¿Qué aparece cuando buscas tu nombre en Google? Así puedes cuidar tu imagen
¿Qué dice internet de ti? Aprende a cuidar tu reputación digital, construir una marca personal auténtica y generar oportunidades, según una especialista.

Antes de conocerte, alguien puede buscar tu nombre en Google, revisar tus redes sociales o consultar dónde has trabajado. En unos minutos se forma una idea de quién eres, a qué te dedicas y hasta qué tan confiable pareces. Quizá no lo tengas presente, pero esa primera impresión también forma parte de tu reputación.
Y no necesitas ser una figura pública, tener miles de seguidores o publicar todos los días para que esto ocurra. Basta con tener presencia en internet. “Todos buscamos a todos en internet, es la realidad”, dice Paola Villarreal Carvajal, especialista en relaciones públicas y autora de Todo lo que dices y haces son relaciones públicas, publicado bajo el sello Conecta de Penguin Random House.
La pregunta, entonces, no es solamente qué compartes en tus redes sociales, sino qué encuentran los demás cuando buscan tu nombre y si esa imagen corresponde con la persona que eres.
En su libro, Villarreal propone mirar las relaciones públicas más allá de las empresas, los grandes eventos o las estrategias de comunicación. Para ella, también están presentes en la vida cotidiana: en la manera de saludar, responder un mensaje, escuchar a alguien, presentarnos y relacionarnos con otras personas.
“Todo está conectado, pero no se trata nada más de conectar por conectar, o sea, tiene que haber una intención”, explica.

¿Qué es la identidad digital y por qué importa lo que aparece de ti en Google?
La identidad digital es la imagen que se va formando sobre una persona a partir de su actividad y la información disponible en internet. Incluye sus perfiles en redes sociales, fotografías, publicaciones, comentarios y otros contenidos relacionados con su nombre.
Aunque alguien no sea muy activo en plataformas digitales, eso no significa que no tenga una identidad en línea. De hecho, Paola Villarreal considera que es importante entender que nuestra presencia digital existe incluso cuando no estamos intentando construir una marca personal.
“En el momento en el que tú usas WhatsApp ya te has conectado a todos los servidores de Meta, ya existe tu nombre de usuario y es que ya lo creé, o sea, ya existes, ya estás ahí”, comenta.
Esto también significa que otras personas pueden formarse una primera impresión antes de tener una conversación contigo. Puede ocurrir cuando un reclutador revisa tu perfil antes de una entrevista, cuando alguien busca referencias para una colaboración o cuando un posible cliente quiere conocer tu trayectoria.
La especialista recuerda que, al recibir una invitación para un evento o una solicitud de contacto, ella misma suele revisar quién es la persona, dónde ha trabajado y a qué se dedica.
“Yo lo primero que hago es ver quién es, qué hace, es una persona confiable, en dónde ha trabajado. Todos buscamos a todos en internet, es la realidad”, señala.
Por eso, revisar qué aparece cuando buscas tu nombre en Google puede ser un primer paso para reconocer qué información está disponible sobre ti y qué impresión podría generar.

Tener muchos seguidores no significa tener una buena reputación
En una época en la que parece necesario publicar constantemente para conseguir oportunidades, es fácil confundir visibilidad con reputación. Sin embargo, no son lo mismo.
Una persona puede tener miles de seguidores, una comunidad activa y una presencia muy cuidada en redes sociales, pero eso no significa que los demás confíen en ella o puedan respaldar su trabajo.
Paola Villarreal señala que algunas personas han construido una marca personal con gran exposición, pero no necesariamente una reputación sólida. La diferencia está en que la primera puede mostrar una imagen, mientras que la segunda también depende de la experiencia que otras personas han tenido contigo.
“Hay gente que tiene una muy buena marca personal, muchos seguidores, presencia en línea, pero no tienen una reputación construida. Si tú preguntas a alguien de ellos, te van a decir de que, ah, sí, pues es creador de contenido, o la idea que te haces cuando ves quiénes son en redes sociales”, explica.
La especialista considera que la presencia digital debe acompañarse de relaciones reales. No basta con proyectar una imagen atractiva si, al conocer a la persona, no existe congruencia entre lo que comunica y la manera en que se comporta.
“Entre lo que dices, lo que eres y lo que haces tiene que haber una congruencia en el que las personas saben que te pueden recomendar, que te pueden abrir una puerta, que te pueden hacer una intro”, afirma.
Es decir, la reputación no depende únicamente de lo que alguien dice de sí mismo, sino también de lo que ha demostrado con sus acciones.

