Impacto global: inflación obliga a bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas
La inflación global y el alza de los energéticos presionan a los bancos centrales, que mantendrían las tasas de interés elevadas por más tiempo.

Ante las presiones inflacionarias globales, los bancos centrales de todo el planeta se inclinan por mantener las tasas de interés elevadas por tiempo prolongado.
Humberto Calzada, economista en jefe de Rankia Latam, reconoció que las presiones inflacionarias relacionadas con los altos precios de los energéticos están poniendo en jaque a los bancos centrales de todo el mundo.
El ciclo de relajamiento monetario global perdió fuerza. La inflación todavía no está vencida y la geopolítica volvió a convertirse en una variable central para las decisiones de los bancos centrales”, alertó Calzada.
Luego de que la semana pasada la Reserva Federal de Estados Unidos ajustó la tasa de referencia en 25 puntos base, el especialista destacó que la Fed está mandando la señal de que las tasas podrían permanecer altas por más tiempo.

IMPACTO GLOBAL
El origen de las presiones inflacionarias es el conflicto en Oriente Medio, que afecta la circulación de petróleo y que se pensaba iba a ser de corta duración.
La semana pasada, el petróleo WTI cerró en 99.86 dólares por barril, con un retroceso de apenas 0.19%, pero tras acumular un avance de 19.96% en las últimas dos semanas. Frente al 27 de febrero, cuando estalló el conflicto, el WTI mantiene una ganancia de 48.76%.
El Brent acabó el periodo en 103.25 dólares por barril, con un descenso de 1.30%, después acumular un alza de 17.13% en las dos semanas previas. Con respecto al comienzo de la guerra, el Brent suma un avance de 42.48%, según datos de Banco Base.
La diferencia respecto al inicio del conflicto es la duración. Si el petróleo y otros energéticos permanecen elevados, el impacto deja de concentrarse en gasolina y comienza a trasladarse a transporte, alimentos, logística, manufacturas y servicios. Ahí aparece el riesgo de efectos de segunda ronda”, advirtió Calzada.

Reconoció que el riesgo es que el conflicto sea persistente, “por eso los bancos centrales tienen menos espacio para bajar tasas y tienen que evitar que las expectativas de inflación vuelvan a deteriorarse”.
Ante dicho panorama, se anticipa un entorno de menor crecimiento, inflación más resistente y tasas altas durante más tiempo: “el riesgo de una combinación de bajo crecimiento e inflación elevada ha aumentado”.