Importaciones de pollo brasileño amenazan empleos e inversiones en México, alerta la UNA
Importaciones de pollo brasileño amenazan empleos, inversiones y desarrollo rural en México, alerta la Unión Nacional de Avicultores.

El aumento de las importaciones de pechuga de pollo deshuesada proveniente de Brasil representa una amenaza para el empleo, la inversión y el desarrollo rural en México, advirtió la Unión Nacional de Avicultores (UNA).
La UNA explicó que desde hace 10 meses ha expresado sus preocupaciones a las autoridades y solicitó la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum para modificar las condiciones de acceso de la carne de pollo brasileña al mercado mexicano.
Los avicultores proponen eliminar la exención arancelaria al pollo brasileño y establecer un límite de importación con reglas claras.
De acuerdo con el organismo, esta medida permitiría mantener el abasto del mercado mexicano, pero evitaría que las importaciones desplacen de manera significativa a la producción nacional.
Solicitamos respetuosamente la intervención de la Presidenta de la República, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, para eliminar la exención arancelaria aplicable a las importaciones de pechuga de pollo deshuesada originarias de Brasil, y sustituirla por un cupo de importación", señaló la organización.

Importaciones de pollo brasileño aumentan 118%
Las importaciones de pechuga de pollo deshuesada pasaron de unas 90 mil toneladas en 2022 a más de 196 mil toneladas en 2025, un aumento de 118% en tres años.
Para los avicultores, el aumento de las importaciones tiene un impacto directo en la producción nacional. La organización calcula que por cada mil toneladas de pechuga deshuesada que ingresan al país se dejan de producir alrededor de 4 millones de pollos y se dejan de generar aproximadamente 280 empleos.
Con base en estas estimaciones, la UNA señaló que durante los últimos cuatro años las importaciones brasileñas habrían impedido la generación de más de 40 mil 700 empleos en México.
El organismo también calculó pérdidas superiores a 27 mil millones de pesos entre agosto de 2025 y agosto de 2026.
Según la industria, la reducción en los márgenes de los productores limita su capacidad para reinvertir en sus negocios y aumenta la incertidumbre sobre proyectos destinados a incrementar la producción.

Esta situación también podría tener efectos sobre nuevas inversiones. La UNA alertó que están en riesgo proyectos por alrededor de 3 mil 500 millones de dólares previstos para el periodo de 2026 a 2030, los cuales tendrían potencial para generar más de 18 mil empleos directos.
Avicultores alertan por impacto en comunidades rurales
Lorenzo Martín Martín, presidente del Consejo Directivo de la UNA, señaló que las condiciones actuales representan una política comercial desequilibrada que puede terminar afectando al sector rural mexicano.
El dirigente explicó que cuando una empresa o productor avícola deja de crecer, las consecuencias no se limitan a la granja, ya que también disminuyen las compras a proveedores, la actividad del transporte y los servicios relacionados con la producción.
La UNA destacó que la avicultura de pollo genera más de 886 mil empleos directos e indirectos en México y tiene una presencia importante en distintas regiones rurales del país.
El organismo subrayó que no busca cerrar las fronteras ni impedir el comercio internacional, sino establecer condiciones que permitan que las importaciones complementen a la producción nacional en lugar de desplazarla.

Uno de los puntos que genera preocupación entre los productores es que México no cuenta con un tratado de libre comercio con Brasil, pero las importaciones de determinados productos avícolas han recibido condiciones preferenciales de acceso.
La UNA consideró que esto profundiza las diferencias que ya existen entre ambos mercados.
Brasil cuenta con ventajas en disponibilidad de tierra, agua, granos, oleaginosas y otros insumos utilizados en la producción avícola. En contraste, una parte importante de los insumos empleados por los productores mexicanos debe importarse y pagarse en dólares, lo que incrementa sus costos y reduce el margen disponible para invertir.
La organización advirtió que una presión prolongada sobre los márgenes podría afectar especialmente a los pequeños y medianos productores, al limitar su capacidad para ampliar instalaciones, contratar personal y modernizar sus procesos.