¿Cómo cuidar tu reputación profesional si no te gusta publicar en redes sociales?
No todas las personas disfrutan grabarse, compartir aspectos de su vida o aparecer constantemente en videos. Y eso no significa que deban renunciar a tener presencia profesional o a comunicar lo que saben hacer.
Villarreal cuestiona la idea de que para conseguir oportunidades laborales sea indispensable convertirse en creador de contenido. Hay distintas maneras de mostrar la experiencia y el trabajo de una persona, sin obligarla a utilizar formatos con los que no se siente cómoda.
“Hay personas que claro que no les gusta, o sea, que no se van a estar grabando. Entonces ahí dices: tengo que hacer un plan en el que puedo utilizar LinkedIn, puedo utilizar Threads, hacer un newsletter, pero que sí existas”, comenta.
La clave está en elegir los espacios que mejor se adapten a cada persona y a su actividad. Para alguien puede ser importante tener actualizado su perfil de LinkedIn; para otra persona, compartir artículos, participar en encuentros de su sector o contar con una semblanza profesional clara.
La especialista recomienda pensar qué queremos comunicar y cómo nos gustaría que los demás nos identificaran, es decir, no se trata de estar en todas las plataformas, sino de que la información disponible ayude a entender quién eres y qué sabes hacer.
Esto también aplica para quienes son introvertidos. Villarreal explica que relacionarse no depende necesariamente de ser extrovertido o tener facilidad para hablar con todo el mundo, lo que importa es saber conectar.
“Si una persona es introvertida, yo lo que les recomendaría es: número uno, que eso no sea una etiqueta. O sea, no puede ser que no hagas relaciones públicas porque eres introvertido. No hay nada que ver», señala.
¿Cómo hacer networking sin sentir que buscas contactos por interés?
Hablar de networking suele llevarnos a pensar en eventos, tarjetas de presentación o personas que buscan acercarse a alguien porque tiene un puesto importante. Sin embargo, para Paola Villarreal, construir una red de contactos tiene mucho más que ver con la curiosidad, la escucha y la disposición para ayudar.
En su experiencia, uno de los cambios más importantes fue dejar de ver a las personas únicamente por el cargo que ocupan. Alguien puede dejar una empresa, cambiar de puesto o emprender un camino distinto, pero sigue teniendo conocimientos, experiencias y habilidades que pueden aportar a otros.
“Yo creo que es muy importante entender que las personas también no son un puesto de trabajo, sino todo el talento que tienen y cómo pueden conectar a otras personas”, explica.
Esta manera de relacionarse también implica escuchar. En lugar de acercarse a alguien para hablar de los propios logros o explicar de inmediato qué podemos ofrecer, la especialista propone prestar atención a lo que la otra persona cuenta, necesita y está buscando.
“La gente solo quiere ser escuchada, o sea, todo el tiempo”, comenta. Y añade que escuchar con atención también permite reconocer oportunidades, entender qué está pasando en nuestro entorno y descubrir dónde podemos aportar algo.
La reciprocidad es otro punto importante. Compartir un contacto o recomendar a alguien puede abrir oportunidades, pero también implica responsabilidad, porque nuestra propia reputación está relacionada con las personas que presentamos.
“Si yo le presento a alguien a través de una intro mía, pues mi reputación va ahí. Esa otra persona que queda mal con mi tercero me van a venir a decir a mí: “´Paola, ¿por qué me recomendaste con este fotógrafo? Me quedó súper mal´”, cuenta.
Por eso, construir relaciones genuinas no significa ayudar a todo el mundo sin límites, sino entender cuándo podemos aportar, hacerlo con responsabilidad y no acercarnos a las personas solamente por lo que podrían ofrecernos.

¿Cómo empezar a cuidar tu reputación digital?
Si nunca has revisado qué aparece sobre ti en internet, puedes comenzar con algo sencillo: buscar tu nombre en Google y observar los resultados. No se trata de intentar controlar cada impresión que alguien pueda tener, sino de conocer la información disponible y reconocer qué puedes actualizar o comunicar mejor.
Paola Villarreal propone comenzar precisamente por esa revisión y después definir qué queremos compartir y cómo nos gustaría que otras personas nos identificaran.
“Yo lo que haría sería primero buscar información sobre mí, o sea, de ellos en internet y ver qué aparece. A raíz de eso, saber qué redes sociales quieres utilizar, porque como te decía ahorita, no a todo el mundo le gustan todas las redes sociales”, recomienda.
A partir de ahí, sugiere trabajar en algunos aspectos:
- Revisa qué aparece de ti en Google: busca tu nombre y observa qué información, fotografías, perfiles o publicaciones están disponibles.
- Actualiza tus redes sociales: procura que tus datos, fotografías y semblanza correspondan con tu trayectoria actual.
- Define qué quieres comunicar: piensa qué te gustaría que otras personas supieran de ti, de tu experiencia y de tu trabajo.
- Elige las plataformas que te funcionan: no necesitas estar en todas ni publicar en formatos que no te gustan.
- Conecta con personas de tu sector: sigue su trabajo, escucha lo que tienen que aportar y construye relaciones más allá de una solicitud de contacto.

La autora también invita a reconocer el valor de la propia historia y del trabajo que cada persona ha realizado. No importa si alguien tiene una trayectoria larga, si apenas comienza o si no ocupa un puesto directivo: siempre hay conocimientos y experiencias que pueden ser útiles para los demás.
Al preguntarle qué le gustaría que una persona se llevara después de leer Todo lo que dices y haces son relaciones públicas, Villarreal respondió que espera que reconozca el valor de su propia historia.
Porque cuidar la reputación no significa inventar una versión perfecta de nosotros mismos para agradar a los demás. Tiene más que ver con reconocer lo que somos, comunicarlo con claridad y procurar que nuestras acciones estén a la altura de lo que decimos. Al final, las oportunidades también nacen de las relaciones que construimos y de la confianza que dejamos en otras personas.