Calaveritas
Por: Paul Lara


- Con sus cuentas bien calculadas,
Edgar Amador revisaba cada cajón,
sumaba impuestos a carcajadas
para llenar las arcas de la nación.
- La huesuda Catrina lo miraba perpleja,
temiendo que un tributo le fuera a cobrar,
"¡De tantos papeles, ni el descanso lo deja,
hasta el aire del panteón quiere gravar".
- Por eso la Parca, con gran precaución,
tramó llevárselo al fondo del panteón,
no quiere que revise las fosas un día
ni cobre impuestos hasta a la osamenta fría.

- Luchando día y noche contra la inflación,
Victoria Rodríguez sudaba sin parar,
con tasas y ajustes defendía la solución,
para que precios dejaran de aumentar.
- La Flaca, enfadada, la miró con desdén,
"¡Tantos números ya me hacen enloquecer!
Si te llevo conmigo, te irá todo bien,
y hasta en el panteón harás cuentas también".
- En el más allá ya no hay inflación,
los precios cayeron a cero por fin,
Victoria descansa lejos de la presión,
mientras la Huesuda ríe sinfín.

- Con planes de electrificación,
Luz Elena González la norma aplicó,
y hasta en las tinieblas de la organización
el cobro de la luz sin piedad ordenó.
- Los muertos temblaron al ver la factura,
pues nuevos recibos llegaron a la tumba,
"¡Nos cobran la luz hasta en la sepultura!",
gritaron furiosos y sin mesura.
- Los espectros, cansados de tanto pagar,
cavaron con gran decisión,
"¡Que entierren las tarifas y dejen de cobrar,
o apagamos las velas en esta región!".

- De reunión tras reunión andaba Marcelo,
buscando un acuerdo que pudiera firmar,
con tratados y pactos quería llegar al cielo,
sin imaginar que la Flaca lo iría a buscar.
- Desde las nubes le hablaron los sabios:
"¡Apúrate, Marcelo, no pierdas el tren!
Que si el tratado se enreda en agravios,
la Muerte te espera y te quiere de rehén".
- "Si no cierras el trato con ese demonio,
al averno te vamos a mandar,
allá negociarás con el mismísimo Diablo,
¡y de socio infernal te van a nombrar!".

- Con cables, satélites y gran conexión,
José Merino la red comenzó a instalar;
quería en el panteón buena navegación,
¡para que los difuntos puedan chatear!
- Desde la agencia, con gran entusiasmo,
prometía señal hasta en el más allá:
“YouTube para todos, sin retraso,
¡que ni los muertos se queden sin WiFi!”.
- Merino empacó sus cables y antenas,
pensando en los clics que iba a multiplicar;
pero al llegar al panteón, entre tumbas y penas,
¡la Muerte le ordenó su red arreglar!

- Sam Altman soñaba con una mente brillante,
capaz de pensar y al mundo asombrar,
con redes y códigos cada vez más potentes,
quería que nada lo pudiera frenar.
- Buscaba alcanzar inteligencia suprema,
que sus máquinas pudieran razonar,
pero la Calaca, al ver tanto sistema,
decidió los proyectos parar sin pensar.
- Entre risas, la Flaca cortó los cables,
y los códigos fallaron sin piedad;
Altman cayó en las garras mortales,
¡que ni ChatGPT lo salvó de la eternidad!
mgid