A veces no quieren, por ejemplo, que los varones las toquen, les toquen el pecho. O sea, como que hay algo también respecto a que cuando la mujer está amamantando, hay algo de ese cuerpo que ellas sienten que es más como para su bebé o que está durante ese momento destinado más a ese bebé. Entonces quizás no tienen tantas ganas de tener encuentros íntimos como con sus parejas, porque sienten que su cuerpo no está tan sexualizado, sino que está más abocado a poder satisfacer las necesidades del bebé", explica la especialista en acompañamiento psicológico tras el nacimiento.

En esta etapa, también se requiere la empatía y complicidad de la pareja, para acompañar a la nueva mamá y procurar los espacios para estar juntos y reencontrarse. Además, Paula enfatiza que es importante que la mujer pueda compartir cómo se siente, y expresar su deseo y necesidad en ese momento.

Desde su perspectiva, Graciela Hess recomienda también tener un espacio para dispersarse y disfrutar en pareja. 

“A ver una vez al mes que se quede con sus abuelos y nos vamos una tarde al cine, esas cosas son súper importantes también, tener ese respiro... En esto de la crianza es como cuando vas en un avión y caen las mascarillas, primero te la pones tú y luego se la pones al de junto”, enfatiza la asesora de lactancia.

Reencontrarse con la pareja también es importante tras el nacimiento de un bebé.
Reencontrarse con la pareja también es importante tras el nacimiento de un bebé.Canva

El entorno y las políticas públicas en la lactancia

La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda dar lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y complementaria con alimentos sólidos al menos hasta los dos años, pero esta recomendación muchas veces choca con licencias de maternidad cortas, espacios de trabajo sin lactarios adecuados y parejas que carecen de permisos de paternidad suficientes para acompañar el proceso.

Frente a la presión y la culpa que esto genera, la psicóloga perinatal, Paula Danziger (@psi.paudanz en Instagram) destaca la importancia de ajustar las expectativas a las posibilidades reales de cada mujer y sobre todo a seguir su instinto.

“Tenemos hoy en día la particularidad de que tenemos mucho acceso a información, recibimos mucho de qué hay qué hacer, qué es lo mejor para el bebé y quizá nos alejamos un poco de nuestra intuición, de nuestro deseo, de lo que nosotras realmente queremos y podemos”

"La pediatra de mis hijos siempre dice que lo mejor es lo posible. Y a mí la verdad que me parece que es una frase muy simple, pero que la pienso muchas veces... Porque es verdad. O sea, lo mejor es lo posible, o sea, lo mejor es lo que una puede hacer, y no hay algo que sea mejor ni peor y nada garantiza nada tampoco”, comparte.

Ambas especialistas enfatizan que la lactancia no debe recaer de forma aislada en la madre. Graciela Hess hace un llamado claro hacia las parejas y la sociedad:

"Una persona, un hombre que acompaña a su pareja a las clases de lactancia, que está en el nacimiento, que la acompaña durante las primeras semanas, eso ayuda a duplicar la posibilidad de que ese bebé siga siendo lactado hasta los seis meses. O sea, el apoyo de la pareja es vital."

Además recomienda a las madres a acercarse a grupos de apoyo. Tras la pandemia, se han comenzado a crear muchas comunidades de madres en grupos de redes sociales o con encuentros físicos, pues son espacios gratuitos que se vuelven un soporte clave en momentos de crisis.

Por su parte, la terapeuta perinatal llama a como sociedad, cobijar y ser empáticos con las madres y respetar si puede y quiere o no, dar pecho.

“Para que la mamá pueda sostener un bebé, tiene que ser sostenida ella, para que pueda amamantar, pueda despertarse cuando el bebé necesita y pueda atender a un bebé, necesita las manos, ser sostenida, ser alimentada en el sentido de que bueno, que alguien garantice que esa mujer coma”.

"Creo que las mujeres necesitamos que nos digan que lo estamos haciendo bien, que estamos haciendo lo mejor que podemos. Y no exigirnos más."

mgid