¿Por qué las negociaciones separadas de EU con México y Canadá ponen a prueba el T-MEC?
Las negociaciones entre EU, México y Canadá generan incertidumbre sobre el futuro del T-MEC hasta 2036.

Las negociaciones comerciales por separado entre Estados Unidos, México y Canadá están poniendo a prueba el futuro del T-MEC, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, decidiera no extender automáticamente el acuerdo por otros 16 años y optara por un esquema de revisiones anuales hasta 2036.
Aunque el tratado continúa vigente, el nuevo mecanismo abre un periodo de incertidumbre para la región, ya que Washington mantiene conversaciones bilaterales con cada uno de sus socios comerciales, una estrategia que podría derivar en condiciones distintas para México y Canadá y complicar la continuidad del bloque trilateral.
Las tres economías intercambian alrededor de 1.6 billones de dólares en mercancías al año bajo el T-MEC, por lo que cualquier modificación al acuerdo tendría efectos sobre las cadenas de suministro, la inversión y el comercio en América del Norte.
México lleva ventaja en las negociaciones con EU
Mientras México inició esta semana la tercera ronda formal de conversaciones con Estados Unidos, Canadá aún no ha sostenido negociaciones oficiales y mantiene únicamente contactos telefónicos y reuniones esporádicas entre funcionarios de ambos países.
De acuerdo con un funcionario mexicano cercano al proceso, las conversaciones entre México y Estados Unidos se encuentran aproximadamente seis meses más avanzadas que las sostenidas entre Washington y Ottawa, lo que podría traducirse en mayor certidumbre para la inversión y mejores condiciones en temas sensibles como los aranceles al acero.

Entre los temas que ambos gobiernos buscan resolver destacan la pérdida de empleos manufactureros en Estados Unidos, el creciente uso de componentes asiáticos en vehículos producidos en Norteamérica y el transbordo de mercancías provenientes de países fuera de la región.
Según la misma fuente, México y Estados Unidos comparten los objetivos generales de la negociación y actualmente concentran las discusiones en la forma de alcanzarlos.
Como parte de ese proceso, México ya implementó medidas para atender algunas de las preocupaciones de Washington, entre ellas el fortalecimiento de los controles aduaneros, la aplicación de aranceles a países sin tratado comercial y acciones relacionadas con la protección de la propiedad intelectual.
Canadá enfrenta mayor presión de Trump
La estrategia de negociación también refleja las diferencias políticas entre los dos socios de Estados Unidos.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mostrado mayor flexibilidad para realizar concesiones en temas como seguridad fronteriza, combate al tráfico de fentanilo y un mayor control sobre la inversión china, aspectos que forman parte de las prioridades de la administración Trump.

En contraste, el primer ministro canadiense, Mark Carney, enfrenta un escenario político distinto, ya que llegó al poder con la promesa de mantener una postura firme frente al presidente estadounidense.
La presión aumentó luego de que Trump anunciara nuevos aranceles de 50% sobre una amplia gama de productos canadienses, argumentando diferencias en las políticas sobre automóviles, productos lácteos y restricciones provinciales a la venta de alcohol estadounidense. Las nuevas tarifas entrarían en vigor el 19 de agosto, aunque ambos gobiernos mantienen conversaciones para intentar evitar su aplicación.
Canadá busca eliminar los aranceles al acero y al aluminio dentro de un eventual acuerdo comercial, mientras insiste en que no aceptará condiciones desfavorables únicamente para acelerar las negociaciones.
El mayor riesgo para el T-MEC
Especialistas en comercio consideran que el principal desafío será mantener alineadas las negociaciones bilaterales para que posteriormente puedan integrarse nuevamente en un acuerdo trilateral.
Juan Carlos Baker, exsubsecretario de Comercio Exterior de México y uno de los negociadores del T-MEC, advirtió que el reto consiste en evitar que ambos procesos avancen por caminos distintos.

El mayor riesgo, explican analistas, es que las concesiones obtenidas por alguno de los dos países se conviertan en el nuevo estándar que Washington exija al otro socio, lo que retrasaría la renovación del tratado o modificaría el equilibrio alcanzado durante décadas.
Aun así, tanto México como Canadá han reiterado que su objetivo sigue siendo preservar el T-MEC como un acuerdo de carácter trilateral, pese a que actualmente las conversaciones se desarrollan por separado.
Analistas consideran que mantener abierta la negociación podría resultar conveniente para Trump rumbo a las elecciones intermedias de Estados Unidos, al reforzar su discurso de protección del empleo manufacturero y revisión de los acuerdos comerciales.
Mientras tanto, empresas e inversionistas seguirán atentos al rumbo de unas negociaciones que definirán el futuro económico de América del Norte durante la próxima década.
Con información de Reuters.