Del 19S a la prevención: empresas deben tener plan ante sismos
Ante los sismos en México, las empresas deben fortalecer sus protocolos y contar con alertas sísmicas para proteger vidas y operaciones.

El 19 de septiembre es una fecha grabada en la conciencia colectiva de México debido a los sismos ocurridos en 1985 y 2017, por eso, es necesario que las empresas reflexionen y desarrollen estrategias para estar preparadas ante un evento natural de este tipo.
De acuerdo con las estadísticas del Servicio Sismológico Nacional, sólo durante 2025 se registraron 39 mil 983 sismos en el país, de los cuales la mayoría son imperceptibles y otros pueden representar un riesgo para millones de personas.
Una de las principales herramientas para proteger a las personas y las empresas son las alertas sísmicas, ya que dan segundos valiosos para ponerse a salvo.
SkyAlert se ubica, junto con la alerta sísmica del gobierno, como una de las más confiables gracias a que tiene una red propia con más de 150 sensores sísmicos distribuidos a lo largo de la costa del Pacífico y el centro del país.

Esto también le permite ofrecer dispositivos receptores enfocados en empresas y organizaciones, los cuales incluso utilizan un agente de inteligencia artificial para supervisarlos de manera permanente e identificar fallas, desconexiones o pérdidas de comunicación.
Tras el incidente
Las empresas no sólo deben contar con herramientas para poner a salvo a los trabajadores durante un sismo, también es necesario un plan para los minutos posteriores a la emergencia.
Martha Porcel, directora de daños y siniestros para Marsh Latinoamérica y El Caribe, recordó que un evento telúrico puede afectar simultáneamente instalaciones, servicios básicos, proveedores, cadenas de suministro y comunicaciones.
Lo anterior significa una interrupción operativa con posibles repercusiones financieras y reputacionales.

La experiencia de eventos anteriores muestra que las consecuencias de un terremoto pueden extenderse mucho más allá del daño físico inmediato”, resaltó.
Ante esto, recomendó identificar instalaciones y operaciones críticas, incluyendo ubicaciones propias y aquellas de clientes y proveedores que podrían sufrir afectaciones directas o indirectas.
También revisar y actualizar los planes de continuidad de negocio, considerando escenarios en los que una instalación permanezca temporalmente inaccesible o servicios como electricidad, agua, telecomunicaciones o transporte sean interrumpidos.
Así como evaluar la resiliencia de proveedores críticos, ya que una organización puede permanecer físicamente intacta y aún así detener sus operaciones debido a afectaciones en terceros.