¿Se retrasa la revisión del T-MEC? México, EU y Canadá dejarían pasar fecha límite
La renovación del T-MEC podría retrasarse, ya que México, EU y Canadá no lograrían un acuerdo antes del plazo del 1 de julio.

La renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no ocurriría en la fecha prevista. Funcionarios cercanos a las negociaciones consideran cada vez más probable que los tres países no alcancen un acuerdo antes del plazo del 1 de julio para renovar formalmente el pacto comercial.
Aunque el acuerdo seguirá vigente, la falta de una renovación automática activaría un mecanismo de revisiones anuales continuas y permitiría a Washington impulsar nuevas negociaciones con México y Canadá.
El T-MEC, firmado durante el primer mandato del presidente Donald Trump, establece una revisión sexenal para determinar si los tres socios comerciales desean extenderlo por otros 16 años.
Sin embargo, fuentes familiarizadas con el proceso aseguran que la administración estadounidense no tiene previsto aprobar de manera automática la renovación.
La situación genera preocupación debido al peso económico del acuerdo. Los tres países intercambian alrededor de 2 billones de dólares al año en bienes y servicios, mientras que Canadá y México se mantienen entre los principales socios comerciales y compradores de productos estadounidenses.

¿Qué ocurrirá si no se renueva el T-MEC el 1 de julio?
De acuerdo con las disposiciones del tratado, si los tres países no acuerdan una extensión formal antes de la fecha límite, el acuerdo permanecerá vigente al menos hasta 2036, salvo que alguna de las partes decida retirarse.
Sin embargo, la revisión pasaría a realizarse cada año, lo que podría prolongar la incertidumbre para empresas e inversionistas que dependen de reglas claras para planificar proyectos de largo plazo.
Además, Estados Unidos ya inició conversaciones bilaterales separadas con México y Canadá para abordar distintos desacuerdos comerciales. Algunas de estas diferencias están relacionadas con el T-MEC, mientras que otras podrían resolverse mediante acuerdos paralelos sin necesidad de modificar el texto principal del tratado.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha dejado claro que Washington no contempla una renovación automática. Incluso señaló recientemente que el gobierno estadounidense participará en negociaciones separadas con sus socios norteamericanos.
Por su parte, el ministro canadiense encargado de la relación comercial con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, restó importancia a la fecha límite y aseguró que no debe interpretarse como un punto de ruptura para el acuerdo.
Trump busca cambios para fortalecer la manufactura de EU
El principal objetivo de Trump fortalecer la producción industrial dentro de Estados Unidos, con el objetivo de aumentar la generación de empleos, especialmente en el sector automotriz.

La Casa Blanca impulsa cambios que permitirían incrementar la participación de contenido estadounidense en los vehículos que reciben beneficios comerciales.
Entre las propuestas destaca la exigencia de que los automóviles incorporen al menos 50% de componentes fabricados en territorio estadounidense para acceder a un trato libre de aranceles.
Se trata de una idea que Trump ya había intentado incorporar durante la renegociación que dio origen al T-MEC, aunque sin éxito.
Además de la industria automotriz, Washington mantiene diferencias con Canadá en temas como el sistema de gestión de productos lácteos, que limita ciertas importaciones estadounidenses. También han surgido nuevas tensiones relacionadas con programas de defensa y compras gubernamentales.
Según fuentes cercanas a las negociaciones, la administración estadounidense estaría buscando obtener concesiones mediante cartas paralelas o protocolos complementarios, evitando un proceso más complejo que requeriría modificar el texto legal del acuerdo y someterlo a votación en el Congreso.

México y Canadá buscan reducir la presión arancelaria
Canadá ha centrado sus esfuerzos en lograr alivios a los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre sectores clave como acero, aluminio, automóviles y madera.
El gobierno de Mark Carney ha reforzado la cooperación con Washington en áreas como minerales críticos y energía, y ha señalado disposición para modificar políticas que causaban fricciones comerciales con Estados Unidos.
No obstante, funcionarios canadienses reconocen que las negociaciones podrían extenderse durante varios años, incluso hasta el final del actual mandato de Trump en 2029.
En el caso de México, las conversaciones se han enfocado principalmente en el sector automotriz, una de las industrias más relevantes para las exportaciones nacionales y una de las más expuestas a cambios en las reglas de origen.
La incertidumbre comercial llega además en un momento complejo para la economía mexicana. El país acumula 19 meses consecutivos de caída en la inversión total, un indicador que refleja la cautela de las empresas frente a un entorno económico menos predecible.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha insistido en que la prioridad del gobierno mexicano es preservar el carácter trilateral del T-MEC y mantener la integración regional que ha caracterizado al acuerdo desde su entrada en vigor.