Comprar casa en México, una meta cada vez más lejana: precios crecen 2.6 veces más rápido que salarios
Los precios de vivienda crecen 2.6 veces más rápido que los salarios en México, haciendo inviable comprar casa antes de los 30 años, advierte Homepty.

Para millones de familias y jóvenes en México, consolidar un patrimonio mediante la compra de una vivienda pasó de ser un paso natural de la vida adulta a una meta financieramente inviable. La combinación entre un mercado inmobiliario con precios al alza y salarios estancados creó una brecha estructural que excluye incluso a sectores considerados solventes.
De acuerdo con el Boletín de Análisis Económico número 30 de la Escuela de Negocios del ITESO —basado en el análisis de más de 820 mil propiedades ofertadas en plataformas digitales—, la mediana del precio de venta de una vivienda en México se ubicó en 4 millones de pesos.
Para adquirir un inmueble de ese valor mediante un crédito hipotecario tradicional, una familia requeriría ingresos mensuales aproximados de 122 mil 795 pesos. La realidad del país está muy lejos de esa cifra: el ingreso corriente promedio de los hogares mexicanos (sin considerar transferencias) es de apenas 21 mil 355 pesos al mes, casi seis veces menos de lo necesario.
Precios crecen más que salarios
Esta brecha no solo responde a la inflación general, sino a un desacople estructural del sector respecto a la capacidad de pago de los trabajadores. En entrevista para Negocios en Imagen, Leonardo González Tejeda, especialista inmobiliario y CEO de la firma HOMEPTY, señaló que los precios de la vivienda crecen a un ritmo 2.6 veces superior al crecimiento de los salarios.
Hoy, comprar casa antes de los 30 años en México para millones de jóvenes es un sueño que está desapareciendo. Financieramente observamos que es inviable. Ahorrar ya no es una disciplina, es más bien la capacidad económica que está limitada", advirtió González Tejeda.
Según cifras del sector, citadas por González Tejeda, el 41.2% de los jóvenes identifica la falta de ahorro para el enganche como su principal obstáculo. A esto se suma que los esquemas hipotecarios continúan diseñados para un perfil laboral tradicional (empleos formales de larga antigüedad con ingresos fijos), dejando fuera a la fuerza laboral actual dominada por el trabajo freelance, la economía de plataformas y los ingresos variables.
Renta tampoco alivia la presión
Cuando la compra deja de ser una opción, el arrendamiento surge como la alternativa inmediata, pero no por ello accesible. El estudio del ITESO revela que la renta mediana a nivel nacional se sitúa en 22 mil pesos mensuales (con un promedio de 28 mil 589 pesos).
La concentración del valor en zonas urbanas bien conectadas y con oferta de servicios eleva los costos en mercados clave: la Ciudad de México encabeza las rentas más altas del país con promedios superiores a los 40 mil pesos mensuales, seguida por Jalisco con un promedio de 29 mil 457 pesos.
Esta disparidad desplaza a las familias de ingresos medios y bajos hacia las periferias. Sin embargo, el ahorro en el costo del alquiler suele diluirse en mayores tiempos de traslado, costos de transporte y una menor calidad de vida urbana.
Un motor económico contenido
Para González Tejada, el problema de la asequibilidad no solo impacta en el ámbito social, sino en el dinamismo económico del país. La vivienda está correlacionada con 40 ramas y subramas de la economía y representa cerca del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional (sin incluir alquileres imputados).
Pese a este efecto multiplicador, la falta de inventario en el segmento de interés social y la eliminación de subsidios directos o indirectos para la edificación han concentrado el desarrollo en la vivienda de nivel medio y residencial de lujo. En estados como Nuevo León, la Ciudad de México, Jalisco y el Estado de México, así como en municipios específicos como San Pedro Garza García o Zapopan, la vivienda opera crecientemente como un activo patrimonial e instrumento de inversión, alejándose de su función primaria como espacio habitable.
¿Hacia dónde debe ir la solución?
Tanto los analistas del ITESO como el especialista de Homepty coinciden en que el desafío no se resuelve únicamente otorgando más financiamiento, el cual resulta inútil si los precios siguen alejándose del poder adquisitivo.
Entre las medidas necesarias para flexibilizar el mercado se plantean:
La brecha entre precios e ingresos sigue ampliándose, planteando un reto no solo para las políticas públicas de vivienda, sino para la sostenibilidad patrimonial de las próximas generaciones.